ALICANTE. Cuando empieza la cuenta atrás en la plantà, en los talleres y en las calles resuenan meses de trabajo, cálculos, dudas y decisiones creativas. Al frente de ese proceso vuelven a estar Pedro Espadero y Sergio Gómez, dos nombres inseparables de las hogueras oficiales durante la última década. Y, aunque sus propuestas de 2026 son distintas, comparten una misma intención: contar algo más que una historia visual. Espadero lo hace a través de Singulares, una reivindicación de las tradiciones menos conocidas de la provincia. Gómez propone con Equilibri una reflexión dirigida a los más pequeños sobre la necesidad de encontrar estabilidad en una sociedad cada vez más polarizada.
Innovar sin perder la esencia
Tras años construyendo la hoguera oficial, Pedro Espadero reconoce que cada ejercicio supone un reto añadido. «Uno busca formas diferentes y estructuras diferentes», explica. Este año ese afán de innovación se traduce en un remate horizontal inédito en su trayectoria y que dará a la composición una característica forma de T. La apuesta no ha estado exenta de dificultades. «Está todo sujeto de un punto y el peligro es que toda la estructura empiece a moverse», señala sobre una construcción realizada íntegramente en madera. El punto de unión entre el remate y la torre central ha sido, admite, el gran quebradero de cabeza del proyecto.
La innovación también está presente en la propuesta infantil. Gómez incorpora movimiento a una de sus piezas principales mediante un ninot giratorio, una solución poco habitual y, según destaca, inédita en una hoguera oficial infantil. Sin embargo, más allá del aspecto técnico, su principal preocupación sigue siendo conectar con el público al que va dirigida la obra. «Estoy totalmente en contra de las obras infantiles hechas para adultos», afirma. «Cuando un niño llega a una valla y ni mira la hoguera infantil es un fracaso», añade.

Una fiesta que explica quiénes somos
Si algo une las dos propuestas es su vocación divulgativa. Ambos artistas entienden la hoguera oficial como una herramienta para transmitir cultura, identidad y valores. En el caso de Espadero, Singulares nace con la voluntad de dar visibilidad a fiestas y tradiciones de toda la provincia. «Cuando hago la hoguera oficial me lo tomo como si fuera un empleado de la oficina de turismo de Alicante», explica. Su objetivo no es hablar de los problemas cotidianos de la ciudad, sino proyectar una imagen atractiva de Alicante y de sus celebraciones.
Por eso la obra incorpora referencias a los enfarinats de Ibi, los fachos de Onil, la Noche de los Cirios de Busot o los pajes de la Cabalgata de Reyes Magos de Alcoy, que es la más antigua de España. «He querido que toda esa gente venga a Alicante y encuentre un trocito de su pueblo en la hoguera más importante», resume.
La mirada de Sergio Gómez se dirige a otro terreno. El artista parte de una estética circense para desarrollar un mensaje pedagógico sobre el equilibrio. «Jugamos con la palabra equilibri para que los niños entiendan el equilibrio mental, el medioambiental y el social», explica. Y añade una reflexión que sirve también como diagnóstico de la actualidad. «Por desgracia, a esta sociedad le falta mucho equilibrio», sentencia.

Pensar en los niños
Pocas personas conocen mejor al público infantil que Sergio Gómez después de once años consecutivos al frente de la hoguera oficial infantil. Su método es sencillo. Consiste en escuchar. «Los niños no mienten», asegura. Antes incluso de construir una obra, acostumbra a enseñarles los bocetos para comprobar qué les llama la atención. «Enseguida te dicen lo que les gusta», afirma el artista.
Esa búsqueda de un lenguaje accesible condiciona todo el proyecto. «No pueden ser hogueras para adultos ni para eruditos», insiste. Por eso los mensajes se apoyan en personajes reconocibles, escenas visuales y textos pensados específicamente para los más pequeños.
Frente a esa vocación didáctica, ambos artistas coinciden también en una preocupación. Y es la pérdida progresiva de la crítica en los monumentos. Gómez considera que las hogueras adultas han ido reduciendo su carga satírica, mientras que Espadero defiende que la hoguera oficial debe asumir otro papel, más relacionado con la promoción y la representación institucional de la fiesta. «Es una tarea que corresponde a otras hogueras de la ciudad», sentencia.

Un oficio que mira al futuro
Más allá de las obras de este año, las entrevistas dejan entrever una inquietud común: el futuro de la profesión. El incremento constante de los costes preocupa especialmente a Sergio Gómez. «Desde finales de febrero el corcho ha subido un 47%», advierte. Una situación que dificulta mantener los niveles de calidad sin aumentar los presupuestos.
Espadero comparte ese diagnóstico y añade otra amenaza. Se trata de la falta de relevo generacional o, más bien, las condiciones que le esperan a ese posible relevo. «Veo un futuro muy negro para la gente joven que quiere dedicarse a esto», lamenta.
A su juicio, hacen falta más apoyos institucionales para garantizar la supervivencia de unos talleres que forman parte del patrimonio cultural valenciano. Pese a todo, ambos mantienen la confianza en las nuevas generaciones. Gómez reclama artistas «valientes» capaces de asumir proyectos ambiciosos.

Camino al centenario
Espadero, con la vista puesta en su jubilación, dentro de dos años, sueña ya con el gran reto que podría poner el broche final a su carrera. Competirá por construir la hoguera del centenario en el año de su retirada. «Sería un broche de oro total», reconoce. Un proyecto que imagina como una gran obra colectiva capaz de reunir la memoria de un siglo de fiesta.