BENIDORM. Los destinos turísticos del Mediterráneo se enfrentan desde hace varios años a un desafío creciente: garantizar el agua de calidad para residentes y visitantes en un contexto de presión estacional, cambio climático y escasez estructural del recurso. En este caso, la ciudad de Benidorm ha convertido este reto en una oportunidad, demostrando que la gestión eficiente e inteligente del agua no sólo es posible, sino también imprescindible para mantener la competitividad turística y el compromiso ambiental. Para ello, ha contado a lo largo de las últimas décadas con la experiencia y profesionalidad de Veolia, empresa gestora del ciclo integral del agua en la localidad, con la que ha mantenido una constante colaboración público-privada para el desarrollo de un modelo de innovación tecnológica.
En destinos de sol y playa, el agua adquiere una dimensión estratégica que va más allá del abastecimiento básico. La demanda se multiplica en temporada alta, cuando en casos como Benidorm la población puede llegar a triplicarse; las infraestructuras trabajan al límite y cualquier incidencia en calidad o suministro impacta directamente en la experiencia del visitante y en la reputación del destino. A esto cabe sumar una creciente sensibilidad ambiental de turistas y operadores, que valoran cada vez más la sostenibilidad como criterio de elección. Por eso, tal como remarca el gerente de Veolia en Benidorm, Ciriaco Clemente, “los destinos que quieran seguir siendo referentes en el futuro están obligados a ser más sostenibles. Ahora ya no es una opción, es cuestión de supervivencia”.
Corresponsabilidad: todos los actores cuentan
Del mismo modo, “la sostenibilidad hídrica de un destino no puede recaer en único agente”, apunta Clemente, quien subraya que “requiere la implicación coordinada de la administración local, que planifica y regula; de la ciudadanía, que debe hacer un uso responsable; de los turistas, cada vez más conscientes de la huella que dejan en el destino; de los gestores del agua, que operamos sobre las infraestructuras y, de manera muy destacada, del sector alojativo”. En este sentido, el sector turístico de Benidorm ha realizado en los últimos años un esfuerzo notable en eficiencia hídrica: instalación de sistemas de reutilización, grifería de bajo consumo, monitorización del gasto y formación del personal. Estas medidas, no sólo reducen el impacto ambiental, sino que también mejoran la rentabilidad. “Reconocer y visibilizar estos avances es fundamental para consolidar una cultura del agua compartida”, ha señalado el responsable de Veolia.
Digitalización y tecnología: los pilares de la seguridad hídrica
La gestión tradicional del agua resulta insuficiente ante la complejidad actual. Es necesario poder anticiparse, optimizar recursos y tomar decisiones basadas en datos reales y en tiempo real. Por eso, Veolia ha desplegado en Benidorm un ecosistema tecnológico que incluye sensores distribuidos por la red, sistemas de telecontrol, algoritmos de detección de fugas y plataformas de análisis predictivo. “Gracias a estas herramientas, somos capaces de identificar anomalías en cuestión de minutos, reducir pérdidas de agua en la red a niveles del 5%, gestionar la previsión según la demanda y planificar el mantenimiento preventivo de infraestructuras”, asegura Ciriaco Clemente, que destaca que “la tecnología nos permite pasar de gestionar el agua a asegurarla, que es lo que necesita un destino turístico como Benidorm”.
Un ejemplo de ello es el proyecto de cálculo de la huella hídrica en el municipio, una iniciativa pionera que cuantifica el consumo de agua directo e indirecto asociado a la actividad urbana y turística, lo que permite identificar áreas de mejora, establecer objetivos medibles y comunicar con transparencia el compromiso del destino.
Reconocimiento europeo a un modelo replicable
El trabajo realizado en los últimos años en Benidorm no ha pasado desapercibido. La ciudad ha sido galardonada con el premio European Pioneer, otorgado por la Unión Europea, y ha sido finalista en el premio Green Leaf Awards. En ambos reconocimientos, la gestión del agua fue un aspecto especialmente valorado. Para el responsable de Veolia, “estos premios no son un punto de llegada, sino la confirmación de que Benidorm está en el camino correcto y puede servir ya de inspiración para otros destinos turísticos del Mediterráneo y de Europa que se están enfrentando a desafíos similares”. Para ello se ha puesto en marcha una combinación de infraestructuras modernas, tecnología avanzada, implicación ciudadana y compromiso institucional, lo que ha dado lugar a un modelo exportable y adaptable a diferentes contextos.
Benidorm, laboratorio de sostenibilidad turística
Benidorm demuestra que las altas cifras de turismo y la sostenibilidad hídrica no son conceptos antagónicos. Al contrario: la gestión inteligente del agua se convierte en ventaja competitiva, en garantía de calidad y en seña de identidad de un destino que mira al futuro sin renunciar a su vocación turística. En concreto, el modelo de esta ciudad se asienta en tres pilares: infraestructuras resilientes capaces de adaptarse a la variabilidad de la demanda; tecnología y digitalización que aportan seguridad, eficiencia y capacidad de anticipación; y una gobernanza colaborativa que integra a todos los actores del territorio. Por su parte, Veolia, como socio tecnológico y operador del ciclo integral del agua, aporta conocimiento, innovación y compromiso a largo plazo.