ALICANTE. El histórico ficus de la plaza de Calvo Sotelo ha vuelto a sufrir daños durante la cremà de la hoguera plantada junto a él, según denuncian vecinos de la zona, que han hecho llegar sus quejas a este diario. Este año, además, con la diferencia de que la comisión de la hoguera Calvo Sotelo competía en categoría Especial, con un monumento de mayor volumen que en ejercicios anteriores y que ha generado, por tanto, mayores daños en el árbol.
El ficus es uno de los árboles más representativos del centro de Alicante y ocupa una de las plazas más transitadas de la ciudad, por lo que ha generando preocupación entre los residentes del entorno a lo largo de los últimos años. Sin embargo, las altas temperaturas de la cremà han continuado afectado al emblemático árbol en repetidas ocasiones. "En este momento se pueden observar las hojas quemadas, pero la zona afectada se irá extendiendo en los próximos días, cuando se vayan secando las ramas que han sufrido esas altas temperaturas", explica a Alicante Plaza uno de los vecinos.
El Ayuntamiento de Alicante evaluó en su momento el alcance de los daños mientras surgían las primeras voces que reclamaban replantear la ubicación de la hoguera. Es por eso que durante la plantà de la hoguera se instaló este año una lona con la que se pretendía proteger la parte más cercana al monumento fogueril, pero el árbol ha continuado resultando afectado. Con todo, la repetición de este episodio alimenta las críticas de quienes consideran insuficientes las medidas de protección adoptadas, reclamando una solución definitiva para evitar nuevos daños. "Es un árbol emblemático y pedimos protección", sentencia el mismo vecino.

Una hoguera de categoría Especial
La comisión de Calvo Sotelo regresó este año a la categoría Especial con el monumento Al·lucinació, obra del artista Mario Gual del Olmo. El ascenso supuso la construcción de una hoguera de mayores dimensiones y con un mayor volumen de material combustible respecto a años anteriores. Desde un punto de vista técnico, ello no implica necesariamente que la temperatura máxima alcanzada por las llamas sea superior a la de una hoguera de primera categoría. Sin embargo, sí supone una mayor carga térmica global y una exposición al calor potencialmente más intensa y prolongada para cualquier elemento situado a escasa distancia, como ocurre con el ficus de la plaza. Precisamente ese es uno de los argumentos que sostienen los vecinos, quienes consideran que el incremento del tamaño del monumento hacía todavía más necesario extremar las medidas de protección del árbol.
Un árbol singular
El ficus de Calvo Sotelo no es un árbol cualquiera. Se trata de uno de los ejemplares arbóreos más reconocibles de Alicante y forma parte del paisaje urbano de la ciudad desde hace décadas. Su gran porte proporciona sombra a buena parte de la plaza y constituye un referente paisajístico para vecinos y visitantes. Los daños reiterados no solo afectan a su aspecto inmediato. Las quemaduras sobre hojas, ramas o tejidos vegetales pueden provocar un debilitamiento progresivo cuya evolución solo puede determinarse mediante el seguimiento de especialistas en arboricultura.