Salvo sorpresa de última hora, en las próximas semanas, la concejala Trini Amorós será ratificada por la dirección federal del PSOE como la candidata a la Alcaldía de Alicante. Esa es la apuesta de Diana Morant y de Rubén Alfaro. Quizás en la mayoría de los militantes y simpatizantes del PSOE de Alicante no sea vista como una candidata top como algunos desearían, pero vista la historia de la agrupación local, quizás sea la aspirante que más consolidación aporta. ¿La motivación para votarla? Entiendo que los cabeza pensantes de la cúpula socialista habrán valorado todas las opciones -y me consta que han tocado a perfiles como a Manuel Palomar o algún que otro independiente-, pero vista la situación de la propia agrupación, siempre revoltosa, y de la marca -veremos en 2027 como llega de afectada por los escándalos-, lo mejor ha sido apostar por una mujer que lo conoce todo: la ciudad, el partido y a los rivales. Y ante el riesgo de improvisar o con las condiciones que pudiera poner un/a mirlo blanco, lo mejor ha sido optar por una perfil que al día siguiente de las elecciones del mayo de 2027 seguirá siendo del PSOE y mantendrá la disciplina del partido. Que en el caso de Alicante, ya es mucho.
¿Decepcionante? ¿Poco ilusionante? Cada uno podrá ver la botella medio llena, o medio vacía. Quizás era el momento de una perfil independiente, que ensanchara la base electoral del PSOE y que recogiera parte del malestar que ha generado el escándalo del reparto de las viviendas de Les Naus, que lo hay, y mucho, pero amigo, ponte a buscar a alguien de fuera, explícale que funciona esto -lo del partido y el ayuntamiento por dentro- y después que se quiera quedar si vienen maldadas. No es fácil. No hay tanta gente dispuesta a sacrificar el tiempo -y posibilidades de estar mejor remunerado-, poner la cara -para que muchas veces te la partan o te saquen los trapos sucios- y después administrar la derrota. Pues en caso de ganar, todos se apuntarían el tanto; en caso de derrota, vendrá la rendición de cuentas y las responsabilidades.
Quizás, se podría decir que Diana Morant y Rubén Alfaro han optado por la opción más fácil. Más amarrategui, como se diría en términos futbolísticos. Pero al final y al cabo, lo que marca la mayoría de los cambios en una ciudad es la pulsión del cambio o la necesidad de tener que censurar determinados comportamientos. Ni si quiera un alto grado de conocimiento o una hoja de servicios excelsa te garantiza el éxito. Así que, Amorós tiene materia para censurar: solo el caso de Les Naus merece una censura, o un importante toque de atención, aunque la marca del PSOE no pase por el mejor de los momentos. A ese, y otros argumentos que el viernes desveló Ana Barceló, como que la ciudad merece una revisión por el crecimiento que está teniendo y los servicios públicos que ofrece; por el encaje de diferentes sectores económicos, como sucede en todos los municipios, y por que Alicante no es solo de la Gran Vía hacia el mar, sino que llega hasta la zona norte, donde la gestión pública merece dar mejores soluciones.
Y si quiere meter más el dedito, pues ahí está el proyecto del Centro de Congresos de Alicante, que no sale de los planos y los renders. Y si quiere más debate, la política de movilidad que generará el futuro centro congresual, sin las inversiones de la Generalitat necesarias para ampliar el tranvía y no dejarlo todo en manos del coche. Solo son algunas ideas. Insisto, a Trini Amorós no hay explicarle nada; conoce todo, vecinos, empresarios, les fogueres, etc...
Sabe en qué le puede ayudar la agrupación y en qué no. Sólo le queda presentar un buen proyecto en clave alicantina y convencer de los vicios que ocurren en determinados departamentos del Ayuntamiento de Alicante son desterrables. El otro elemento ya no depende de ella: que el resto de la izquierda vaya unida en una candidatura. Solo con esas circunstancias -proyecto de regeneración e izquierda del PSOE fuerte-, por lo menos, puede aspirar a competir. No lo tiene fácil, pero debe lucharlo, y no hay que explicarle cómo. A veces, las tendencias vienen impuestas, de ahí la necesidad de encapsular la confrontación en clave local. No le queda otra.
La tranquilidad para Diana Morant y Rubén Alfaro es que el lunes siguiente al domingo de la votación, Trini Amorós seguirá siendo del PSOE, mantendrá el grupo municipal unido y acatará lo que le diga el partido. Podría parecer una memez, pero en los tiempos que corren tener un perfil con los deberes hechos ya es mucho. De ahí vienen la mayoría de los candidatos que en el futuro triunfaron o alcanzaron sus objetivos. Hagan un recuento en los alrededores de la ciudad de Alicante (y en más sitios) y verán como la mayoría de los alcaldes cumplen ese perfil. Años de batalla, conocimiento del territorio y disciplina hasta que ha llegado su momento. Aquí la duda es cuándo será el momento del PSOE en la ciudad de Alicante.