De responder reseñas a controlar una fábrica; cómo llevan cuatro empresas de Alicante la IA a su día a día

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  • Participantes en la presentación del Barómetro de IA en Alicante.
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ALICANTE. Responder las opiniones que dejan los huéspedes de un hotel, ordenar la información necesaria para buscar a un candidato, revisar decenas de páginas de documentación para una licitación o controlar lo que ocurre desde que entra un saco de harina hasta que sale un panettone. La inteligencia artificial comienza a encontrar sitio en tareas muy diferentes de las empresas de la provincia de Alicante. Cuatro de ellas, Medina Hoteles, Brandty, Panettone Asencio y Aitana Construcciones, han explicado en la capital alicantina cómo están tratando de pasar del uso individual de estas herramientas a su incorporación en procesos empresariales. Los caminos son diferentes pero coinciden en poder ahorrar tiempo en tareas repetitivas, formar a las plantillas, mantener el criterio humano y, todavía como asignatura pendiente, medir hasta qué punto la IA está generando resultados.

Los cuatro casos protagonizaron la mesa redonda celebrada durante la presentación del primer Barómetro de Inteligencia Artificial de la Provincia de Alicante, impulsado por Terciario Avanzado junto a CEV Alicante. Moderada por Dani Compaño, presidente de la Comisión de Digitalización e Innovación de Terciario Avanzado, reunió a José Medina, director financiero de Medina Hoteles; Mari Cruz Martínez, CMO de Brandty; Ignacio Estevan, gerente de Aitana Construcciones; y Raúl Asencio, fundador de Panettone Asencio. Turismo, recursos humanos, construcción y alimentación pusieron así ejemplos a los datos que minutos antes había dejado el estudio. 

  • Mesa redonda del Barómetro de IA en Alicante. -

Medina Hoteles: encontrar dónde poner la IA

En Medina Hoteles, el primer problema no fue decidir si querían utilizar inteligencia artificial. Fue saber dónde tenía sentido hacerlo. "Llevamos tiempo queriendo implementar la IA dentro de la empresa; lo complicado ha sido encontrar dónde", explicaba José Medina. La compañía quería superar el estadio en el que cada trabajador utiliza por su cuenta herramientas como ChatGPT y encontrar aplicaciones capaces de ahorrar tiempo en tareas repetitivas. 

Uno de los espacios elegidos ha sido la gestión de las opiniones de los huéspedes. Con 475 habitaciones y establecimientos abiertos durante prácticamente todo el año, la empresa recibe comentarios a través de numerosos portales. Medina Hoteles ya disponía de una herramienta que monitoriza más de 50 plataformas y ha incorporado una capa de inteligencia artificial que permite generar respuestas automatizadas, que posteriormente pueden ser revisadas. 

La misma lógica se está trasladando al cuadro de mando, donde confluyen información financiera, comercial, de recursos humanos y de operaciones. La idea es evitar tener que entrar continuamente a buscar determinados indicadores y conseguir que la propia herramienta entregue la información requerida.

Pero Medina puso el foco también en un cambio menos visible. Ahora, explica, empieza a aparecer una pregunta cada vez que alguien afronta una tarea. "¿Esto se puede automatizar?". Para el directivo, que esa cuestión se plantee hoy dentro de las organizaciones supone ya una diferencia respecto a lo que ocurría hace dos años. El siguiente paso es conseguir que esa inquietud se extienda por la plantilla. La formación, defendió, no puede limitarse a enseñar cómo funciona una herramienta. A diferencia de un programa contable, donde pueden explicarse unas funciones determinadas, el reto con la IA es que cada trabajador sea capaz de reconocer qué partes de su actividad pueden automatizarse.

"No se trata solo de usar la inteligencia artificial para lanzar preguntas que te devuelva respuestas", explicó. También se trata de crear agentes y automatizaciones que terminen generando un ahorro efectivo de tiempo. En Medina Hoteles no habla tanto de resistencia como de dudas y cautelas, y asegura que la formación está comenzando a provocar que sean los propios trabajadores quienes propongan modificaciones o pidan ayuda para automatizar tareas que han identificado. 

Brandty: ahorrar tiempo para escuchar más

En Brandty, consultora especializada en selección y recursos humanos, la incorporación de la IA parte de la necesidad de revisar todo el proceso de selección y localizar las tareas que consumen tiempo sin aportar directamente valor.

Mari Cruz Martínez explica que un proceso exige recoger las necesidades de la empresa, ordenar y clasificar información, definir el puesto, buscar candidatos y evaluarlos. Parte de ese trabajo que anteriormente requería una dedicación manual puede apoyarse ahora en asistentes y automatizaciones. La compañía estima que puede liberar alrededor de un 20% del tiempo de las consultoras en determinadas tareas. Una aplicación concreta está en las entrevistas. Brandty utiliza, con consentimiento del candidato, una herramienta para grabarlas. El objetivo no es sustituir la conversación, sino precisamente dedicarle más atención. "O estás tomando notas o estás prestando atención, no puedes hacer tantas cosas a la vez", apunta Martínez. Liberada de esa tarea, la consultora puede escuchar, repreguntar y orientar la entrevista en función de lo que va contando la persona. 

En este sentido, el límite que Brandty no quiere cruzar es que la decisión sobre un candidato sigue siendo humana.

"No podemos delegar en la IA lo que es el criterio, lo que es la evaluación de un candidato", afirma Martínez. La tecnología puede funcionar como copiloto, realizar una primera criba o aportar otro punto de vista, pero carece en ocasiones del contexto que tiene el consultor sobre la empresa, sus necesidades o su cultura. También hay matices en una entrevista -contradicciones, nervios o respuestas que requieren cambiar el rumbo de las preguntas- que una persona puede interpretar. "Utilizar la IA sin criterio es como darle un Ferrari a una persona que no sabe conducir", ha resumido.

  • Mesa redonda del Barómetro de IA en Alicante. -

De este modo, el ahorro de tiempo tampoco se ha empleado simplemente para asumir más procesos. Martínez mantiene que la compañía lo ha desplazado hacia la calidad del servicio y el ajuste de los candidatos. En perfiles de dirección y mandos intermedios, un error en la selección obliga a reiniciar el proceso y genera costes tanto para la consultora como para la empresa cliente. Por eso, la firma busca medir no solo cuánto tiempo ahorra, sino si ese margen permite acertar más en las incorporaciones. 

Panettone Asencio; del saco de harina a la logística

El caso de Panettone Asencio parte del crecimiento de la compañía y de la necesidad de ordenar un volumen cada vez mayor de información y exigencias. Raúl Asencio ha puesto sobre la mesa que la firma lleva 15 años elaborando panettone y que su entrada en clientes de mayor tamaño ha obligado a revisar unos sistemas de control que hasta ahora podían ser más sencillos.

Asencio puso como ejemplo su relación con El Corte Inglés. Según explicaba durante la mesa, la compañía se ha convertido en su segundo proveedor por número de facturas en España -no por volumen- porque las ventas se realizan centro a centro y pedido a pedido. A ello se han añadido nuevos requerimientos y la necesidad de avanzar en sistemas de comunicación y control. La respuesta que están desarrollando es una aplicación que pretende abarcar "todo el universo" de la empresa, desde la entrada del saco de harina hasta los trabajadores y la logística de los envíos. El problema era explicar a un proveedor tecnológico todos los procesos que Asencio conoce por su experiencia diaria: refrescos de masa madre, empastes, mediciones de pH, temperaturas de horno, salas o enfriado, entre otras variables. 

Fue entonces cuando comenzó a utilizar herramientas de IA para dar forma al sistema antes de trasladarlo al informático, que posteriormente ha trabajado en las conexiones necesarias. La aplicación deberá permitir además afrontar registros de temperaturas, limpieza y otros controles que realizados sobre papel supondrían una carga de trabajo mayor. Para Asencio, tecnología y artesanía no son conceptos contrapuestos. "Para ser artesano hace falta mucha maquinaria", sostuvo. Puso como ejemplo la elaboración de chocolate desde el haba de cacao: trabajar desde la materia prima obliga precisamente a disponer de procesos y equipos que permitan transformarla.

Con la IA aplica una lógica similar. Puede consultar información, trabajar sobre sus propios archivos y profundizar en procesos y productos de una forma que antes no tenía a su alcance. "La IA nos permite ser más artesanos", defendió. En su caso, la herramienta no busca alejar a la compañía del producto, sino darle más información para trabajar desde su base. 

Aitana Construcciones: leer 60 páginas en minutos

Para Aitana Construcciones, el ahorro aparece especialmente ligado a la documentación. Ignacio Estevan defiende que el objetivo debe ser liberar al equipo de las tareas que no aportan valor para que pueda dedicar ese tiempo a trabajo cualificado. Además, considera que la decisión de incorporar estas herramientas terminará siendo inevitable. "Implantar la inteligencia artificial no es una opción", afirmó, porque aquellas compañías que no den el paso acabarán encontrando presión tanto de la competencia como de sus propios profesionales. 

  • Mesa redonda del Barómetro de IA en Alicante. -

La construcción ofrece además una particularidad, porque cada obra es distinta. Antes de concurrir a una licitación hay que estudiar pliegos y contratos, confrontar documentos y detectar posibles incidencias. Estevan puso un ejemplo, cómo una herramienta puede resumir en unos minutos un documento de unas 60 páginas cuya lectura y posterior análisis exigirían mucho más tiempo a un técnico. Aitana también trabaja en procedimientos empresariales apoyados en IA para procesar datos y documentación de obligado cumplimiento o supervisar la gestión del acceso de personal a las obras. La implantación se encuentra todavía en una fase inicial, pero ya ha salido del uso exclusivamente individual. 

De este modo, aproximadamente la mitad de la plantilla ya había pasado en el momento del encuentro por cursos de inteligencia artificial y el objetivo es que lo haga el resto antes de finalizar el año. Estevan asegura que no están encontrando resistencia. Su preocupación es, más bien, evitar un uso inadecuado para proteger información sensible o impedir, por ejemplo, que un informe generado con IA salga de la oficina sin que nadie lo haya revisado. Tampoco ve una barrera entre oficina y obra. Con conectividad, sostiene, un jefe de obra puede utilizar estas herramientas desde la propia caseta. La cuestión vuelve a ser otra, que solucionen un problema real y ayuden a gestionar la carga documental.

El siguiente problema: demostrar cuánto aporta

Los cuatro casos desembocaron en una cuestión que el propio barómetro identifica como uno de los puntos débiles de la implantación actual, cómo medir el resultado. Solo el 3,3% de las 211 empresas participantes declara disponer de métricas formales y contrastadas. Un 33,2% directamente no mide el impacto.

Medina reconoció que incluso en turismo, un sector acostumbrado a trabajar con indicadores de ocupación e ingresos, separar qué mejora procede exactamente de la IA resulta complejo. Hay aplicaciones en las que sí puede calcularse el tiempo ahorrado (por ejemplo, cuánto tarda una persona en responder una opinión y cuántas respuestas gestiona) y otras en las que puede compararse el resultado económico de sistemas automatizados de precios. Pero la empresa está todavía más centrada en resolver problemas con la tecnología que en calcular hasta el último retorno de cada implantación. 

Brandty parte de una estimación de un 20% de tiempo liberado en determinadas tareas, pero su interés está en comprobar si ese margen se traduce en mayor calidad y mejores decisiones de selección. Panettone Asencio todavía está comenzando la implantación y aspira a disponer de información precisa sobre costes, tiempos, movimientos de trabajadores, producción y stocks. "Si me invitas el año que viene te contestaré la pregunta", respondió Asencio cuando se le pidió escoger ya un indicador definitivo.

Estevan plantea un horizonte en el que Aitana necesitará construir una serie histórica para comprobar si los nuevos procesos reducen plazos de obra o aumentan la capacidad de los técnicos para realizar estudios y el porcentaje de acierto en las ofertas. "Vamos a darle tiempo", asegura.

El barómetro: mucha adopción y todavía poca integración

Las experiencias de la mesa ponen ejemplos concretos a la fotografía recogida por el Barómetro de Inteligencia Artificial de la Provincia de Alicante. El estudio, elaborado a partir de 211 respuestas empresariales, concluye que el 83,9% utiliza ya herramientas o soluciones de IA, aunque únicamente el 18,5% las ha integrado en procesos clave. Otro 32,7% se encuentra todavía en un uso individual y un 8,5% limita su aplicación a un departamento.

El primer retorno percibido coincide además con buena parte de lo contado por los cuatro participantes y el 51,7% señala ahorro de tiempo o mejora de productividad. Después aparecen la mejora en la toma de decisiones, con un 42,2%; la atención al cliente, con un 29,9%; la calidad, con un 24,6%; la reducción de costes, con un 22,3%; y la mejora comercial o de ingresos, con un 12,8%. 

Pero el camino para ampliar esa implantación encuentra obstáculos. La falta de tiempo y recursos aparece como principal barrera, seguida de la falta de formación interna y el desconocimiento de casos aplicables. Precisamente la formación es también el destino de inversión futura mencionado con mayor frecuencia por las empresas. El Barómetro advierte, además, de que enseñar simplemente a utilizar herramientas no basta: dirección, mandos intermedios, equipos operativos y perfiles tecnológicos necesitan capacidades diferentes. 

De ahí que la principal distancia que identifica el estudio no esté ya entre las empresas que conocen y las que desconocen la inteligencia artificial. Está entre la rapidez con la que las herramientas han entrado en el trabajo y la capacidad de las organizaciones para incorporarlas con estrategia, responsables, protocolos, formación y medición. 

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