Hay alimentos que no necesitan hacer ruido para demostrar lo importantes que son. Están ahí, en la despensa, resolviendo comidas, salvando cenas y acompañando recetas de toda la vida. La patata es uno de esos ingredientes humildes que parecen sencillos, pero que tienen mucho más recorrido del que a veces les reconocemos.
El nuevo episodio de EntreNosotros cuenta con la participación de Mamen Eslava, del departamento de comunicación de Consum, para detenerse en un producto tan cotidiano como imprescindible. Porque pocas cosas hay tan de casa, tan de cocina real y tan universales como una buena patata. Sirve para una tortilla, para un guiso, para un puré, para unas patatas al horno, para una ensalada o para una receta algo más elaborada. Entra en casi todo y, cuando falta, se nota.
Aunque hoy la sintamos como muy nuestra, la patata llegó de América y tardó un tiempo en conquistar las cocinas europeas. Pero cuando lo consiguió, ya no hubo marcha atrás. Desde entonces se ha convertido en un ingrediente que atraviesa generaciones, recetarios familiares y formas muy distintas de cocinar.
Además, no todas las patatas son iguales. Según la variedad, el terreno o el momento de recogida, cambian su textura y su comportamiento en la cocina. Hay patatas más nuevas y tiernas, ideales para cocer, y otras más maduras, perfectas para freír, asar o incorporar a guisos. Elegir bien puede marcar la diferencia entre un plato correcto y uno de esos que apetece repetir.
También conviene recordar que la patata aporta hidratos de carbono, fibra, vitamina C y minerales como el potasio. La clave, como casi siempre, está en cómo se prepara: no es lo mismo una patata cocida, asada o al vapor que una fritura excesiva.
El episodio propone además una receta con un punto original: cestas de patata con cremoso de escalivada y migas de bacalao. Una forma distinta de presentar un producto de siempre, sin perder esa esencia cercana que lo hace tan reconocible.
Quizá por eso la patata sigue funcionando tan bien: porque vale para diario, para una comida especial y para casi cualquier cocina. Humilde, sí. Pero aburrida, nunca.