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EN LA FRONTERA

Fin de la orgía ultra en Hungría y sus repercusiones

Publicado: 19/04/2026 · 06:00
Actualizado: 19/04/2026 · 06:00
  • El exprimer ministro de Hungría, Viktor Orbán
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La abrumadora pérdida de Viktor Orbán en la elecciones húngaras del pasado domingo ha supuesto un auténtico terremoto en Europa en tanto en cuanto las ultraderechas se queda sin un referente esencial en tanto en cuanto era el único que tenía mando en plaza (Le Pen no lo tiene). 16 años de poder absoluto. Vox y toda la cuadrilla de Santiago Abascal (los que  quedan) también se quedan huérfanos y más  solos que la una, lo mismo que la extrema derecha alemana. Abascal y Orban eran amiguitos del alma.

 

El batacazo de Orban debiera ser motivo de alegría para todos los demócratas, sin matiz alguno. Aún así,la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, tuvo que pegar la coz el otro día comparando a Orban con Pedro Sánchez. No y no. Así están los populares, perdidos, caotizados, absortos, y rendidos a Vox como se acaba de ver en Extremadura pactando mil y una cortapisas para limitar a los residentes de origen extranjero derechos básicos para cuestiones esenciales como el acceso a la vivienda protegida.

 

“Principio de prioridad nacional” lo han denominado: hasta Isabel Díaz Ayuso se ha escandalizado porque entiende que eso conduce a una fractura de ley: “No se puede dejar al margen de la ley a nadie de un sistema al que han contribuido”. “Principio de prioridad nacional”: o eres español de pata negra o te va vas a  tomar por c*** Demuéstreme usted que lleva 10 años empadronado y arraigado en Extremadura, que conoce al dedillo la jota extremeña y tal vez le demos opción a comprar una vivienda protegida mientras repatriamos a todos los menores no acompañados y a todos los “sinpapeles”, cuestiones en las que las comunidades autónomas no tienen competencia alguna. Junts y Vox llevan parecido discurso en estas materias. Aprenda catalán y de paso a bailar sardanas.

 

Por estrategia electoral, o por lo que sea, el andaluz Moreno Bonilla es el único que se ha salido del guión. Ni va a recurrir el real decreto para regularizar a medio millón de inmigrantes  (como sí van a hacer el resto de autonomías del PP,  incluido Juanfran Pérez Llorca), ni comparte la sarta de barbaridades que se han pactado en Extremadura (yo creo que no las comparte ni María Guardiola que ha tenido que tragar quina a regañadientes).

 

La contundente victoria de Péter Maggyar y su partido Tisza ha tenido que sentar como un trueno en Vox. Y, fundamentalmente, en el  Gobierno de EE.UU. comandado por Donald Trump como máximo padrino de Orban. Trump se me representa cada vez más como una especie de Pepe Gotera y Otilio: allá donde se mete (Irán, Líbano) la caga. Se tambalea por tanto esa entente ultra internacional que algunos pensaban inmutable.

 

Orban creando un Estado hiper-corrupto, haciendo de espía en la UE para Putin. controlando todos los poderes, financiando a Vox, e ilegalizando a todos los efectos cualquier expresión pública LGTBI a pesar del millón de manifestantes que se concentraron el verano pasado en Budapest para celebrar el  Día del Orgullo. Y casi 20.000 millones de euros bloqueados por la UE por todas estas cuestiones. Maggyar, cachorro en su día del partido orbaniano, Fidesz, es muy étnico/nacionalista, muy conservador, muy de todo; pero es firme defensor de la adscripcion de Hungría a la UE; en lo demás tendrá que templar muchas gaitas porque le ha votado también el centro democrático y la izquierda: si no, no se entendería su aplastante victoria.

 

La prueba del algodón de cómo está el panorama es el desmarque de Giorgia Meloni de Trump: antiguos amigos del alma, ahora a cara de perro. Primero  por la negativa de Italia a llevar barcos en apoyo a las operaciones de Trump en el Golfo Pérsico y el Oriente Próximo en general. Segundo por la bravucanada  amenazante  de de éste contra el Papa.  El tirano norteamericano no tiene límites a pesar de poner en riesgo el 35 por cien de católicos que le votan, incluido su vicepresidente J.D. Vance y su secretario de Estado Marco Rubio: en EEUU hay más de 60 millones de católicos, el 20% de la población.

 

La caída de Orban repercutirá tarde o temprano en la internacional populista y ultra. Me sorprende en este  contexto que María Corina Machado haya rehusado a entrevistarse con Pedro Sánchez (por no enfadar a Trump, supongo, y por su aversión a Rodríguez Zapatero, el amigo de Delcy) y que sí que lo haya hecho con Santiago Abascal. Me huele a chamusquina sin querer poner en solfa su coraje cívico y democrático. ¿Qué necesidad tenia de ese encuentro? Yo creo que ninguna.

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