COX. La panificadora El Boticario, con sede en Cox, entra en liquidación dentro del concurso de acreedores que inició de forma voluntaria para tratar de ordenar su deuda. El juzgado ha dado por terminada la fase en la que la empresa intentaba alcanzar un acuerdo con sus acreedores y ha acordado la disolución de la sociedad.
La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Alicante, con sede en Elche, dictaba el auto que abría la fase de liquidación. La resolución apunta como causa la no aceptación de la propuesta de convenio presentada por la compañía. Así, el procedimiento continúa como concurso voluntario y ordinario. Ahora, el paso a liquidación supone que la empresa deja atrás la posibilidad de resolver el concurso mediante un acuerdo con sus acreedores. De este modo, el juzgado declara finalizada esa fase, acuerda el cese de los administradores de la sociedad, que son sustituidos por la administración concursal, y declara disuelta Panadería El Boticario SL, com pañía que mantiene su domicilio en la avenida del Comercio del polígono industrial San Fernando de Cox. La resolución supone, además, que los antiguos administradores dejan de disponer del patrimonio de la compañía.
La empresa intentó pactar un plan de pagos
La liquidación llega después de que El Boticario tratara de evitar este desenlace mediante una propuesta de convenio. El juzgado había admitido en febrero la propuesta presentada por la representación de la empresa, acompañada de un plan de pagos y un plan de viabilidad. Ese mecanismo permitía a la compañía intentar pactar con los acreedores unas condiciones para afrontar sus deudas y continuar por la vía del convenio. Sin embargo, la propuesta no obtuvo la aceptación necesaria y el procedimiento ha pasado ahora a liquidación.
El movimiento supone un cambio respecto al momento en el que El Boticario solicitó el concurso. Entonces, la empresa buscaba reestructurar su deuda después de haber sido declarada en situación de insolvencia actual. En esa primera etapa, sus administradores conservaron parte de sus funciones, aunque bajo la supervisión de la administración concursal, ejercida por la economista Bárbara Pitarque Villaescusa. Ahora, tras el fracaso del convenio, esas facultades quedan suspendidas y la administración concursal pasa a asumir el control dentro de la fase de liquidación.
Un activo de 3,45 millones y deudas por 2,76 millones
Según los textos elaborados durante el concurso, los bienes y derechos de El Boticario son de 3,45 millones de euros, mientras que las deudas reconocidas ascienden a 2,76 millones. La mayor parte del activo corresponde a inmovilizado material, valorado en algo más de 2,5 millones de euros. Además, el inventario recoge activos por impuesto diferido, existencias y dinero pendiente de cobro de clientes y otros deudores, además de inversiones financieras a corto plazo y cerca de 58.700 euros en efectivo y tesorería. En total, la masa activa alcanza los 3.447.532 euros.
En el otro lado del balance, las obligaciones de la compañía son de 2,76 millones. Dentro de esta cantidad, algo más de 1,6 millones corresponden a créditos ordinarios, mientras que otros tienen la consideración de créditos con privilegio especial. También aparecen créditos con privilegio general y deuda subordinada.
La documentación concursal calcula, por tanto, que el valor de los activos supera al de la deuda reconocida. Tras descontar además algo más de 20.000 euros correspondientes a créditos contra la masa, el documento recoge un saldo positivo de alrededor de 663.500 euros.
Pérdidas antes del concurso
Así, El Boticario había llegado al concurso después de acumular pérdidas durante los últimos ejercicios. Como publicó Alicante Plaza cuando se conoció la solicitud, la compañía cerró 2023 con unas pérdidas superiores a 353.000 euros, pese a mantener una cifra de ventas similar a la del año anterior. La facturación superaba entonces los tres millones de euros, mientras que la deuda se situaba por encima de los 2,4 millones. Hasta 2022, la empresa había mantenido resultados positivos.
El Boticario, fundada en 1947, está especializada en la producción y distribución de productos de panadería, tanto dulces como salados. En los últimos años había trabajado como proveedora de cadenas como Consum, Dialprix y Supermercados Dumbo y contaba con alrededor de 40 trabajadores en el momento de solicitar el concurso.
Ahora el proceso concursal entra en otra fase . Tras la declaración de insolvencia, la elaboración del inventario y la lista de acreedores y el intento de aprobar un convenio con un plan de pagos, el juzgado ha cerrado esa vía al no conseguirse la aceptación de la propuesta, con la consecuente apertura de liquidación, la disolución de Panadería El Boticario y el relevo de sus administradores por la administración concursal. El concurso continuará con la realización del patrimonio de la sociedad dentro del procedimiento judicial abierto en Elche.