Plaza Inmobiliaria

Las compras de suelo urbano en la Comunitat marcan máximos desde la crisis inmobiliaria

Las operaciones crecen con fuerza tras más de una década de ajuste del mercado.

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VALÈNCIA. El apetito inversor por iniciar nueva actividad industrial en la Comunitat Valenciana, así como la necesidad de impulsar nueva vivienda han disparado las compras de suelo urbano en la región en 2025, alcanzando las 2.249 transacciones hasta el tercer trimestre del año. Aunque faltan por contabilizar los últimos tres meses del añoel nivel es ya el más alto desde que estallara la crisis inmobiliaria. Este repunte afecta tanto a suelo residencial como a terrenos de usos industriales, hoteleros o terciarios, lo que evidencia el protagonismo del mercado valenciano y confirma un cambio de ciclo tras años de recuperación. 

Así consta en la estadística del Ministerio de Vivienda sobre transacciones de suelo urbano, que refleja que solo en el tercer trimestre del año se cerraron 802 operaciones en tierras valencianas, un 41,7% más que en el mismo periodo de 2024, aunque un 6,3% menos que en los tres meses anteriores. Sin embargo, y a falta de completar el ejercicio, hasta septiembre se transaccionaron 2.249 compraventas en la Comunitat, máximo desde 2007, cuando fueron 3.199 operaciones. Incluso, en los primeros nueve meses de 2025 se hicieron más actuaciones que en todo el 2024 (1.939) o 2023 (1.885), de acuerdo con los datos. 

Por provincias, Valencia es la que presenta una mayor actividad con 1.229 compraventas de suelo urbano, un 70,9% más que en el mismo periodo de 2024. Le sigue Alicante con 716 transacciones, un 35,1% más, mientras que descienden un 9,3% en Castellón hasta las 304, según los datos del Ministerio.

En este dinamismo ha tenido mucho que ver diferentes factores. Por un lado, el atractivo de la Comunitat como polo de inversión, lo que ha generado la llegada de nuevas compañías que necesitan suelo para instalar sus operaciones, abrir sedes o ampliar su actividad. Estos aterrizajes de compañías han contribuido de manera significativa al aumento de las compras de terrenos en toda la región.

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Pero, además, este repunte se produce en un momento de crisis habitacional, encarecimiento de la vivienda y creciente dificultad de acceso tanto a la compra como al alquiler. Y, en este escenario, el suelo es una pieza clave para aumentar la oferta residencial y aliviar las tensiones del mercado. De hecho, en los últimos meses se ha detectado en la región una reactivación de proyectos urbanísticos y bolsas paralizadas desde hace años, precisamente con la voluntad de responder al déficit de oferta que se ha ido acumulando con el tiempo.

Y es que durante años, la prioridad del sector ha sido absorber el excedente existente, lo que relegó nuevas operaciones a un segundo plano y mantuvo el mercado prácticamente paralizado hasta bien entrada la década de 2010. De ahí que el 'brote' registrado en 2025 en las operaciones de suelo urbano, es decir, aquel que está preparado para ser desarrollado, sea el más significativo de los últimos dieciocho años. 

Eso sí, esta recuperación no supone un regreso al modelo expansivo del pasado, ya que el volumen actual está muy por debajo de los máximos del 'boom inmobiliario', que llegaron a cifras de hasta 8.000 transacciones. Más bien responde a un interés del mercado por encontrar suelo finalista disponible, a los plazos urbanísticos y al encarecimiento de los costes de construcción, que obligan a acelerar la toma de decisiones ante el alza continuada de los últimos ejercicios.

Evolución histórica

Así, la evolución es clara. Mientras a comienzos de los años 2000, el suelo urbano se convirtió en uno de los grandes motores del 'boom inmobiliario', con un máximo de 8.008 operaciones en 2004, la dinámica cambió bruscamente a partir de 2007. En ese momento, el cierre del crédito, la caída de la demanda residencial y el desplome de la actividad promotora provocaron una parálisis del mercado. De este modo, según la estadística del Ministerio, de las 3.199 operaciones de 2007 se bajó a 1.874 en 2008; a 1.518 en 2009 y la reducción continuó progresivamente hasta tocar fondo en 2013 con apenas 883 transacciones.

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A partir de 2014 comenzó una recuperación lenta pero sostenida, con 1.216 operaciones, casi el mismo nivel en 2015, y un crecimiento progresivo durante 2016 y 2017 hasta superar las 1.680 transacciones. En 2018 se registraron 1.884 operaciones, aunque el mercado volvió a descender ligeramente en 2019 a 1.646 y en 2020, afectado por la pandemia, a 1.369 por el freno en la actividad a nivel mundial. Por tanto, poco a poco el mercado se fue recuperando, aunque el volumen de operaciones se mantuvo durante años lejos de los registros del ciclo anterior.

El punto de inflexión llegaría en 2021, con un pico de 2.116 operaciones de suelo urbano debido a la reactivación de la promoción, el crecimiento demográfico en las áreas urbanas y la escasez de suelo finalista en la mayoría de grandes plazas españolas. A partir de ese año, las cifras se han mantenido estables: en 2022  se cerraron 2.091 transacciones; en 2023, 1.885; en 2024, un total de 1.939 y, finalmente, en 2025 han sido solo en los primeros nueve meses del año 2.249 transacciones.

Por tanto, se abre un nuevo ciclo inmobiliario, muy condicionado por el alza de precios en el mercado y por el encarecimiento de los costes de la construcción. El futuro dependerá de la disponibilidad de suelo listo para desarrollar y de la capacidad de responder a las demandas por parte del sector público.

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