El absentismo nos cuesta un riñón y un ojo de la cara: 33.000 millones

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EN LA FRONTERA
Publicado: 12/07/2026 · 06:00
Actualizado: 12/07/2026 · 06:00
  • Fábrica en Elche Parque Empresarial, en imagen de archivo
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El presidente del PP, Núñez Feijóo, bramó el otro día en un encuentro con empresarios vascos denunciando los fraudes de ley que se producen en el absentismo laboral o bajas muy prolongadas por enfermedad. El también aspirante a ser el próximo jefe de Gobierno tildó de “cáncer” este problema y deslizó que habría que penalizar más las bajas, y no solo el primer mes como ocurre ahora. Rápidamente el PP tuvo que matizarse a sí mismo suavizando las palabras de su líder.

Las bajas en España, con uno de los índices más altos de la Unión Europea, nos cuestan al año 33.000 millones de euros que pagan a mitades las empresas y la Seguridad Social: 18.000 millones de euros de dinero público. Penalizar las bajas prolongadas sería injusto porque pagarían justos por pecadores. Pero algo habrá que hacer y de forma especial en la función pública: tanto funcionarios como empleados laborales donde se cobra el 100% del sueldo después del primer mes. Llevo unos días de consultas con amigos y conocidos y todos, absolutamente todos, conocen casos de gente que le echa un morro que se lo pisan en al abuso del absentismo. Un maestro, por ejemplo, que está todo el curso de baja y que se pide el alta justo en julio para veranear por toda España en caravana. Serán minoría, seguro, pero hay que cortar de cuajo a esta banda de vagos y maleantes que abusa obscenamente porque le ha salido un grano en el culo. No y mil veces no.

Yo enfermo cada vez que los sindicatos reclaman ampliaciones de plantillas municipales (o autonómicas) sin proponer antes un riguroso estudio de lo ya existente en el que se incluya a los vagos y maleantes: con tanta tecnología que tenemos ahora no creo que sea muy difícil de detectar. En lo de los profesores no puedo poner más ejemplos porque delataría mis fuentes. Pero hay casos que se podrían incluir en la Casa de Los Horrores/Morrones (de morro).

  • El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. -

Cosa distinta es una baja justificada: un cáncer, por ejemplo (por eso N. Feijóo no estuvo muy afinado el otro día). Digo cáncer o un albañil con lumbalgia severa que está en lista de espera dios sabe cuánto. O una 'kelly' explotada  (contrato parcial, 700 euros al mes) que ve cómo se le va la vida sin posibilidad de un futuro mejor para acabar en una depresión de caballo. Como la anfetamínica Carmen Maura en la antológica peli de Almodóvar ¿qué he hecho yo para merecer esto? Y cosa distinta son los convenios que tengan las empresas con sus empleados: muchas pagan el 100%  y otras el 80 o 70. El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, aboga por una colaboración más estrecha con las mutuas para incrementar controles y vista la saturación de la sanidad pública. El caso es aminorar abusos (algunas cadenas de alimentación aplican reglamentos muy severos y contabilizan hasta el tiempo que tardes en el baño). Núñez Feijóo tiene parte de razón en el fondo. En Alemania, el absentismo (un punto por debajo de España) ya se ha convertido en uno de los primeros problemas nacionales en tanto en cuanto incide directamente en los niveles de productividad.

En la Comunidad Valenciana, lo publicaba PLAZA ayer, la media de bajas está en 57 días, cuando la media nacional se sitúa en 44. Las bajas se han cuadriplicado desde 2019, con especial incidencia entre los jóvenes y con un incremento alarmante (140%) de bajas por depresión, “afecciones psicológicas”. No sé. No respondo.

  • Isabel Pantoja. Som Festival

Como es habitual todos los años, Hacienda publicó hace dos semanas la lista de impagos de impuestos. Siempre salen los mismos: Isabel Pantoja, Bertín Obsborne, Paz Vega, Mari Paz Campos... todos muy patriotas. Los medios no destacan a los no famosos pero hay una lista de 5.800 empresas. En total 15.000 millones de euros. Un buen pellizco con el que se podrían arreglar los baches de nuestras carreteras y reforzar los controles de seguridad de la alta velocidad. O adquirir más medios para el control de incendios.

Los famosos (como en su día Imanol Arias o Ana Duato) operan como chivos expiatorios para que los demás tomen nota: aviso a navegantes. Como en su día, 1987, Lola Flores, quien llegó a pedir una colecta nacional para saldar su deuda con el fisco. Una peseta por cada español para tapar los 50 millones de deuda.

Fuera de bromas: en este país de pícaros y picarones hay demasiados abusones. Y eso tiene un nombre: corrupción de baja intensidad, de media o alta. Escojan, estimados lectores. Incluyamos también empleos ficticios en empresas públicas como hizo Ábalos con alguna de sus novietas.

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