Poco ha durado la alegría en los despachos de Bruselas, muy aireada por los medios hace dos lunes, por la derrota del Viktor Orban, prorruso para ellos, patriota para él. Las continuas elecciones han hecho que coincida, prácticamente, con la victoria de la coalición “Bulgaria progresista” de Rumen Radev, que la mayoría de la prensa titula como general prorruso y euroescéptico, y que prácticamente no ha tenido repercusión mediática.
Bulgaria es el país número 21 en adoptar el euro como moneda, desde este 1 de enero de 2026. Además, es el país más pobre de la UE, y su sistema político levanta preocupación en instancias europeas por las acusaciones de corrupción, la persistente inestabilidad política y la gran desconfianza pública, que ha llevado a la Radev a la victoria.
Su contrincante era Boiko Borísov, que ya había sido tres veces primer ministro, representaba al “partido Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria”. Este partido de corte europeísta, es tachado también de cierto toque populista de derechas, bajo el liderazgo de ese antiguo oficial de la policía que es Borisov, entre uniformados era la competición electoral, algo muy sintomático de la crisis que vivimos. Por otra parte, este dirigente muy del establishment, ha recibido acusaciones de corrupción pública dentro del inestable escenario político de Bulgaria
Por su parte Radev, es un militar de carrera, que como general llego a dirigir la Fuerza Aérea del país, hasta agosto de 2016, y que en noviembre de ese año (y de nuevo en 2021) fue elegido, en el cargo, más bien protocolario, de presidente de la República, como candidato independiente propuesto por la izquierda. Es así como ha ejercido esa magistratura desde enero de 2017 hasta enero de 2026, de manera satisfactoria, según los resultados obtenidos en estas últimas elecciones, y porque no ha dado que hablar por ningún gran escándalo. Su formación y carrera militar lo hace un hombre, en un principio, resolutivo y pragmático, que, aun teniendo posiciones de izquierda, ha llegado a alabar a Donald J. Trump (cosa que a los globalistas no ha gustado mucho), que antepondrá resultados a prejuicios previos, por lo que las negociaciones con la UE podrán ser duras e intensas, pero pueden llegar a buen puerto, y así, en un principio, quizás no llegará a bloquear las instituciones comunitarias, como algunos adelantan. Pero ya sabemos que en toda negociación existen dos partes, además de Bulgaria, habrá que ver el posicionamiento de Bruselas y su agenda 2030, si es inflexible, sectaria o no.
La situación de Bulgaria, en cuanto dependencia energética respecto a Rusia (a diferencia de Hungría) es poca, pues se ha ido desligando de la compra de hidrocarburos rusos a lo largo de los últimos años, llegando a cero; aunque si es un distribuidor de ese gas ruso (es decir es una fuente de ingresos para ellos) proveniente del Turkstream y redirigiéndolo a Serbia y a Hungría. Este es uno de los elementos por los que se acusa a estos países de prorrusos, ojo nada se dice respecto a Turquía; este señalamiento proviene de aquellos que hicieron negocios con el Nordstream 1 y 2, gaseoducto ruso-alemán y que en aquel momento ya fueron avisados por USA que no lo deberían hacer por las implicaciones geopolíticas que conllevaba, y ahora han cambiado diametralmente de posición, por evidente interés personal. Además, la posición energética de Bulgaria es bastante favorable respecto a la soberanía económica del país, porque tiene alrededor del 40% de su producción de origen nuclear, 22% del carbón (de origen nacional), un 17% solar, un 8% hidroeléctrica y un 3,5% eólica, entre otros, según datos del 2025.
De todas formas, esta noticia, a estas alturas de la semana, se hubiera visto anulada por la noticia de la cumbre informal de la Unión Europea en Chipre, este jueves y viernes, justo en el momento que escribo estas líneas.
A falta del resultado de esta reunión, que ya sabemos en ocasiones lo poco resolutiva que son, sabemos que se va a discutir, otra vez, que soluciones tomar respecto a la crisis energética, y aunque no ha transcendido a los medios, se debatirá, seguro, esa oferta de los Estados Unidos de levantar la sanción al petróleo ruso para aliviar los precios del carburante, justo cuando se va a debatir la imposición de nuevas sanciones a la Rusia de Vladimir Putin, por parte de la UE.
Porque ya sabemos que en la reunión está Volodímir Zelenski, que sigue presionando para que se le dé más dinero para sostener la guerra (vamos a salir a unos 200 dólares per cápita, 800 $ por familia en la próxima entrega), y también sobre su incorporación a la Unión Europea; en esa posición de Europa enfrentada a Rusia y Estados Unidos, que ya veremos si podremos resistir económicamente mucho tiempo más frente a todos. No estábamos en una situación así, de pugna, desde la Segunda Guerra Mundial en el que el continente europeo se enfrentó (eso si de forma belicosa) al resto del mundo, con el resultado por todos conocido…
Por otra parte, otro de los temas que se van a debatir es el artículo 42.7 del Tratado de la UE, la cláusula de defensa mutua de la UE, algo parecido al artículo cinco del tratado de la alianza atlántica, y ya ven lo poco resolutivos que son en la Unión Europea, pues se está tratando como regular un plan para el caso que algún país decida activarlo tras ser agredido (por lo ocurrido con el ataque a Chipre por parte de Irán), como ven otra vez Bruselas llega tarde, pues este artículo, en esta versión lleva vigente desde el 2010.
Otro de los temas en cuanto suministro energético que se tratarán de una manera u otra, más o menos explícita, es la extracción de los hidrocarburos en el Mediterráneo oriental en el que Chipre tiene mucho que decir dado que forman parte de su territorio; y en el que surgen ciertos problemas geopolíticos con uno de nuestros complicados vecinos, la Turquía de Recep Tayyip Erdoğan. Desde hace años existe una colisión de intereses respecto a su explotación, pues los propósitos de Turquía han sido expansivos, generando incidentes internacionales con buques y aviones militares de otros países, incluso aliados de la OTAN como Grecia. Esa geopolítica turca recogida en su Doctrina de la Patria Azul le hizo incluso intervenir en la guerra de Libia (finales del 2019, principios del 2020) para repartirse la explotación de esos hidrocarburos del fondo del mar mediterráneo con el gobierno de Trípoli salvándolo de caer en manos del Mariscal Kalifa Haftar, con unos acuerdos en contra del derecho internacional, y levantando protestas de Grecia, Chipre y Egipto en su momento
Por supuesto, también será tema de debate en esta reunión, el desastre del doble bloqueo de Ormuz, una guerra que afecta y mucho a nuestro bolsillo, y en la que Europa es otra vez un convidado de piedra, aunque al final sea uno de los paganos de la fiesta de una manera u otra. Y que entre todo el ruido existente, se anuncia como elemento colateral el enésimo acuerdo de prolongación de alto el fuego en el Líbano. Elemento colateral para nosotros, pues lo que queremos a toda costa es la apertura del estrecho, pero de vital importancia para los libaneses y los israelitas que desean, de una forma u otra, llegue la paz, esperemos que tengan suerte.
Ya ven que, aunque sea “informal” la reunión, los temas a tratar, y esperemos que lleguen a resolver alguno, por parte de los lideres de la UE, son mas que importantes, son vitales para nuestra economía y forma de vida.