El otro día se presentó en el Museo de Aguas de Alicante (Pozos de Garrigós) el libro 'La imagen del pueblo gitano', de la literatura al cine de Israel Cortés y Sally Cortés, hermanos y residentes en la capital de la provincia. Conozco a Israel hace años, de cuando era concejal del PP con Luis Barcala y aún antes, cuando estaban en la oposición. (¿Alguien se acuerda del socialista Gabriel Echávarri?). Hablábamos bastante del "tema" gitano que siempre me ha interesado sobremanera por esa cosa que tengo de escrutar y empatizar en lo posible con las minorías. También me indujo a ello el ilicitano Manolo Maciá, artista, agitador cultural, profesor, y amigo, siempre en la lucha por la "nación" gitana, como le gustaba decir a Isaac Motos, profesor de filosofía y gitano, con quien mantuve algún que otro intenso debate (él ya no se acordará) sobre "identidades fronterizas", donde salieron a relucir nombres tan potentes como el de Michael Foucault.
"Gitanízate" era uno de los emblemas de Manolo Maciá, que se nos fue hace años. Irene e Irenet mantienen su legado. Todos amigos a su vez de Juan Fernández, "el tío Juan", el primer edil gitano en la historia de Elche por obra y gracia de la popular Mercedes Alonso (alcaldesa de 2011 a 2015).
Israel me contó muchas cosas sobre las organizaciones gitanas, sobre sus éxitos y sobre sus pequeñas miserias: no las reproduzco porque sería romper el principio de confidencialidad. Sí que me detalló una anécdota suculenta de la que habló en la presentación. En sus inicios como abogado trabajó en una sucursal de un conocidísimo banco en el que en un día se esfumaron 500 euros. Desde el primer momento todas las sospechas recayeron sobre él. ¿Por qué? Porque era gitano. Al final pagó los platos rotos. Sufrió en carne propia los prejuicios atávicos que aún recaen sobre estas personas que en España rondan las 750.000. Israel ahondó bastante en la Gran Redada de 1749 que marcó para siempre un antes y un después.
Sally Cortes, filóloga, se extendió en los tabús existentes en la literatura, desde La Celestina hasta La Gitanilla de Cervantes, pasando por la ópera Carmen con un libreto basado en la novela homónima de Prosper Mérimée.
Los autores del libro se explayaron en los microrracismos que todavía perduran, incluso con anécdotas familiares e Israel aportó además un buen listado de películas de las que solo he visto El tiempo de los Gitanos de Emir Kusturica y El Extranjero Loco de Tonny Gatdif. Ya tengo faena pendiente además de leerme el libro: será en breve (estoy acabando Maite, de Fernando Uramburu; no es Patria, una obra gigante y poliédrica, pero se deja leer).
En todo esto, si eres famoso y supuestamente rico, te libras de la gitanofobia. La cultura flamenca, en todas sus dimensiones y en los derivados más modernos y experimentales, les redime. Desde Camarón de la Isla a la inmensa Carmen Amaya, pasando por Israel Galvañ. O las Flores, incluida Alba, la hija de Antonio. El racismo suele tener mucho de aporofobia.
A la presentación de libro, que corrió a cargo del periodista Enrique Bolland asistieron concejales del PP empezando por el vicealcalde Manuel Villar, ex concejales de C's y PSOE y un pequeño etcétera. Todo bajo la batuta de Martín Sanz, director de Comunicación y Relaciones externas de Aguas de Alicante (y escribidor de libros; ahora se cumplen 10 años del que hizo sobre García Solera). Martín se ha consolidado como un agente importante de la cultura en Alicante.

- Taller municipal en el IES Pere Ibarra, en imagen de archivo -
En Elche hay una pequeña movida ahora ya que las autoridades educativas quieren derivar más alumnos del colegio Princesa de Asturias (un centro de innovación, referente en toda la provincia) hacia el Instituto Pere Ibarra. Hay padres que se oponen e incluso el pasado viernes se produjo una pequeña manifestación a las puertas del consistorio de la capital de la provincia de Elche. Se expusieron mil argumentos. Pero se obvió uno que está latente en este problemilla de andar por casa: el Pere Ibarra, contiguo al barrio de Los Palmerales, absorbe uno de los mayores índices de estudiantes gitanos de toda la ciudad. Evidentemente, eso no se dijo en la protesta, porque es del todo políticamente incorrecto. Lo digo yo de buena tinta. Racismo de andar por casa.