ALTEA. El Ayuntamiento de Altea va a restaurar una de sus infraestructuras históricas más importantes, el único acueducto romano de la provincia de Alicante: el acueducto dels Arcs. Un proyecto que busca ampliar la investigación sobre esta obra de ingeniería y su documentación, así como su restauración y puesta en valor que podrá servir también como punto de interés turístico.
Para ello, han sacado a licitación el contrato para las obras de restauración con un presupuesto de 138.036,52 euros, para lo cual, el Ayuntamiento cuenta con una subvención concedida en 2025 de 97.463,12 euros a través del Plan Restaura dirigido a la conservación y protección de los bienes inmuebles del patrimonio cultural de la Comunitat Valenciana. El plazo para la presentación de ofertas comenzó el pasado 24 de marzo y finaliza el próximo 13 de abril. Así, la empresa adjudicataria contará con tres meses para la prestación de los trabajos.
Tal y como recoge el proyecto, la intervención se resume en cinco objetivos. En primer lugar, la investigación y documentación de la zona de intervención. En segundo, la consolidación estructural de los elementos completamente en pie. En tercer lugar, la reintegración volumétrica del tramo de acueducto intervenido en base a todos los elementos determinantes descritos. En cuarto lugar, la restitución formal de aquellos elementos con suficiente información detallada que lo posibiliten. Y por último, la consolidación y puesta en valor de las partes intervenidas, permitiendo una mejor lectura de los elementos del acueducto, pudiendo generar un espacio de mayor valor turístico-cultural para la visita pública, dentro de las actuales rutas turísticas.
Para ello, prevén la excavación arqueológica como fase previa de documentación para la restauración de los restos arqueológicos. Así, comenzarán con la identificación y numeración de todos los fragmentos reconocibles de la época romana con el fin de estudiar su reubicación en el posición original. El estudio permitirá, antes de la ejecución material de la obra, el planteamiento digital de la propuesta de recuperación, "que en todo caso deberá ser consensuada pluridisciplinariamente entre el equipo de especialistas en patrimonio de arquitectura y arqueología", apunta el documento.
El proyecto está redactado en agosto de 2025 y su última revisión se realizó en febrero de 2026. Desde entonces consideran que es precipitado concretar cuál será la solución que se adopte para esta infraestructura "dada la ausencia de información arqueológica concisa y detallada, que se irá obteniendo a medida que se realice la intervención". Con criterio general, añaden, se pretende la protección, recuperación y puesta en valor de los restos conservados del acueducto. Se desarrollará en las cimentaciones de las pilas, la porción de pilas existente sobre la cimentación, y la recuperación arqueológica de todo resto material de época en el ámbito de las excavaciones propuestas.
De este modo, detallan que se propone la recuperación y traslado a su ubicación original de cada pila, realizando el recalce de aquellas cimentaciones afectadas para permitir el correcto asiento de las pilas. En caso de no encontrarse la superficie de apoyo compatible con la pieza a recibir, se plantea su regularización con materiales compatibles mecánicamente, con el fin de conseguir un adecuado asiento y reparto de las cargas. De este modo, "el criterio general de intervención pretende la percepción de unidad arquitectónica de todos los elementos conservados, el reconocimiento de ser un elemento arqueológico, y la señalización y protección del bien, permitiendo la visita pública, y ordenando los usos y circulaciones en el entorno inmediato". Además, ahondan en que se realizará con materiales que permitirán identificar la intervención y su reversibilidad, "distinguiendo claramente lo viejo de lo nuevo, no inventando formas históricas sin información e integrando plásticamente los nuevos materiales con los ya existentes".

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El concejal de Urbanismo, José Orozco, explicó que era "una de las apuestas más importantes de este año" para lo que llevan "mucho tiempo planificando" y negociando la disponibilidad de terrenos. Por lo que mostró la satisfacción por poder sacar el proyecto adelante, que dijo, se debe también a haber logrado la financiación extra para su ejecución.
Importancia histórica
El inmueble está inscrito en la Sección 1ª, Bienes de Interés Cultural, del inventario General de Patrimonio Cultural Valenciano, como Bien de Interés Cultural (BIC). Según en su propia descripción, está fechado en el periodo Alto Imperial Romano (siglo III dC). Se trata de una obra de ingeniería hidráulica cuyo autor se desconoce. El acueducto permitió salvar el barranco de los Arcs, y la hipótesis probable apunta a que comunicaba los dos núcleos romanos más importantes de la zona: la colina de la Pila y poblado romano de costa ubicado en el Albir.
Además, en su ficha oficial recoge la presión urbanística de la zona en la que están situadas, existiendo construcciones muy próximas a los muros donde se sitúan las bases de los pilares, e incluso con parcelas edificadas dentro del trazado teórico del acueducto, que se calcula a lo largo de 520 metros. Los restos que se conservan son pilares que en muchos casos están en ruina. Aun así, consideran que posee "un extraordinario valor histórico, arquitectónico y etnológico por formar parte de una red de ingeniería hidráulica representativa de una forma de asentamiento humano, de intervención en el entorno, gestión y distribución de los recursos hidráulicos que se han venido produciendo en la Comunitat Valenciana desde la romanización". Según las investigaciones realizadas hasta entonces, apuntan a que esta infraestructura formaba parte de un sistema complejo de abastecimiento de aguas procedentes del rio Algar para suministrar a los asentamientos romanos mencionados.
En la actualidad se conservan 31 pilares en estado de conservación distinta, 29 de ellos en el norte del Barranc dels Arcs y dos al sur. De estos, cuatro siguen en pie, mientras que siete están tumbados o desplazados, 19 solo tienen la base y uno del que han podido constatar sus fundamentos.

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"La investigación demuestra como el acueducto romano estableció ya una red de aprovechamiento de los recursos hídricos, la que estuvo heredada por las sociedades que posteriormente ocuparon el territorio de Altea, como los musulmanes y la repoblación cristiana posterior, hasta llegar a nuestros días", recoge el proyecto. Esta red de ingeniería se ha ido modificando a lo largo del tiempo en mayor o menor medida, pero ha mantenido y conservado "el trazado original romano como una línea de fuerza permanente a partir de la cual se han realizado las reformas y modificaciones posteriores". "Este es uno de los hechos, y no el menor, que le dan valor a la extraordinaria importancia patrimonial del acueducto romano de Altea", concretan.
Sin embargo, desde la visita del padre Belda a mediados del siglo XX para sus estudios en esta infraestructura, "el estado de conservación del acueducto ha empeorado notablemente (y lo sigue haciendo) hasta el punto en que en la actualidad se conservan muchos menos restos arqueológicos de los que pudiera documentar".
Entre las causas, apuntan a la ocupación de los terrenos y la consolidación de caminos de tránsito hacia el barranco, además de los derrumbes por el paso del tiempo o el desplazamiento de los restos por la mano del hombre en actuaciones que ahora serían inconcebibles. "Las construcciones, muros de las parcelas, o las propias casetas del control de riego de la zona se ejecutaron junto a los restos conservados del acueducto sin el mínimo respeto", apostilla el proyecto.