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Informe 'Spain Tech Ecosystem Report 2026'

La IA y el ‘deeptech’ impulsan una nueva etapa de madurez del ecosistema startup español

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VALÈNCIA. El ecosistema tecnológico español ha entrado en una nueva fase de consolidación impulsada por la inteligencia artificial y el deeptech. Tras años en los que el crecimiento del sector estuvo muy ligado al auge del ecommerce o las plataformas digitales, el mapa startup nacional empieza a virar hacia compañías mucho más intensivas en ciencia, software avanzado e infraestructura tecnológica. Así lo recoge el informe Spain Tech Ecosystem Report 2026, elaborado por Dealroom.co junto a BBVA Spark, Endeavor, Enisa, GoHub Ventures, Kfund, SpainCap y Wayra, en el que se refleja esta tendencia en la inversión del venture capital.

España ya se sitúa como el octavo ecosistema tecnológico de Europa y el valor agregado de sus startups alcanza los 125.000 millones de euros, una cifra que supone multiplicar por 2,3 el tamaño del sector desde 2020. Más de la mitad del valor total corresponde ya a compañías privadas y casi la mitad procede de startups fundadas durante los últimos diez años, una señal de que el ecosistema comienza a generar empresas capaces de escalar y consolidarse sin depender exclusivamente de adquisiciones tempranas o salidas rápidas.

Durante 2025, las startups españolas captaron 3.100 millones de euros, el tercer mejor registro histórico tras los años excepcionales de 2021 y 2022. Pero más allá del volumen, el mercado empieza a cambiar también por el perfil de las operaciones. Las grandes rondas ya no se concentran únicamente en compañías de software o plataformas digitales tradicionales, sino en proyectos ligados a tecnologías avanzadas y sectores estratégicos. Multiverse Computing, especializada en computación cuántica, cerró una ronda de 189 millones de euros; Perk levantó 182 millones en el sector travel; y Auro Travel consiguió 180 millones para desarrollar soluciones de movilidad autónoma. En este sentido, España empieza a construir empresas capaces de competir en ámbitos tecnológicos de alta complejidad y no solo en modelos digitales escalables de bajo coste.

La inteligencia artificial redefine el ecosistema

Tal y como ocurre a nivel global, la IA se ha convertido en el principal motor de esta nueva etapa. Casi una de cada cinco startups creadas en España desde 2021 está especializada en inteligencia artificial, una proporción que multiplica por más de dos el peso que tenía este sector durante la década anterior. El ecosistema español de IA ha crecido 3,7 veces desde 2020 y ya suma 3.300 millones de euros captados en venture capital, situando a España entre los países europeos más activos tanto en inversión como en creación de compañías vinculadas a esta tecnología. El crecimiento responde a un fenómeno global mucho más amplio: la inteligencia artificial ha pasado en apenas tres años de ser una tecnología experimental a convertirse en infraestructura transversal para empresas, universidades y consumidores.

La velocidad de adopción es uno de los elementos que más está transformando el mercado. La IA generativa ya alcanza al 53% de la población mundial y el uso empresarial se sitúa en el 88%, una expansión mucho más rápida que la que tuvieron internet o el ordenador personal en sus primeras fases. Además, la tecnología empieza a generar impactos tangibles en productividad y automatización. En sectores como software, atención al cliente o determinadas tareas administrativas, la IA ya está mejorando los niveles de eficiencia entre un 14% y un 26%, lo que explica por qué fondos, corporaciones y startups están acelerando su apuesta por este segmento. La consecuencia directa es que el ecosistema startup español empieza a reorganizarse alrededor de la inteligencia artificial como tecnología central para prácticamente cualquier vertical.

El salto hacia el 'deeptech'

La otra gran transformación del ecosistema es el auge del deeptech. El crecimiento de startups vinculadas a computación cuántica, robótica, climate tech, biotecnología, defensa o tecnologías dual-use refleja cómo el emprendimiento español se desplaza hacia sectores donde la ventaja competitiva depende menos del marketing o la velocidad de ejecución y mucho más del conocimiento científico, la ingeniería y la propiedad intelectual. España suma ya más de 360 spinouts surgidas desde universidades y centros de investigación respaldadas por venture capital, con un valor conjunto de 10.500 millones de dólares, cuatro veces más que en 2019. Es un salto especialmente significativo porque durante años uno de los grandes déficits del ecosistema español fue precisamente la dificultad para convertir investigación científica en empresas escalables.

Ese cambio empieza a verse también en la estructura del mercado. El deeptech lidera actualmente el segmento breakout -compañías que han levantado entre 15 y 100 millones de euros-, mientras que enterprise software domina las fases más avanzadas y salud concentra el mayor número de startups en etapas tempranas. Al mismo tiempo, sectores como climate tech, robótica o tecnologías de defensa ganan peso al calor de las nuevas prioridades industriales y geopolíticas europeas. La soberanía tecnológica, la automatización industrial y la necesidad de reducir la dependencia europea en tecnologías críticas están empujando nuevas oportunidades de inversión y crecimiento.

Valencia se posiciona como tercer polo startup

En este nuevo mapa tecnológico, Valencia empieza a consolidarse como uno de los hubs con mayor proyección del país. Aunque Madrid y Barcelona continúan concentrando más de dos tercios de toda la inversión captada en España, el ecosistema valenciano gana peso especialmente en etapas tempranas y breakout. Valencia captó 229 millones de euros en 2025 y se afianza como tercera plaza startup nacional gracias a una combinación de universidades técnicas, industria, calidad de vida y costes operativos más competitivos que otros grandes hubs europeos.

La ciudad empieza además a posicionarse precisamente en algunos de los verticales más alineados con esta nueva ola tecnológica. Entre las compañías vinculadas al entorno valenciano que destacan dentro de esta generación de startups aparecen Matteco, una de las spinouts científicas con mayor proyección dentro del ámbito climate tech y nuevos materiales, y Zeleros, convertida en uno de los referentes españoles en movilidad avanzada y deeptech que, a pesar de todo, hace unos meses entró en concurso de acreedores. El crecimiento del ecosistema valenciano refleja también un cambio de percepción dentro del mercado inversor: las startups ya no necesitan necesariamente estar en Madrid o Barcelona para desarrollar proyectos globales, especialmente en sectores ligados a tecnología industrial o científica.

Las mafias ya crean 'startups'

Otro de los grandes síntomas de madurez es que el ecosistema español empieza a reproducir dinámicas típicas de polos tecnológicos mucho más consolidados. En 2025 se registraron 44 exits, la tercera mejor cifra histórica del mercado español. Pero más importante aún es el llamado “efecto multiplicador” del talento. Antiguos empleados y directivos de compañías como Glovo, Cabify o Job&Talent están impulsando ahora nuevas startups con una experiencia operativa mucho más sofisticada y una mayor capacidad para escalar internacionalmente. Esa circulación de talento y conocimiento es precisamente uno de los elementos que históricamente ha permitido consolidar ecosistemas como Silicon Valley, Londres o Berlín.

El sector interpreta que España está entrando ahora en esa fase. La combinación de capital especializado, talento técnico, crecimiento de la IA, desarrollo del deeptech y aparición de nuevas generaciones de fundadores con experiencia internacional está configurando un ecosistema mucho más sólido y menos dependiente del hype que hace apenas unos años.

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