CALP. The Cookbook Hotel ha consolidado un modelo de gestión y estancia centrado en el respeto al entorno, la preservación del paisaje mediterráneo y el fortalecimiento de la economía de proximidad. A través de un enfoque integral de sostenibilidad y producto “kilómetro cero”, la firma articula toda su propuesta en torno a la flora, la fauna y el tejido productivo que la rodea. El recorrido por este compromiso con la tierra y las raíces alicantinas se manifiesta a través de diversos elementos clave que vertebran la identidad del establecimiento.
La apicultura y la miel de nuestro enclave mediterráneo
La miel procedente de colmenas situadas en un paraje natural privilegiado de la costa alicantina nos permite acercar al huésped a una tradición estrechamente vinculada al territorio. Este producto de proximidad encuentra su lugar en nuestra propuesta gastronómica y da vida a experiencias de apiturismo, con recorridos por la naturaleza y catas que invitan a descubrir el fascinante mundo de las abejas.
Su presencia se extiende también al universo wellness, donde sus propiedades naturales inspiran experiencias de bienestar.

- Chef Jose Manuel Miguel con traje de apicultor -
- Foto: PLAZA
La tradición vitivinícola de la bodega
El arraigo territorial del establecimiento se extiende también a su vertiente vitivinícola. Un ejemplo de ello es su vinculación con Bodegas Montesanco, donde se pone en valor el respeto por el paisaje y la historia de los viñedos, recordando además elementos patrimoniales tan emblemáticos de la arquitectura local como los Riu Raus destinados tradicionalmente a la elaboración de la pasa.
La alianza con la Cofradía de Pescadores de Calpe
En su firme apuesta por el producto marino de proximidad, el hotel mantiene una estrecha relación con la Cofradía de Pescadores de Calpe. Se trata de una entidad centenaria, fundada en 1924, cuya trayectoria resulta inseparable de la historia marinera del municipio.
A través de esta vinculación, el establecimiento apoya de forma activa a un sector que lucha por preservar las artes de la pesca tradicional en el mar Mediterráneo, poniendo en valor el esfuerzo diario de las economías familiares de la zona.
Un spa que también mira al territorio
En consonancia con esa armonía con el entorno y encontrar el equilibrio entre cuerpo y mente, la oferta de bienestar del hotel se apoya en una firma de reconocido prestigio, profundamente vinculada a nuestro territorio. Los tratamientos del spa se realizan con productos de la emblemática firma cosmética Germaine de Capuccini, fundada en Alcoy en 1964. La compañía cuenta con unas instalaciones de unos 18.000 metros cuadrados y genera empleo directo e indirecto para centenares de trabajadores en la comarca, superando las 300 personas en su plantilla global.
La artesanía y la identidad a través de la cerámica de Orba
Nada se deja al azar en el diseño de la experiencia del visitante, ya que la propia señalética del hotel refleja la cultura material de la provincia. Las piezas indicativas y decorativas se realizan con cerámica de Orba, una localidad con una arraigada tradición alfarera que se remonta al siglo XVII. Este municipio destaca históricamente por su producción artesanal de piezas utilitarias, de fuego y azulejería, integrando la artesanía local en la arquitectura interior del establecimiento.
El huerto propio: del jardín a la mesa
El huerto propio de The CookBook Hotel, concebido como “el prólogo de cada plato”, reúne cítricos y hierbas aromáticas que forman parte de su propuesta gastronómica. Del jardín a la cocina y de ahí a la mesa, el hotel apuesta por la proximidad, la frescura y el respeto por el producto.

- BEAT Lenguado con crema de espinacas, ravioli y salsa yodada -
- Foto: PLAZA
Este espacio refleja una filosofía gastronómica vinculada al territorio mediterráneo, la estacionalidad y el aprovechamiento de los recursos cercanos, donde el origen del producto adquiere tanto protagonismo como su elaboración.
Mirada al futuro: la cultura como parte de la estancia
En The Cookbook Hotel, la cultura es parte implícita de la magia de hospedarse. Por ese motivo, el establecimiento proyecta la evolución de su modelo bajo la premisa “The art of staying”, una filosofía con la que busca integrar la creación artística de manera fluida en el día a día del huésped, alejándose del concepto rígido de una galería de arte tradicional para dar paso a una convivencia natural con el entorno.
Desde artistas de reconocido prestigio internacional hasta talentos emergentes locales, su colección artística celebra el espíritu mediterráneo, su identidad cultural y sus voces creativas. De este modo, la propuesta del hotel refuerza su compromiso territorial al ofrecer un punto de encuentro donde la creación alicantina dialoga abiertamente con corrientes artísticas de alcance global.
Una hospitalidad conectada más allá de la mesa
El kilómetro cero se construye en The Cookbook Hotel a través de una suma de decisiones: una huerta que alimenta la cocina, una miel que conecta las colmenas de la comarca con la mesa y el spa, vinos que expresan el paisaje alicantino, pescado vinculado a la tradición marinera de Calpe y cerámica que mantiene vivo un oficio local.
Son iniciativas que ponen de relieve distintas dimensiones de una misma idea: el territorio no es un simple escenario, sino parte activa de la experiencia. La sostenibilidad se expresa tanto en el origen de los productos como en el reconocimiento de las comunidades, las tradiciones y los recursos que hacen posible la identidad de un destino.

- Peñón de Ifach desde la lonja -
- Foto: PLAZA
En esta visión, el wellness ocupa un lugar fundamental. Cuidarse implica detenerse, reconectar con los sentidos y encontrar un equilibrio que también puede nacer del contacto con la naturaleza, de los aromas mediterráneos y de los rituales dedicados al descanso. Cuando esa experiencia se acompaña de ingredientes vinculados al entorno y de propuestas que miran a la cultura local, el bienestar adquiere una dimensión más profunda.
The Cookbook Hotel propone una manera de disfrutar del Mediterráneo que empieza mucho antes de sentarse a la mesa y continúa más allá de la última copa de vino. Una hospitalidad que busca armonizar gastronomía, descanso y cultura, y que encuentra en la tierra, el mar, la flora, la fauna y las personas que los habitan sus mejores aliados. Porque apostar por la proximidad es también una forma de cuidar aquello que hace único a un lugar y de convertir cada estancia en una experiencia más consciente, auténtica y conectada con su entorno.