Los colores también cuidan. Transmiten calma, ayudan a orientarse y convierten los espacios en lugares más acogedores. Cuando forman parte del día a día, dejan de ser un simple elemento estético para convertirse en una forma más de acompañar. Con esa idea nace la nueva uniformidad de Savia Residencias. El grupo residencial ha renovado la imagen de todos sus profesionales con un objetivo que va mucho más allá de un cambio de vestuario: crear un lenguaje visual basado en los colores que facilite la identificación de los equipos y contribuya a que sus centros sean espacios cada vez más cálidos, cercanos y fáciles de reconocer para las personas mayores y sus familias.
Porque la humanización también se construye a través de los pequeños detalles. Un uniforme puede transmitir profesionalidad, pero también cercanía. Un color puede ayudar a identificar a la persona que acompaña en el paseo, sirve la comida o presta atención sanitaria. En definitiva, puede convertirse en una referencia cotidiana que aporta confianza y hace que el entorno resulte más familiar.
La nueva uniformidad rompe con la imagen tradicional del uniforme hospitalario para dar paso a una identidad más amable y acogedora. A partir de ahora, en los centros Savia, cada categoría profesional contará con un color propio, creando un lenguaje sencillo e intuitivo que facilita la orientación y refuerza la comunicación entre personas usuarias, familias y profesionales.
Así, el azul identifica al equipo de auxiliares, símbolo de confianza y cuidado diario; el blanco distingue a médicos y enfermería, asociado a la atención sanitaria y la seguridad clínica; el beige corresponde a los profesionales de atención especializada y, combinado con detalles en celeste, también al equipo de recepción, evocando cercanía y acogida. El magenta diferencia al personal de limpieza, poniendo en valor una labor esencial para el bienestar de los centros; el gris y negro identifican al equipo de cocina, mientras que el marrón distingue al personal de mantenimiento, reflejando la solidez y el cuidado de los espacios.
"Queremos que los centros se parezcan cada vez más a un hogar y menos a un hospital. El cuidado no solo está en la atención que prestamos, sino también en cómo hacemos sentir a las personas. Con esta nueva uniformidad, el color se convierte en un lenguaje que ayuda a reconocer, orientarse y sentirse acompañado", destaca David Añó, coordinador de centros de Savia Residencias.
Esta iniciativa se enmarca en la estrategia de centros amigables con las personas con demencia que Savia impulsa en todos sus centros, donde cada decisión busca mejorar la experiencia de las personas mayores. Desde el diseño de los espacios hasta la formación de los equipos o la forma en que estos se presentan, todo responde a una misma filosofía: crear entornos donde el bienestar también se construye a través de los detalles.
Porque, al final, sentirse como en casa también significa reconocer las caras conocidas, saber quién está a tu lado y encontrar en los pequeños gestos la tranquilidad de un entorno familiar. Ahora, en Savia Residencias, ese vínculo también se expresa a través de un lenguaje de colores.