El absentismo en la Comunitat, en máximos: 107.000 trabajadores faltan al día de media por baja médica

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Actividades administrativas y sanitarias destacan como los sectores con mayores índices y solo el 12,3% de los empleados valencianos concentra el 56,9% de las jornadas perdidas

  • Foto: Femeval
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VALÈNCIA. Una media de 107.000 trabajadores faltan cada día a su puesto de trabajo por una baja médica. Estos son los datos del absentismo en la Comunitat Valenciana recopilados por el análisis regional elaborado por Umivale Activa y el Ivie, que estudia la evolución desde 2018 hasta 2024.

El estudio pone el acento en las jornadas laborales que se han perdido como consecuencia de las bajas médicas. En concreto, las ausencias por incapacidad temporal equivalieron ese año al 5,71% de las jornadas laborales potenciales frente al 3,83% registrado en 2018, lo que supone un incremento del 49%. Además, ese auge ha sido cinco puntos superior al experimentado por el conjunto de España, que registró un crecimiento de las bajas del 44% en ese periodo de seis años.

Este dato es especialmente revelador si se traslada a términos individuales, puesto que equivale a una media de 21 días de ausencia al año por trabajador, siete más que los 14 días contabilizados en 2018. Sin embargo, el 12,3% de los trabajadores de la Comunitat Valenciana concentró el 60,8% de todas las bajas y el 56,9% de las jornadas perdidas durante 2024, lo que manifiesta que la repetición de procesos también gana peso.

Eso sí, la contribución de la repetición de procesos continúa siendo inferior a la observada en el conjunto de España. De hecho, Castellón es la provincia donde este fenómeno tiene un menor peso. A pesar de que la Comunitat Valenciana mantiene un indicador de ausencias generales ligeramente inferior al de la media nacional, el crecimiento acumulado desde 2018 ha sido más intenso.

Entre las causas que explican el incremento del absentismo destaca el aumento de bajas laborales por cuestiones de salud mental (especialmente desde la pandemia), el envejecimiento de la población y la saturación de la sanidad pública, lo que incide en la duración de las bajas. Aunque tanto patronales como sindicatos coinciden en que se trata de un problema acuciante, el diagnóstico y las recetas que proponen son distintas.

Las organizaciones sindicales reivindican la necesidad de reconocer como enfermedades profesionales aquellas derivadas de la práctica laboral para, de ese modo, se incluyan en los planes de prevención de riesgos laborales. Entre esas patologías destacan trastornos psicológicos y de salud mental, el cáncer de origen laboral oculto y ciertas lesiones físicas. Además, denuncian que el absentismo responde a una sobrecarga de trabajo en auge, sumada a condiciones laborales precarias como la no remuneración de pagas extra, salarios bajos o contrataciones por debajo de las horas reales realizadas.

Por su parte, desde el ámbito empresarial se han manifestado voces variadas que apuntan como una posible solución que las mutuas pasen a encargarse de la gestión de las incapacidades temporales o que se revise la prestación de las bajas laborales, una iniciativa que Alberto Núñez Feijóo indicó hace unas semanas bajo el argumento de que hay un problema de fraude por parte de los trabajadores. Sin embargo, su propio partido salio a matizar aquellas declaraciones. No obstante, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, agradeció las palabras del líder popular y exigió "detectar a los profesionales en no ir a trabajar", dando pábulo a la teoría de que las cifras de absentismo responden a un uso ilícito por parte de los trabajadores de las bajas laborales médicas.

Actividades administrativas y sanitarias, entre los sectores con mayores índices

Por sectores de actividad, el absentismo aumentó entre 2018 y 2024 en todas las ramas económicas sin excepción. Las actividades administrativas y servicios auxiliares presentan el mayor indicador, con un 10,05% de las jornadas potenciales perdidas, seguidas por las actividades sanitarias (7,98%), agua y saneamiento (6,76%), administración pública y defensa (6,32%) y transporte y almacenamiento (5,99%). También destacan por encima de la media la agricultura (5,95%), la industria manufacturera (5,66%), el comercio y reparaciones (5,64%) y la hostelería (5,60%).

La ficha subraya además que la agricultura constituye una singularidad en la Comunitat Valenciana, ya que mientras a nivel nacional se sitúa por debajo de la media, en la autonomía registra un comportamiento claramente peor. También sobresalen por encima de la media española las actividades administrativas, el comercio y reparaciones y las actividades financieras.

Por patologías, más de la mitad de las jornadas laborales perdidas en 2024 se concentraron en dos grandes grupos: las algias, que representaron el 33,3% del total, y los problemas de salud mental, con un 21,1%. El estudio destaca que las bajas relacionadas con la salud mental son las que más aumentan respecto a 2018, con un incremento del 50,7% de su peso sobre el total de jornadas perdidas. Además, casi dos de cada diez procesos de incapacidad temporal de más de un año corresponden ya a trastornos de salud mental, el mayor incremento entre todas las patologías analizadas.

Las bajas de más de un año acumulan el 29% de las jornadas perdidas

Por provincias, Valencia presenta el mayor indicador de ausencias por incapacidad temporal, con un 6% de las jornadas potenciales perdidas, por encima incluso de la media española (5,9%). Alicante registra el porcentaje más bajo, con un 5,2%, mientras que Castellón se sitúa en el 5,5%.

La incidencia de los procesos también mantiene una trayectoria ascendente. En 2024 se iniciaron 613 procesos de incapacidad temporal por cada mil trabajadores en la Comunitat Valenciana, frente a los 425,4 registrados en España. Desde 2018, este indicador ha aumentado un 37,2% en la autonomía, prácticamente en línea con el incremento nacional (+36,6%). Al mismo tiempo, la prevalencia, es decir, el número de procesos que permanecían activos al cierre del ejercicio, alcanzó los 58 procesos por cada mil trabajadores, un 51,2% más que en 2018.

La ficha destaca el creciente peso de las bajas de larga duración. Aunque los procesos de hasta 15 días representan el 52% del total, apenas concentran el 5% de las jornadas laborales perdidas. En cambio, las bajas de más de un año suponen únicamente el 6% de los procesos, pero acumulan el 29% de todas las jornadas perdidas en 2024 y explican el 38% del incremento registrado desde 2018.

A cierre de 2024, la Comunitat Valenciana contabilizaba 16.946 procesos de incapacidad temporal con una duración superior a los 365 días, un 141% más que seis años antes. Estas bajas representaban ya el 15,6% del total de procesos en vigor. La prevalencia de este tipo de procesos se ha duplicado desde 2018 (+100,7%), con un crecimiento superior al observado en el conjunto del país tanto en las bajas de más de 180 días como en las de más de un año.

La distribución de las jornadas perdidas por duración refleja un fuerte aumento en todos los tramos, especialmente en las bajas más largas. Las jornadas asociadas a procesos superiores a 365 días crecieron un 139,7% respecto a 2018, mientras que el número de procesos de esa duración aumentó un 137,9%. También se incrementaron con intensidad las bajas de entre 181 y 365 días y las de entre 16 y 180 días.

El informe estima además que el coste económico de la incapacidad temporal alcanzó en la Comunitat Valenciana los 8.070 millones de euros en 2024, una cifra equivalente al 5,4% del PIB regional y un 63,6% superior a la registrada en 2018.

En cuanto al desenlace de los procesos de larga duración, únicamente el 22,3% de las bajas superiores a un año finalizaron con el reconocimiento de una incapacidad permanente, porcentaje inferior al 24,8% de la media nacional. Por provincias, Alicante registra la menor tasa de aprobación (18,2%), frente al 23,1% de Valencia y el 27,3% de Castellón. En todos los casos, los porcentajes son inferiores a los de 2018.

 

 

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