ELDA. El eje que conforman Villena, Novelda y Monforte del Cid ha comenzado a ocupar un lugar central en el nuevo mapa logístico del sureste peninsular. Lo que durante décadas fue una comarca vinculada industrialmente al mármol, al calzado y a la agricultura especializada, se ha convertido ahora en un territorio en disputa estratégica: el lugar donde podría ubicarse uno de los grandes puertos secos vinculados al Corredor Mediterráneo, además de un polo natural para la instalación de grandes centros de distribución que buscan suelo disponible, conexiones eficientes y tiempos de tránsito cada vez más ajustados.
El paso adelante lo simboliza Musgrave, que este año ha inaugurado en Monforte del Cid un centro logístico de 27.000 metros cuadrados sobre una parcela de 65.000, tras una inversión de siete millones de euros. La instalación ha permitido centralizar las operaciones que antes estaban repartidas entre Elche, Mercalicante, Alzira, Monforte y otras bases auxiliares. La compañía, que opera marcas como Dialprix y Dialsur, ha diseñado este complejo como pieza clave de su nueva estrategia para crecer en el sector hostelero, con el objetivo de alcanzar los 500 millones de euros de facturación en 2030, frente a los 280 millones actuales. El grupo ha destacado la ubicación estratégica del municipio y su conexión directa por carretera y ferrocarril como factores determinantes para su elección.
Villena empezó hace una década
Para Villena, el puerto seco no es un proyecto nuevo, sino una aspiración que se remonta a hace más de diez años. Según explica el concejal de Urbanismo, Javier Martínez, la clave está en la intermodalidad: «En lugar de descargar contenedores de barcos, se descargarían de los trenes y se pasarían a camiones, o viceversa, permitiendo operar como lo hacen ya los países del centro de Europa». Las obras del Corredor Mediterráneo avanzan, y con ellas se han ido resolviendo pasos a nivel, expropiaciones y proyectos de adaptación ferroviaria. Martínez detalla que Villena dispone de un polígono industrial contiguo a la zona prevista y espacio para una ampliación potencial que rondaría el millón de metros cuadrados. No es solo cuestión de suelo: existe demanda real. «La necesidad de gran parcelario es evidente: 150.000, 200.000 o 300.000 m². Y en toda la A-31 no queda suelo de ese tamaño disponible». El concejal insiste en otro factor clave: el área de influencia supera los límites provinciales. Villena se considera nodo natural entre Alicante, Valencia y Murcia, pero también hacia Yecla y Almansa, con tejido industrial propio. Esto multiplica la masa crítica de empresas usuarias potenciales y, por tanto, el sentido de la inversión.
Novelda apuesta por suelo industrial
La propuesta de Novelda, por su parte, se basa en la inmediatez urbanística. Su alcalde, Fran Martínez, subraya que el municipio cuenta con suelo industrial completamente legal y disponible, sin necesidad de recalificaciones complejas. «Es una ubicación estratégica: estamos en el corazón geométrico de la provincia, a quince o veinte minutos de Elche, aeropuerto, autovía y puerto». La zona propuesta se sitúa junto a la A-31 y la línea ferroviaria, en un espacio triangular que permite conexiones rápidas tanto por carretera como por tren. Además, Novelda tiene en marcha un parque empresarial de 1,5 millones de metros cuadrados, cuyo desarrollo prevé iniciar antes de finales de 2026. «No podemos esperar a que otros tomen decisiones. Las necesidades de empleo son actuales». El planteamiento incluye también una coordinación con Monforte del Cid, que ya cuenta con gran actividad logística (SEUR, Mercedes o Musgrave), reforzando la idea de núcleo logístico continuo, más que de proyectos aislados.
Reconfigurando el territorio
Ambos municipios coinciden en un diagnóstico común: falta suelo industrial en la provincia de Alicante, especialmente de grandes dimensiones. Las empresas logísticas que se implantan hoy —o que buscan crecer— requieren superficies de 150.000 m² como mínimo, y en los casos de operadores globales, parcelas de 500.000 m².
A esto se suma el giro estratégico que está viviendo el transporte en Europa: el ferrocarril, impulsado por normativa climática, va ganando protagonismo, lo que convierte al Corredor Mediterráneo en infraestructura decisiva. Un futuro que ya se concreta Mientras la decisión sobre la ubicación definitiva del puerto seco no está tomada, la evidencia es clara: la comarca ya está atrayendo inversión, aumentando su capacidad logística y generando un efecto de arrastre sobre vivienda, comercio y oferta formativa, como señala Villena con la reciente ampliación de ciclos de FP vinculados a la industria logística y técnica.
Si hace una década el Alto Vinalopó se preparaba para un cambio de modelo, ahora ese cambio ya está en marcha. La competencia por ser puerta de mercancías hacia Europa no es simbólica: es econó-mica, social y territorial. Y se juega aquí.
Más espacio para seguir creciendo
El dinamismo industrial y logístico que experimenta el Vinalopó no se limita a Villena o Novelda. En toda la comarca, los municipios —grandes y pequeños— se enfrentan a un mismo desafío: la falta de suelo industrial disponible para atender la demanda de empresas que buscan instalarse o ampliar sus instalaciones. La necesidad de nuevos polígonos y de ampliaciones de los existentes se ha convertido en una prioridad compartida, tanto en las ciudades cabecera como en las localidades medianas del entorno.
En Petrer, el Ayuntamiento reactivó hace meses el histórico proyecto del Área Industrial Avanzada de La Cantera, con una superficie superior a 400.000 metros cuadrados, concebido para ofrecer parcelas de gran tamaño adaptadas a sectores como la logística avanzada. Desde el Ayuntamiento señalaron que la creación de este polígono es fundamental para atraer inversiones y generar empleo de calidad, y el municipio ya tramita la evaluación ambiental y la viabilidad económica para que el suelo pueda estar disponible en un plazo aproximado de dos años. El plan incluye también un nuevo acceso viario directo a la autovía A-31, un requisito clave para la competitividad del área.

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En Elda, la necesidad de ampliar suelo industrial ha abierto un debate político y económico. El Partido Popular ha propuesto la creación de un nuevo polígono en la zona de Las Cañadas, acompañado de incentivos fiscales y bonificaciones para las empresas que se instalen en él, con el objetivo de generar hasta 5.000 empleos directos e indirectos. La iniciativa, que contempla la creación de una mesa técnica y política con participación empresarial, busca reactivar el pulso industrial de la ciudad y aprovechar el momento de expansión que vive el corredor del Vinalopó, donde la demanda de suelo se multiplica.
También los municipios de menor tamaño se mueven. En Monóvar, el Ayuntamiento y el Ivace acordaron en el primer trimestre del año la ampliación del Polígono Industrial El Pastoret, un proyecto que incluye una inversión prevista de 800.000 euros en infraestructuras y mejoras energéticas. El consistorio ya cuenta con una Entidad de Gestión y Modernización (EGM) que centraliza la limpieza, seguridad y mantenimiento, y que permite acceder a subvenciones autonómicas para modernizar el área. Su alcalde, Lorenzo Amat, destacó que «la ampliación y modernización del polígono son fundamentales para atraer inversiones y generar empleo».
Un movimiento conjunto
Estas actuaciones, de norte a sur del Vinalopó, reflejan un movimiento conjunto: una comarca que necesita más espacio para mantener su vitalidad industrial. Con el sector logístico en auge y la cercanía al Corredor Mediterráneo, los ayuntamientos trabajan para ofrecer un suelo preparado, competitivo y sostenible que permita consolidar la posición como uno de los grandes ejes industriales y logísticos del sureste peninsular.