ALICANTE. La ciudad de Alicante pone en marcha un ambicioso proyecto de modernización que transformará sustancialmente la forma en la que se riegan los parques y jardines en la ciudad. Impulsado por Aguas de Alicante en colaboración con el Ayuntamiento, este proyecto está dentro dentro del Plan de Digitalización Integral de la compañía y al amparo del PERTE de Digitalización del ciclo del agua, que se financia a través de los fondos europeos NextGenerationEU canalizados mediante el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España.
Esta iniciativa se centra en el emblemático parque Juan Pablo II, un espacio verde de 38.000 metros cuadrados, que se convertirá en el escaparate de una gestión más inteligente y sostenible del agua. El objetivo es la instalación de un sistema de riego inteligente que permitirá gestionar el agua de forma mucho más eficiente. A diferencia de los sistemas tradicionales, que riegan según un horario fijo, este nuevo sistema se basa en una filosofía de "pensar" y adaptarse a las necesidades reales de cada zona del parque.
Para lograrlo, el proyecto contempla una doble actuación; por un lado y dentro de la actuación “Implantación de sensores para riego inteligente de zonas verdes de Alicante”, se instalarán diversos sensores y dispositivos tecnológicos distribuidos por todo el parque (cuatro maestros de riego equipados con tecnología LoRa, una forma de comunicación inalámbrica de largo alcance, que actuarán como cerebros del sistema; una estación meteorológica que monitorizará en tiempo real la temperatura, humedad, lluvia, viento, radiación solar y otros parámetros climáticos; 30 nodos inalámbricos con baterías de hasta 1 año de autonomía instalados en los armarios de riego existentes; y 30 contadores de agua digitales que medirán con precisión el consumo en cada zona).
En paralelo y de forma complementaria, como parte de la actuación “Plataforma de control para riego inteligente de zonas verdes de Alicante”, todos estos dispositivos estarán conectados entre sí formando una red inteligente que recopila información constantemente. Los datos viajan desde los sensores hasta la plataforma de gestión en la nube, accesible desde cualquier ordenador o dispositivo móvil. Esta plataforma es el verdadero cerebro del sistema: analiza toda la información recibida y toma decisiones inteligentes sobre cuándo, cuánto y dónde regar.
El sistema tiene en cuenta múltiples factores: las condiciones meteorológicas actuales y las previsiones; el tipo de vegetación de cada zona (no todas las plantas necesitan la misma cantidad de agua); la humedad del suelo; el historial de consumo; e incluso detecta fugas o averías automáticamente. Por ejemplo, si ha llovido o se prevé lluvia, el sistema puede cancelar o reducir el riego automáticamente; o si detecta que una zona está consumiendo más agua de lo normal, puede alertar de una posible fuga. Todo esto sin necesidad de intervención humana.
Beneficios tangibles para la ciudad y sus habitantes
Este proyecto no es solo una demostración tecnológica; tiene impactos muy concretos y positivos, como son el ahorro significativo de agua; el sistema ajusta el riego a las necesidades reales, evitando el desperdicio que se produce con los sistemas tradicionales de horario fijo. La reducción de costes; menos agua consumida además de la detección temprana de fugas y averías. La mejora de la salud de las zonas verdes; este sistema garantiza que cada planta reciba exactamente lo que necesita, mejorando su salud y aspecto. La gestión más eficiente del personal; los técnicos municipales pueden supervisar todo el sistema desde una única plataforma, recibir alertas automáticas de problemas y tomar decisiones informadas basadas en datos reales, en lugar de tener que desplazarse físicamente para comprobar cada zona. Y el compromiso con la sostenibilidad; el proyecto se enmarca en las políticas de digitalización y sostenibilidad que promueven tanto el Ministerio para la Transición Ecológica, como la Unión Europea, demostrando el compromiso de Alicante con el medio ambiente y la innovación.
Un modelo replicable que mira al futuro
Aunque el proyecto comienza en el Parque Juan Pablo II, la intención es que sirva como modelo para extender esta tecnología a otros parques y jardines de la ciudad. La experiencia adquirida y los datos recopilados permitirán afinar el sistema y adaptarlo a las características específicas de cada espacio verde. La instalación incluye también medidas de seguridad avanzadas, como sistemas de detección de vandalismo y protección eléctrica adecuada, garantizando la durabilidad de la inversión.
Este tipo de iniciativas representa el futuro de la gestión urbana: ciudades más inteligentes que utilizan la tecnología no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para mejorar la calidad de vida de sus habitantes y proteger el medioambiente. En un contexto de cambio climático y recursos limitados, proyectos como éste demuestran que es posible combinar innovación, sostenibilidad y eficiencia económica. El agua es un recurso cada vez más valioso y Alicante está demostrando que la tecnología puede ser una gran aliada para gestionarlo de forma más responsable.