Enrique Martín-Álvarez: “Si no proteges tu diseño, se lo regalas a la competencia”

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Socio Director de ibidem Abogados
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ELCHE.- Enrique Martín-Álvarez, fundador de IBÍDEM Abogados, analiza las claves legales imprescindibles para cualquier emprendedor. Tras su intervención en la reciente sentencia del TJUE en el caso Deity Shoes —que ha fijado nueva doctrina europea en materia de diseños—, Martín-Álvarez se ha consolidado como uno de los abogados de referencia en protección de diseños de la Unión Europea. Profesor del Magíster Lucentinus y presidente de la Comisión de Propiedad Industrial de la Cámara de Comercio de Alicante y del Congreso Internacional de Diseño, aporta una visión experta sobre cómo proteger la innovación y blindar el valor diferencial intangible de las empresas. 

- Si un emprendedor tiene un diseño muy reconocible a punto de salir al mercado. ¿Qué tiene que hacer? 

-El diseño es un activo extremadamente sujeto a la obsolescencia: pocos diseños sobreviven más de seis meses, y casi ninguno dura una generación. Lo que sí perdura es algo más poderoso, que se construye a través de él: la marca. Esto explica que haya diseños icónicos que permiten identificar el origen empresarial de productos o servicios. Antes de lanzar cualquier producto al mercado, los emprendedores deben hacer siempre un análisis de branding: qué quiero significar, para quién y frente a quién, cuál va a ser mi propuesta única. A partir de ahí, todas las fuentes de identidad —el diseño, la innovación tecnológica, el marketing, la relación con el cliente, el relato publicitario— deben alinearse con esa idea original. Si no te diferencias de manera consistente estás condenado a la irrelevancia. 

-¿Qué papel juegan los jueces y abogados en los mercados?

-Simplificando, solo se puede ser más barato o diferente a tus competidores. El diseño es una ventaja competitiva; la marca, otra. Pero si no se protegen legalmente, son absorbidas rápidamente por el mercado. Por eso defiendo que el derecho es uno de los elementos del mix de marketing: la estrategia consiste en determinar las clásicas “4 P”, el producto, el precio, la publicidad y la promoción, e incorporar la “D” del derecho para proteger las ventajas competitivas y levantar barreras de entrada frente a los competidores.

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-Existe la creencia en el sector del calzado de que realizar modificaciones mínimas en un diseño original es suficiente para evitar una posible infracción. ¿Qué hay de cierto en esta premisa?

-Es el mito de las siete diferencias. Aplicando el Reglamento de Diseño de la Unión Europea, un juez no compara característica por característica como haría un entomólogo con dos escarabajos ni hace ese cálculo. Lo que analiza es si el diseño produce una impresión general diferente en el usuario informado. Es un juicio global y sintético, no minucioso.Las críticas contra la imperfección del sistema conducen a la melancolía. Si no proteges lo que haces, se lo regalas a tus competidores.

-¿Proteger el diseño es un gasto o una inversión?

-Si el diseño es lo único capaz de hacerte visible, identificable y deseable en el mercado, cualquier persona sensata entenderá que es una inversión, no un gasto. El diseño de producto actúa como la carta de presentación de una empresa ante sus mercados actuales y futuros. Encarna todos los valores de la marca, su código genético. El mayor éxito de una empresa es que sus diseños permitan a los consumidores reconocer la marca en el mercado.

-Desde un punto de vista estratégico, ¿qué recomendaría respecto a la protección de diseños?: ¿priorizar el territorio de fabricación, el de comercialización, o protegerlos en ambos simultáneamente?

-Fundamentalmente donde vendes, pero también donde están las fábricas que podrían copiarte. Muchos clientes que producen en China y venden en la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, protegen el diseño en sus mercados de destino, pero también en Guangzhou por si necesitan paralizar una producción.

-¿Protege bien la UE la creatividad de las industrias de diseño?

-La Unión Europea es el territorio más avanzado del planeta en protección del diseño —probablemente porque los europeos somos los mejores en diseño, pero no en innovación tecnológica—. Desde que se lanza un diseño nuevo y singular en la UE, los empresarios disponen de 12 meses para decidir si registran y, en todo caso, hasta tres años de protección gratuita frente a copias. Esta protección tiene límites: ha de existir identidad entre los diseños enfrentados y conocimiento previo del original por parte del infractor. Pero insisto, es gratis. Mediante el registro se obtiene una protección reforzada frente a diseños similares, que no produzcan una impresión general diferente, y se extiende el derecho hasta 25 años.

 

-¿Los tribunales responden a la urgencia de un sector en el que un diseño puede caducar en pocos meses?

-Rotundamente sí. En Alicante están los Tribunales de Marca y de Diseño de la Unión Europea, los más especializados de la UE en protección de la moda, que destacan por su agilidad. Son capaces de conceder a un demandante una medida cautelar en siete días, sin audiencia previa, para paralizar la producción, distribución o comercialización de un producto infractor con todas las garantías legales. Eso no ocurre en ningún otro lugar de Europa.

Además, son los tribunales de cierre de la Unión: si una empresa china y una estadounidense litigan por un diseño europeo sin tener sede en la UE, deben resolver su conflicto aquí. Por todo esto, debemos reconocer el excelente trabajo de nuestros jueces y magistrados. La reputación internacional de Alicante está estrechamente ligada a este ecosistema único de propiedad intelectual. De ahí nuestra firme reivindicación: el Tribunal de Marcas de la UE en Alicante merece una sede a la altura de su prestigio.

-¿Esas medidas rápidas solo están al alcance de gigantes como Nike o Adidas?

-No. Empresas que facturan dos o tres millones de euros están consiguiendo proteger diseños no registrados de la Unión Europea en pocos días y obteniendo una justicia totalmente reparadora.

-Vía penal o vía civil: ¿Cuál es más eficaz para defender un diseño?

-La vía penal conduce casi siempre a procedimientos interminables, dirigidos contra personas especializadas en dificultar el proceso y salir indemnes. Hay que probar que el infractor conocía el registro y actuó con dolo: una prueba diabólica. Sirve, sobre todo, para grandes redadas policiales y titulares de dos o tres días.

La vía civil-mercantil, en cambio, ofrece hoy una tutela mucho más efectiva. Además de su agilidad, los tribunales de marca de la UE de Alicante aplican multas coercitivas progresivas a quien incumple una medida cautelar y han desarrollado nuevas teorías de indemnización para que los infractores no puedan manipular sus contabilidades y declarar márgenes ridículos. Sus desarrollos están siendo observados con atención en toda la UE.

-La queja de los empresarios es que las indemnizaciones que se obtienen son muy bajas y que no compensa litigar.

-Habitualmente se reclamaba como indemnización el beneficio derivado del negocio ilícito. Pero los infractores no tienen costes de diseño y lanzamiento, por lo que sus precios y márgenes son inferiores. Además, sus estados financieros suelen ser bastante herméticos y manipulables. Nuestro Tribunal de Primera Instancia ha desarrollado nuevas estrategias para que la infracción no salga rentable. Además, a medida que se ha consolidado la protección de la información confidencial en los procedimientos judiciales, cada vez más titulares se atreven a solicitar como indemnización lo que ellos dejaron de ganar, aplicando sus propios márgenes.

 

-¿Tiene un juez los conocimientos adecuados para comparar dos diseños?

-Es la pregunta más difícil de explicar. Imagina dos jueces con biografías muy distintas —uno que ha podido disfrutar en su vida de las mejores tiendas de moda en una gran capital, otro en una pequeña población en el que la moda es un factor insignificante—: es imposible que juzguen igual desde su experiencia personal. Por eso la justicia recurre a construcciones teóricas. De la misma forma que, para comparar dos marcas, el juez debe pensar como lo haría un “consumidor medio” y no según sus propios criterios, en diseño debe ponerse en la piel del usuario informado: alguien que utiliza ese tipo de producto y presta una atención especialmente elevada al elegirlo, sin llegar a ser un experto. El juez, literalmente, se pone unas gafas graduadas: no mira el conflicto con sus ojos, sino con los de ese usuario informado para decidir si hay conflicto entre dos diseños.

-¿Cómo ve el futuro de la creatividad en Europa frente a Estados Unidos y China?

-Con un pesimismo razonable. Tenemos generaciones que no leen, enganchadas a pantallas que piensan por ellas, que razonan a través de algoritmos diseñados por otros. El mundo feliz de Huxley. Mientras Europa no vuelva a leer —latín, griego, historia del arte, humanidades— su creatividad seguirá en riesgo. La creatividad es indisociable del espíritu crítico.

-¿Cuál es el papel de la Inteligencia Artificial en la creación?

La IA es una herramienta muy válida, pero no puede sustituir al ser humano. Precisamente el Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Alicante planteó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea la cuestión prejudicial del caso Deity: para proteger un diseño no hace falta esfuerzo intelectual ni creatividad especial, basta con que sea nuevo y singular. Es indiferente si lo hizo un diseñador profesional o una señora aficionada, si se ha utilizado o no IA en su generación o cuál sea su dependencia de las tendencias de moda. Con ello se protege la industria low-cost de productos de moda ultrarrápida, que tienen una aportación de diseño menor. Sin embargo, siempre se exige que haya habido intervención humana, porque el concepto de “autor” en la jurisprudencia europea sigue siendo, hoy por hoy, un concepto humano.

-Con respecto a la polémica sobre la IA en la música: ¿es lo mismo que la inspiración de un cantautor?

-No. No es lo mismo la inspiración que el expolio. Que un ser humano interprete sus experiencias —tamizadas por su talento, su temperamento, sus traumas, sus vivencias— y de ahí surja una obra, eso es lo propiamente humano. Eso no tiene nada que ver con almacenar y mezclar decenas de miles de millones de horas de arte ajeno para vomitar subproductos. El ser humano elige qué escucha y de qué se nutre; la IA, no: a la IA se le da todo, se le ceba. Esa diferencia en el origen de los datos ya lo cambia todo. En el origen del arte está la libertad del hombre, el pintor que elige el paisaje que desea pintar.

-Recientemente han renovado la imagen corporativa: ¿qué estrategia impulsa este cambio?

Con el tiempo, el despacho ha migrado desde la fase previa de los registros hacia la litigación compleja —la última frontera de la protección de la propiedad intelectual, cuando el registro ya está amenazado y hay que combatir en las trincheras de los tribunales—. Por eso elegimos como símbolo el grifo mitológico, figura de protección de la propiedad y de la justicia, mucho más alineada con lo que somos hoy. Además, es un logo muy diferente, diseñado por Dani Nebot, premio nacional de diseño, que recoge perfectamente nuestra misión de protección de las diferencias competitivas.

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