ALICANTE (EFE/ Antonio Martín). Un nuevo banco de datos con grabaciones de cerca de 1.200 tipos de aves de países de los cinco continentes para ayudar a identificar automáticamente las especies que habitan en los ecosistemas de todo el mundo. Este es el objetivo de un ambicioso banco de datos público coordinado por los biólogos españoles Esther Sebastián-González, del departamento de Ecología de la Universidad de Alicante (UA), y Cristian Pérez-Granados, del Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC) de Solsona (Lleida).
En un contexto de crisis mundial de biodiversidad donde se necesitan técnicas de monitoreo automatizadas y no invasivas para recopilar grandes cantidades de datos, una de las técnicas en auge es el registro de grabaciones sonoras, las cuales requieren el desarrollo de algoritmos capaces de identificar a las especies, tales como las aves, ya sea a través de su canto o sonidos de tipo llamada.
Para mejorar el desarrollo de futuros algoritmos nació el bautizado como Conjunto Mundial de Datos Acústicos Anotados de Aves (World Annotated Bird Acoustic Dataset, WABAD), un inventario que arrancó con cerca de una decena de científicos españoles y al que se han sumado muchos otros hasta alcanzar más de un centenar de 29 países con grabaciones de sonidos y anotaciones exactas del segundo en el que cantan las aves.
WABAD ya cuenta con 5.047 minutos de archivos de audio y más de 90.000 etiquetas de vocalizaciones de 1.192 especies de aves de 72 hábitats situados en puntos tan distantes como Vietnam, Taiwán, Nueva Caledonia, Guinea-Bissau, Guatemala, China, Chipre, Ucrania y Costa Rica. También de Argentina, Bukina Faso, República Dominicana, Nueva Zelanda, Polonia, Suecia, Camerún, Escocia, Canadá, Estados Unidos, Uganda, Alemania, Francia, Grecia, México, Colombia, Brasil, Indonesia y España.
Por continentes, Europa es la zona con más datos con 1.722 minutos del total (una tercera parte), seguida de los países iberoamericanos (939), América del Norte (858), Asia (831), África (408) y Oceanía (289).
El pinzón y el mirlo, los más 'escuchados'
En el caso de la península ibérica, los ecosistemas escogidos han sido el parque Nacional de Doñana, El Hondo (Alicante), Solsona (Lleida), Zarzalejo (Madrid), Navarra, Tierra de Pinares (Valladolid), Villena y Ontígola (Toledo) y las especies más 'escuchadas' han resultado el pinzón vulgar y el mirlo común.
Les siguen el ruiseñor común, el escribano triguero, el petirrojo y el 'apanane y 'amakihi de Hawaii y también forman parte del ránking de los 20 primeros en vocalizaciones recogidas el 'iwi, el carbonero común, el mosquitero carirrufo, el vireo chivi y la carruca capirotada, además del cucarachero pechiblanco, el zorzal común, el mosquitero común, el carbonero garrapinos, el chingolo gorbiblanco, el arremón, el atajacaminos común y el herrerillo común, por este orden.
Estos archivos sonoros han sido recabados a partir de grabadoras acústicas depositadas en el medio natural durante semanas o meses, y en ellos los expertos han identificado la especie que canta y ha señalado en qué segundo de la grabación vocaliza el ejemplar para facilitar algoritmos de identificación automática.
Herramienta útil
Este banco de sonidos se convierte en una herramienta muy necesaria tanto para la comunidad científica como para los gestores de los parques y espacios naturales.
Por ejemplo, "es útil para ver cómo varía el paisaje sonoro antes y después de una restauración, ya que refleja el índice de recuperación de un ecosistema", ha señalado Sebastián-González, para quien este sistema evita que sea necesario que haya una persona en el campo observando y censando aves durante un largo periodo de tiempo, sino que "el algoritmo identifica y permite conocer el número de especies distintas".