MADRID (EP). El Ejército de Malí ha confirmado que grupos armados han lanzado esta madrugada una ofensiva en varios frentes contra las fuerzas militares malienses en varios cuarteles de la capital, Bamako, y otros puntos del país.
"Los combates continúan e instamos a la población a mantener la calma y la vigilancia", ha anunciado el Estado Mayor del Ejército maliense en redes sociales. "Nuestras fuerzas de defensa y seguridad están actualmente trabajando para neutralizar a los atacantes", ha añadido.
Fuentes de medios locales han confirmado enfrentamientos en Bamako y en las ciudades de Kati, Gao y Mopti. En Kati, una localidad próxima a la capital, se encuentra la residencia del líder golpista del país, el general Assimi Goita.
Una posible coalición yihadista y tuareg
Hasta el momento, ningún grupo se ha atribuido la autoría de los incidentes pero todas las miradas están puestas en dos: la organización yihadista del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), vinculada a Al Qaeda, y el grupo tuareg del Frente de Liberación para el Azawad (FLA).
En marzo de este año, fuentes de la emisora internacional francesa Radio France Internationale (RFI) dejaban entrever conversaciones entre ambos grupos para protagonizar ofensivas conjuntas contra los miltiares malienses y sus principales aliados internacionales: mercenarios rusos del antiguo Grupo Wagner, ahora Africa Corps, que han efectuado tareas de vigilancia y seguridad al servicio de la junta militar liderada por Goita.
Esta gran ofensiva tiene lugar también después de varios meses de operaciones del JNIM y del FLA contra rutas de combustible que en un momento dado estuvieron a punto de asfixiar a la capital, Bamako.
La actual junta golpista llegó al poder mediante dos golpes de Estado en 2020 y 2021 y, desde entonces, ha entablado una alianza regional con otras dos juntas, la de Burkina Faso y la de Níger, todas ellas con el denominador común de su rechazo a la antigua potencia colonial francesa y su proximidad a Rusia.
Sin embargo, la región africana del Sahel ha seguido expuesta a enormes desafíos de seguridad por los ataques constantes del JNIM, los separatistas tuareg o células itinerantes de Estado Islámico. La junta militar maliense se había comprometido a devolver el poder a los civiles a más tardar en marzo de 2024, pero no ha cumplido su promesa.
En julio de 2025, el régimen militar otorgó a Goita un mandato presidencial de cinco años, renovable "tantas veces como sea necesario" y sin elecciones.