ELCHE. Recién nombrado director creativo global de Camper, con debut previsto en 2027, y el reto de redefinir el lenguaje de una marca histórica, Abraham Ortuño Pérez encara el momento más visible de su carrera sin abandonar el proyecto que lo define, su firma Abra. El diseñador ilicitano, afincado en París, ha decidido no elegir entre lo institucional y lo personal y dirigirá simultáneamente Camper, CamperLab y su propia marca. Ese presente de agendas cruzadas tiene, además, un origen también a caballo entre varios municipios. Nació en San Felipe Neri (Crevillent) creció y aprendió en Elche en varias fases y ahora vive y hace crecer su nombre en París.
Sant Felipe Neri y Elche marcan sus inicios
Ortuño nace en 1987 en el la pedanía crevillentina de San Felipe Neri. Su vida cotidiana comenzó a dar pasos en ese entorno y su imaginario profesional se construyó mirando hacia Elche, ciudad cuya identidad industrial está profundamente ligada al calzado. En casa convivían el restaurante familiar y también las revistas de moda y el anime. Pronto entró en una cultura que le introdujo, asimismo, en los talleres de zapatos, representantes, ferias o viajes comerciales. Su abuela le enseñó a coser, como Ortuño ha contado a diversos medios especializados. Su tía, vinculada al sector del calzado, lo introdujo en la lógica comercial del producto. De esta forma, la ciudad y el entorno ilicitano ha tenido una gran huella como aprendizaje estructural de la industria. Lo hizo desde dentro, entendiendo que el calzado y la moda también se fabrica, se vende y se exporta.
Dentro de ese contexto, la infancia de Ortuño se mueve entre estímulos que pasan por el dibujo manga, el juego con Barbies y la ciencia ficción. A los cinco años, ha explicado el propio creador, ya quería ser diseñador, aunque esa vocación no encontró un encaje claro en la escuela. El contraste entre lo que le interesaba y lo que se espera de él marcó sus primeros años. Repitió curso, se desenganchó del sistema educativo, pero mantuvo la práctica a través del dibujo, la imaginación y la transformación. Una insistencia que emerge en todas sus etapas posteriores.
El salto con David Delfín y sus pasos en París con Simon Porte Jacquemus
Tras esta etpa de aprendizaje, continuó su curso con su traslado a Madrid. Allí entraba en contacto con la escena creativa y conoció a David Delfín, quien lo empujó a diseñar y financió su primera colección. que le sirvió como validación. Pasó también por Barcelona. Ortuño ha contado en varios medios que allí, con Elena Cardona, aprendió el oficio desde la práctica diaria. Durante tres años combinó un trabajo alimenticio con diseño para Hermès sin remuneración con el que buscó mejorar la técnica. Más tarde llegó su traslado a París, con una beca en el Institut Français de la Mode. En un principio, sus propuestas resultaron demasiado conceptuales para el entorno académico, explica.
No obstante, su punto de inflexión llegó junto a Simon Porte Jacquemus. Allí encontró un espacio donde sus ideas podían traducirse en objetos concretos. Desarrolla calzado y accesorios que conectan con el mercado y, a partir de ahí, construyó una reputación como diseñador capaz de equilibrar narrativa y viabilidad. Ha colaborado con con marcas como Kenzo, Paco Rabanne, Coperni o JW Anderson, siempre desde ese lugar intermedio entre idea y producto.
Fue en 2019 cuando funda Abra, un proyecto que funciona como síntesis de todo lo anterior. Artesanía local, referencias culturales recientes y una cierta distancia irónica respecto al lujo. La marca entra en el calendario de la Semana de la Moda de París y se consolida su presencia en el circuito internacional.
Ahora, en 2026 el nombramiento en Camper marca un cambio, no solo por la visibilidad, sino por la responsabilidad de dirigir producto y comunicación de una compañía global. Su debut llegará con la temporada otoño/invierno 2027, abriendo una nueva etapa para la marca. Ortuño ha decidido sostener ambos frentes, -Camper y Abra-confiando en que la exposición institucional refuerce su proyecto independiente. Es un modelo exigente, pero coherente con su trayectoria, acumulando capas de experiencia.