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LA OPINIÓN PUBLICADA

Huelga educativa: sindicatos pagafantas y un relato que hace aguas

Publicado: 06/06/2026 · 06:00
Actualizado: 06/06/2026 · 06:00
  • Docentes en huelga en una acampada
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Llevamos prácticamente un mes de huelga indefinida de la educación pública y el balance para el Consell y su presidente, Juanfran Pérez Llorca, no resulta muy alentador. A todas luces, el plan del Consell consistía en aguantar el tirón a la espera de que los docentes se cansasen y aprovechar la única oferta consistente que han hecho hasta la fecha (los famosos 200€ de incremento) para dividir a los sindicatos, pues dos de ellos, ANPE y el CSIF, que representan al 30% del profesorado, se apresuraron a firmar ese acuerdo.

En paralelo, el Consell ha intentado, por todos los medios, enfrentar a los huelguistas con las familias, centrándose en los supuestos problemas que iban a encontrarse los estudiantes de segundo de Bachillerato en las PAU (dichas pruebas acaban de finalizar, sin novedad). Por último, el Consell y su president se han manifestado muy preocupados por la violencia, pero cuando hablan de violencia no se refieren, por lo visto, a la lamentable agresión sufrida el pasdo domingo por una profesora jubilada, atacada por la espalda por un “valiente” antidisturbios. Se refieren a la violencia que afirman que ha sufrido la consellera de Educación, Carmen Ortí, que se sustancia en no se sabe muy bien qué. En todo caso, y aquí el PPCV recoge uno de los principales hallazgos discursivos que en su día enarboló Carlos Mazón por contaste con las víctimas de la Dana, al parecer las víctimas no son quienes son golpeados por la policía, sino los que reciben críticas de la población.

  • La consellera Carmen Ortí. 

Sinceramente, no parece que los ciudadanos, que multiplican sus gestos de apoyo y solidaridad con los huelguistas, estén muy impresionados por el victimismo de una consellera inoperante que ha intentado por todos los medios dilatar la negociación y vaciarla de sentido. Por convicción o porque le obliga a hacerlo su inefable antecesor y actual conseller de Hacienda, José Antonio Rovira, que ya en su día dio la medida de su incompetencia y falta de empatía con los profesionales de la educación pública tomándose la tarde libre el día de la Dana y después despachando la muerte del director del instituto de Cheste, José Martínez Toral, diciendo que éste “tomó la desgraciada decisión de volver a Valencia”.

En resumen, no puede decirse que los planes les estén yendo muy bien hasta la fecha a los dirigentes del Consell. Evidentemente, el seguimiento de la huelga ha decaído, pero también ha mutado hacia otro tipo de acciones por parte de los docentes, de gran presencia pública, como la acampada en la plaza de la Virgen de Valencia o los pitos y críticas a Pérez Llorca en los diversos actos a los que asiste, impasible el ademán y como si tener convocada una huelga indefinida que afecta a cientos de miles de personas no fuera con él.

Por otra parte, la huelga ha entrado en los medios nacionales. Lo ha hecho merced a la mencionada agresión policial. Desde entonces, es palpable el incremento del interés de dichos medios, y del debate público en su conjunto, por este asunto. Se acerca el final del curso, pero visto el estado de las negociaciones es más que previsible que la huelga se retome en septiembre, con la vuelta del curso, en un contexto en el que también hay convocada una huelga en la Comunidad de Madrid y que quizás (como siempre en España) esto acabe extendiéndose a la mayoría de comunidades autónomas.

  • Agresión de un policía a una manifestante por la educación pública en València. 

Si atendemos a las demás comunidades autónomas, y en lo que casi constituye un “placer culpable” para los obsesionados con la amenaza pancatalanista que nos acecha, el ejemplo catalán resulta particularmente preocupante para el Consell. En Cataluña, el Govern alcanzó esta semana un acuerdo con los sindicatos que suponía una mejora significativa en ratios y personal (mucho más que las insulsas ofertas que en la materia ha hecho hasta ahora la Conselleria de Educación), además de un incremento salarial en torno a los 450€ (es decir, más del doble que los 200€ que se apresuraron a firmar ANPE y el CSIF, en un prístino ejemplo de pagafantismo sindical). Y, así y todo, la propuesta ha sido rechazada por parte de un 65% del profesorado. Es difícil defender, porque es un contraste demasiado grande, que la Conselleria está negociando en serio hasta el momento y que sus propuestas para alcanzar un acuerdo son viables, viendo cómo han evolucionado las negociaciones por otros lares. Y también es difícil defender, como periódicamente dice Pérez Llorca, que la huelga es “política” (en el sentido de que se la montan al PP porque los profesores son una panda de rojos), cuando en Cataluña se la han organizado al PSC.

 

  • El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca (d), habla con representantes de docentes. 

¿En qué tiene razón el Consell hasta la fecha? Pues, sinceramente, en muy poco. Es verdad que no son los únicos responsables de esta situación, porque el problema es estructural. Llevamos décadas viendo un deterioro sostenido de los servicios públicos, en todos los órdenes, derivado por un lado de la falta de recursos (que cada vez han de destinarse más a pagar pensiones, salarios y deuda pública) y por otro de problemas específicos de la Comunitat Valenciana (el incremento poblacional, la turistificación, y el modelo de financiación).

El Consell de Pérez Llorca podría solucionar algunos de estos problemas, como avenirse a negociar con el Gobierno central un nuevo modelo de financiación o intentar mitigar el impacto del turismo mediante una tasa turística que, sin embargo, no parece que esté en la mente del actual president, en apariencia atado a la patronal hostelera, Hosbec, con lazos irrompibles. Otros no. Sin duda, la oposición está siendo oportunista con este conflicto e intentando ponerse medallas que tampoco le corresponden (particularmente patética al respecto ha sido la incursión en la huelga de la exministra de Podemos Irene Montero, confundiendo el Consell con el Govern catalán; Montero, no lo olvidemos, tras toda su retórica revolucionaria y su cerrada defensa de lo público, se cambió de barrio para vivir en un chalet de una zona acomodada y lleva a sus hijos a un colegio privado). Pero, se ponga como se ponga el PPCV, este es un conflicto que les corresponde solucionar a ellos, que para algo son quienes gobiernan. Y que cuando más se enquiste, sobre todo con maniobras torticeras como las que estamos viendo, más costará -en tiempo, energías, recursos económicos y apoyos electorales- arreglar.

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