ALICANTE. La transición energética de la vivienda alicantina no solo tiene importancia en las promociones que se levantan cada año. Buena parte del reto está en los edificios que llevan décadas formando parte de las ciudades, urbanizaciones y municipios de la provincia. El informe elaborado por Accumin Intelligence en su Estado de la eficiencia energética en España. Informe 2026 sitúa a Alicante dentro de un parque residencial que continúa concentrándose en las calificaciones de mayor consumo y, en particular, en la letra E. Al mismo tiempo, la provincia aparece entre las cuatro españolas con mayor proporción de viviendas unifamiliares que ya disponen de certificado energético. Son dos características que colocan el foco sobre la rehabilitación. Y es que, la vivienda nueva supone apenas el 4% del parque español y las actuaciones sobre una casa unifamiliar pueden recortar su consumo entre un 25% y un 75%.
El certificado energético lleva años acompañando a compras y alquileres, pero detrás de las letras de la A a la G hay una panorámica del estado de las viviendas. Aislamiento, orientación, climatización, producción de agua caliente y consumo de energía terminan condensados en una etiqueta que permite observar hasta qué punto un inmueble necesita energía para funcionar. Cuando esos datos se amplía al conjunto del parque residencial, aparece el tamaño del desafío.
La provincia de Alicante sigue teniendo como protagonista a la letra E. El informe muestra que esta categoría ocupa la mayor parte de la distribución estimada de las viviendas alicantinas, un patrón que también se reproduce en Valencia y Castellón. Cabe recordar que el sistema clasifica los inmuebles según su consumo anual de energía y sus emisiones de dióxido de carbono. Las letras A, B y C identifican las calificaciones de mayor eficiencia, mientras que D, E, F y G corresponden a niveles inferiores y, por tanto, a un mayor consumo y mayores emisiones. Para determinar dónde se sitúa una vivienda se analizan elementos como el aislamiento térmico, la orientación, la iluminación, los sistemas de climatización o la producción de agua caliente.
Una provincia de casas y pisos con realidades distintas
Así, la particularidad de Alicante se manifiesta al apuntar hacia los tipos de viviendas. En este caso, la provincia se encuentra entre las cuatro de España con mayor porcentaje de viviendas unifamiliares certificadas, junto a Barcelona, Girona y Madrid. En estos territorios, la proporción supera el 30% y llega hasta el 37%.

- Vista de parte del Centro de Alcoy desde el barrio del Viaducte. -
- Foto: PLAZA
Ahondando en esta cuestión, el estudio destaca que una casa aislada y un piso dentro de un edificio no parten del mismo punto energético. Accumin explica que las viviendas unifamiliares presentan una envolvente mayor, es decir, más superficie en contacto con el exterior. Eso aumenta su capacidad de perder calor. En un bloque, por el contrario, paredes, techos o suelos pueden estar en contacto con otras viviendas o espacios interiores y reducir esas pérdidas. Ampliando el punto de vista, el resultado se aprecia en la estimación nacional, donde el 74,7% de las viviendas unifamiliares se concentra en la letra E, frente al 63% de las plurifamiliares. El problema no termina ahí. Entre las casas unifamiliares, otro 7,6% se sitúa en F y un 7% en G. En conjunto, por tanto, las letras de menor eficiencia absorben la mayor parte del parque inmobiliario.
El gran campo de juego está en la vivienda que ya existe
La conclusión del estudio es que sustituir progresivamente las viviendas antiguas por obra nueva no bastará. Una vivienda tiene una vida útil estimada de entre 50 y 100 años, mientras que instalaciones, cubiertas y otros componentes requieren renovaciones en periodos de entre 15 y 40 años. Por eso, el informe dirige el foco hacia la rehabilitación. Los resultados que recoge permiten poner números a ese efecto. En las viviendas plurifamiliares, la mayoría de las actuaciones analizadas consigue reducciones del consumo de entre el 10% y el 50%. En las unifamiliares, precisamente una tipología con peso en la provincia de Alicante, el ahorro habitual se mueve entre el 25% y el 75%, y las intervenciones suelen traducirse además en un avance de una o dos letras en el certificado energético.
En 2025, las certificaciones asociadas a reformas energéticas alcanzaron su máximo de la serie y representaron el 45% de todos los certificados emitidos, frente al 19% de media entre 2016 y 2019. Se trata de impulsos, primero desde el Fondo Nacional de Eficiencia Energética y, posteriormente, a los fondos Next Generation.

- Viejas casas para la promoción de 24 viviendas de Corial -
- Foto: PLAZA
Pero el ritmo todavía queda lejos de los objetivos fijados para 2030. España parte de un consumo residencial de referencia de 72.448 GWh procedente de fuentes fósiles y plantea reducir en 26.394 GWh el consumo de energía final entre 2020 y 2030, de los que 21.910 GWh corresponden a calefacción y agua caliente sanitaria. Alcanzarlo implica rehabilitar la envolvente de 1,2 millones de viviendas y sustituir más de 3,5 millones de sistemas de calefacción y agua caliente.
Además, si el país mantuviese hasta 2030 el ritmo de rehabilitación registrado entre 2020 y 2025, el parque continuaría siendo mayoritariamente ineficiente. El informe calcula que habría que multiplicar por cinco ese volumen para aproximarse a un escenario intermedio y por diez para alcanzar otro en el que predominase la vivienda eficiente.
Y después de la vivienda está la red
En la provincia de Alicante existe, además, otro elemento que conviene colocar junto a este panorama, desde un estudio diferente. Mientras Accumin analiza la eficiencia y el consumo de las viviendas, un informe de BBVA Research analizado recientemente por Alicante Plaza estudia la capacidad de la red eléctrica para suministrar energía a nuevos desarrollos residenciales.
En este caso, el análisis detectaba necesidades de refuerzo en varios de los desarrollos residenciales previstos en la provincia. El PAU 5 de Playa de San Juan, con unas 4.000 viviendas, aparecía sin capacidad suficiente en el estado actual de la red. También figuraban Benalúa Sur, con 1.200 viviendas; Vistahermosa-Nou Nazareth, con 1.000; y San Blas, con 700. Fuera de Alicante ciudad, el estudio analizaba unas 2.000 viviendas en Elche frente a una capacidad equivalente a 1.024, y 1.000 en Torrevieja frente a capacidad para unas 435. Orihuela Costa, Benidorm y Mutxamel aparecían igualmente con desarrollos de unas 1.000 viviendas que requerirían refuerzos.
La capacidad existente, además, no siempre está allí donde se proyecta la vivienda. Según ese estudio, Beneixama tendría capacidad potencial equivalente a 2.546 viviendas; Alcoy, 1.958; Villena, 1.870; Rojales, 1.853; Novelda, 1.378; Cocentaina, 1.194; Elche, 1.024; Pilar de la Horadada, 905; San Miguel de Salinas, 464; y Torrevieja, 435.
