Esta semana en El Senado de Alicante Plaza analizamos la ambivalencia a la que está sometida la sociedad, una que provoca que en determinados casos valoramos más unas víctimas que otras. Por ejemplo, resulta llamativo que en determinados sectores ideológicos se relativizan determinadas circunstancias o se acentúan en función de quién esté enfrente. En algunos frentes se están rasgando las vestiduras por las víctimas de la Dana, y sin embargo, otras víctimas de diferente naturaleza, como las del chavismo en Venezuela con la opresión de Nicolás Maduro, son relativizadas o incluso ignoradas.
La recomendación literaria que traemos en el programa de hoy es De votantes a Hooligans, de Mariano Torcal. Hoy los votantes parecen actuar en mayor medida como hooligans que como ciudadanos reflexivos. ¿De dónde procede tanto apasionamiento y tantas ganas de tener razón a toda costa? Como muestra Mariano Torcal con precisión y gran riqueza de análisis empíricos, la polarización más preocupante es la afectiva: se trata del disgusto que nos provocan quienes no piensan como nosotros, de los odios, amores y fobias generadas en torno a las mega identidades partidistas que forman parte de nuestro acervo personal. En cualquier caso, ¿esto debería preocuparnos? No es que haya un peligro inminente de colapso democrático, aunque sí tiene consecuencias importantes en el sistema político: reduce la confianza en las instituciones y la valoración de la democracia. Todo ello nos lleva a sociedades más fragmentadas, menos cohesionadas. El presente libro constituye el análisis más exhaustivo sobre la polarización afectiva en España, una visión integral que servirá de referencia para que nuestros debates sobre el tema sean más ricos y estén mejor informados. Mariano Torcal es catedrático de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra, director del Research and Expertise Centre for Survey Methodology (RECSM) y profesor adjunto en la Universidad de Denver. Ha publicado numerosos libros en inglés y español, y artículos en las principales revistas internacionales. Sus trabajos más importantes se han centrado en la desafección política, la confianza en las instituciones o en el comportamiento político.
Abordaremos en el programa de hoy el famoso Helicoide del régimen de Maduro, un edificio ignorado por parte de la sociedad política española. es un edificio ubicado en la parroquia San Pedro, en Caracas, Venezuela, diseñado en la década de 1950 con una estructura helicoidal destinada a funcionar como centro comercial y estacionamiento, permitiendo el acceso vehicular a varios niveles.[] La construcción quedó inconclusa y no se completó según el plan original. Desde 2015, el edificio es utilizado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y como centro penitenciario.[1] Es también conocido como uno de los centros de tortura más grandes de América.[4][5]
Durante el régimen de Nicolás Maduro, el edificio se ha convertido en una prisión de alto perfil para detenidos políticos, donde se han documentado torturas sistemáticas y violaciones graves de derechos humanos. Los presos han reportado haber sido golpeados, electrocutados, colgados de las extremidades, forzados a adoptar posiciones estresantes y obligados a sumergir el rostro en una bolsa con heces mientras respiraban.
Se encuentra ubicado en Roca Tarpeya, en la parroquia San Pedro (una de las 32 parroquias del Área Metropolitana de Caracas). Originalmente, durante su construcción, el presidente Marcos Pérez Jiménez proyectó que el edificio funcionara como un centro comercial. Sin embargo, en 1984 se convirtió en la sede de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), transformándose en el principal centro de investigaciones policiales. En 2010, el entonces presidente Hugo Chávez ordenó que se utilizara como sede del SEBIN y también como centro penitenciario. El Helicoide tiene una forma helicoidal o espiral y está construido sobre una colina.