Foro Plaza

IX Jornada Anual Paco Pons

Revuelta: "Instalar más plantas solares en España sin más almacenamiento es tirar CapEx a la basura"

El consultor sector energético y vicepresidente en Wood Mackenzie también apunta a los objetivos desorbitados

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. El gran reto energético de España, sostuvo, ya no es producir más energía renovable, sino saber almacenarla. Así lo apuntaba Javier Revuelta, consultor del sector energético y vicepresidente en Wood Mackenzie, en la IX Jornada Anual Paco Pons, celebrada este miércoles en el Roig Arena, donde defendió la necesidad de replantear las prioridades inversoras del sistema eléctrico. Revuelta considera que parte de las inversiones actuales en renovables corren el riesgo de perder rentabilidad si no se acompasan con el desarrollo de baterías, redes e infraestructuras de almacenamiento. "Instalar más plantas solares en España sin más almacenamiento es tirar CapEx a la basura", asegura, en un mensaje que cuestiona el actual ritmo inversor en fotovoltaica sin una planificación paralela del sistema eléctrico.

A su juicio, España dispone ya de un excedente estructural de horas solares en determinados momentos del día y el problema empieza a desplazarse desde la generación hacia la gestión de la energía. "Con el mix energético actual nos sobran horas de sol hasta 2040”, afirmaba. El directivo de Wood Mackenzie considera que el debate energético europeo continúa demasiado centrado en aumentar capacidad renovable, cuando la verdadera prioridad debería ser desarrollar almacenamiento energético y modernizar las redes eléctricas. "La obsesión regulatoria no debería ser producir más energía, sino almacenar mejor la que ya tenemos", sostiene.

Revuelta considera que el debate energético actual sigue demasiado condicionado por la urgencia política y por decisiones de corto recorrido. "El sistema eléctrico que preparemos tiene que ser para 2040 o 2050", señalaba. A su juicio, Europa debe dejar de pensar únicamente en las necesidades inmediatas y empezar a planificar con perspectiva estructural. “Los sistemas eléctricos se van a duplicar en los próximos 25 años. No podemos pensar si necesitamos eólica, bombeo o nuclear solo para esta primavera o el año que viene, sino para las necesidades del país en los próximos 30 años".

Más allá de la electrificación

El directivo de Wood Mackenzie sostenía que la transición energética no puede apoyarse exclusivamente en la electrificación. Aunque las renovables tendrán un papel central, advierte de que harán falta soluciones tecnológicas complementarias para alcanzar los objetivos climáticos y de independencia energética. "Hacen falta tecnologías diferentes a la electrificación, como los biocombustibles o los gases renovables, entre ellos el hidrógeno verde", explicaba. Actualmente, recordaba, cerca del 99% del hidrógeno utilizado como agente químico se produce mediante procesos basados en combustibles fósiles. "Hoy el hidrógeno es gris: se rompe CH4 y el CO2 se libera a la atmósfera. Ahora tenemos que pasar a vías limpias utilizando sol y viento para producir hidrógeno a partir del agua".

Sin embargo, Revuelta cree que existe un exceso de optimismo en torno al despliegue del hidrógeno verde en Europa. “Se han marcado objetivos surrealistas. Probablemente se haga una décima parte o menos de lo previsto”, afirmaba. El principal obstáculo sigue siendo económico: producir hidrógeno verde cuesta actualmente entre tres y cuatro veces más que el hidrógeno gris. "Europa no puede obligar a su industria a pagar cuatro o cinco veces más por productos básicos como los fertilizantes", advierte. Por ello, considera imprescindible ajustar las expectativas y construir objetivos realistas que permitan avanzar sin deteriorar la competitividad industrial.

El almacenamiento, el gran cuello de botella de la transición energética

En el caso español, Revuelta cree que el país ha alcanzado un punto de saturación temporal en energía solar si no se acompaña de nuevas capacidades de almacenamiento. "Con el mix energético que tenemos nos sobran horas de sol hasta 2040", asegura. Desde su punto de vista, seguir instalando potencia fotovoltaica sin resolver antes la capacidad de almacenar energía supone un error estratégico. "Ahora mismo, instalar más energía solar en España es tirar capex a la basura si no incorporamos más almacenamiento", afirmaba.

El experto considera que la verdadera prioridad regulatoria debe centrarse precisamente en desarrollar sistemas de almacenamiento energético. "La obsesión regulatoria no debería ser más energía y más horas de sol, sino desarrollar más almacenamiento". Parte de esa capacidad llegará mediante baterías, una tecnología cuya cadena de suministro seguirá dependiendo en gran medida de Asia y, especialmente, de China. “Nos salimos de la dependencia de los hidrocarburos, pero entramos en la dependencia de los metales”, explicaba. Aun así, considera que se trata de una dependencia más gestionable y estratégica que la de los combustibles fósiles.

Renovables y nuclear: un debate que exige pragmatismo

Revuelta rechaza las visiones dogmáticas en torno al modelo energético europeo. "No hay una tecnología mejor que otra", sostiene. A su juicio, el objetivo debe ser descarbonizar al máximo posible manteniendo al mismo tiempo la seguridad de suministro y la competitividad económica. "Es complicado hacerlo al 100% sin petróleo”, reconoce. Por ello, cree que el debate no debería plantearse como una confrontación entre renovables y energía nuclear, sino como una combinación de tecnologías capaces de responder a diferentes escenarios. "Europa tiene que hacer análisis lo más despolitizados posible. Hay que estudiar muchos escenarios y poner números encima de la mesa", insistía.

El consultor considera que parte de los errores estratégicos europeos han venido de intentar acelerar determinados objetivos sin evaluar suficientemente sus consecuencias económicas. “Europa ha creído en la fantasía de que se puede tener una globalización limpia y barata sin hacer números”, afirmaba.

Más allá de las cuestiones técnicas, Revuelta planteaba un debate político de fondo sobre el futuro energético europeo. "¿Hasta qué punto queremos que Europa sea un agregador de voluntades nacionales o hasta qué punto queremos que los países se sienten y hablen como un continente?”, se preguntaba. En su opinión, la transición energética requiere una visión continental y una política basada en el pragmatismo. “Hace falta más que coordinación europea; hace falta pensar como continente”. Dentro de esa estrategia, considera que los biocombustibles pueden jugar un papel más relevante del que actualmente se les concede. "Hay más potencial en los combustibles bio que en los sintéticos", apuntaba.

Una oportunidad industrial para Europa

Pese a las dificultades, Revuelta mantiene una visión optimista sobre las próximas décadas para Europa y España. Considera que la transición energética puede convertirse en una oportunidad para reindustrializar el continente y fortalecer su autonomía estratégica. "Vienen dos o tres décadas buenas", aseguraba. En ese escenario, defiende aprovechar el potencial energético español para atraer industria, desarrollar infraestructuras y modernizar las redes eléctricas.

También apuesta por impulsar mecanismos que favorezcan el consumo en las horas de mayor producción renovable. "Hay que desarrollar redes e incentivar el consumo durante las horas de sol", concluía. Para Revuelta, el éxito de la política energética europea dependerá menos de los discursos ideológicos y más de la capacidad de planificar con realismo, invertir a largo plazo y construir una estrategia común capaz de equilibrar sostenibilidad, competitividad e independencia energética.

Recibe toda la actualidad
Alicante Plaza

Recibe toda la actualidad de Alicante Plaza en tu correo

Semiconductores, baterías y logística: las áreas clave para la expansión española en EEUU