ELCHE. Los trabajos arqueológicos en los baños árabes del entorno del Mercado Central de Elche siguen sacando a la luz nuevos testimonios del pasado islámico de la ciudad. El Ayuntamiento ha presentado este martes el capitel de época califal o taifa, datado entre los siglos X y XI, que constituye el primer elemento de estas características de época andalusí hallado y conservado en el municipio. La pieza, que ha sido sometida a un primer proceso de limpieza y estudio, ha aparecido acompañada de un fuste de columna de sección hexagonal irregular y aporta nuevas pistas sobre la importancia arquitectónica de este complejo de baños medievales.
El alcalde de Elche, Pablo Ruz, y el arqueólogo municipal, Víctor Cañavate, han dado a conocer las características de ambos elementos, recuperados durante las excavaciones del conjunto arqueológico. El hallazgo se produjo en una zona donde los materiales habían sido reutilizados como parte de los rellenos constructivos durante la etapa cristiana del edificio, una circunstancia que dificulta determinar su ubicación original, aunque los investigadores consideran probable que el capitel y la columna formaran parte de la estructura primitiva de los baños andalusíes.
"Es el primer capitel islámico aparecido y conservado en la ciudad", ha destacado Ruz, quien ha subrayado que el descubrimiento permite profundizar en el conocimiento de la antigua medina islámica de Elche, de la que apenas se conservan fuentes documentales anteriores a la conquista cristiana. A su juicio, la existencia de dos complejos de baños árabes en la ciudad, junto con la calidad de los elementos arquitectónicos recuperados, evidencia la relevancia que alcanzó el núcleo urbano durante la época musulmana.
El arqueólogo municipal ha explicado que el capitel presenta una decoración de estilo corintizante, con dos coronas de hojas de acanto o pencas simplificadas en su parte inferior. A diferencia de los capiteles corintios romanos, carece de las nervaduras características de sus hojas, aunque mantiene influencias de la tradición decorativa visigoda. La pieza presenta diversas fracturas y únicamente conserva en buen estado uno de los cuatro salientes que originalmente habría tenido en su parte superior.
Uno de los aspectos más relevantes del descubrimiento se encuentra precisamente en esa zona superior, conocida como ábaco. Los trabajos iniciales de limpieza han permitido identificar una serie de elementos rectangulares y verticales que, en un primer momento, parecían simples motivos geométricos. Sin embargo, los arqueólogos consideran ahora que podrían corresponder a grafía cúfica, una modalidad de escritura árabe surgida en la ciudad iraquí de Kufa que se extendió durante el periodo califal.
Esta posible identificación ha permitido acotar la cronología de la pieza y relacionarla con el momento de construcción de los baños, situados entre los siglos X y XI. No obstante, Cañavate ha precisado que se trata todavía de una hipótesis pendiente de nuevos estudios, ya que el capitel apareció reutilizado y no en su emplazamiento original.
"¿Podemos asegurarlo al cien por cien? No, porque aparece reempleado", ha señalado el arqueólogo, quien ha apuntado que el elemento podría haber pertenecido a una zona porticada del patio de entrada o haber servido para enmarcar alguno de los accesos entre las distintas salas del complejo.
Junto al capitel se ha recuperado un fuste de columna de sección hexagonal irregular, una característica poco habitual frente a las columnas circulares más frecuentes. Su superficie presenta una notable erosión y pérdida de material, probablemente como consecuencia de su reutilización en construcciones posteriores. Además, el capitel conserva en su parte superior las marcas de guía realizadas por el cantero para distribuir con precisión sus elementos decorativos, un detalle que permite conocer mejor las técnicas de trabajo de los artesanos medievales.
Los baños árabes entran en su fase de restauración y musealización
El descubrimiento se suma a los hallazgos realizados durante las últimas excavaciones en el entorno del Mercado Central, donde también han aparecido el horno, la leñera y una bañera de agua caliente, elementos que permiten completar el conocimiento de las instalaciones originales. El capitel ya había sido localizado semanas atrás, como adelantó Alicante Plaza el pasado 8 de octubre, y trasladado posteriormente al Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE) para su estudio y conservación.
La presentación de las piezas coincide con una nueva fase de las actuaciones arqueológicas. Según ha explicado Cañavate, los trabajos de excavación ya han concluido y ahora se está procediendo a la consolidación y restauración de los muros y cimentaciones del conjunto. Paralelamente, se están ejecutando las cimentaciones de la futura estructura que permitirá proteger y musealizar los restos.
El proyecto contempla la construcción de una envolvente que recreará, de manera aproximada, la configuración original de los baños durante la época andalusí. Esta estructura se instalará junto a los restos conservados, pero sin dañarlos, y permitirá establecer un recorrido visitable por las diferentes estancias, acompañado de explicaciones sobre la función que desempeñaba cada una de ellas.
La intervención responde a las exigencias de la Conselleria de Cultura, que reclamó incorporar un proyecto de musealización al acondicionamiento del conjunto arqueológico. Posteriormente, la actuación se amplió para configurar un espacio patrimonial independiente del propio Mercado Central, lo que ha supuesto un incremento de alrededor de un millón de euros en la inversión prevista. Según las últimas previsiones municipales, los trabajos de los baños árabes se prolongarán hasta 2027.
Ruz ha defendido la importancia de esta intervención y ha asegurado que los baños del Mercado podrían encontrarse entre los conjuntos de estas características mejor conservados de la Comunitat Valenciana. El alcalde ha comparado su estado con el de los baños árabes del convento de las Clarisas, también en Elche, que experimentaron importantes transformaciones al ser utilizados posteriormente como capilla.
"Con los baños árabes musealizados vamos a ganar un espacio patrimonial de una envergadura indiscutible", ha afirmado el primer edil, quien ha insistido en que la recuperación de estos restos debe entenderse principalmente como una apuesta por la conservación del patrimonio histórico y no exclusivamente como un recurso turístico.
El hallazgo también vuelve a poner el foco en la escasa documentación existente sobre la Elche islámica, una circunstancia que convierte las excavaciones arqueológicas en una de las principales fuentes para reconstruir la historia de la ciudad anterior a la conquista cristiana de 1265.
No obstante, la recuperación de nuevas piezas andalusíes coincide con una situación todavía pendiente de resolver en el Mahe. El museo continúa sin una sala permanente dedicada a la época islámica después de que este espacio fuera desmantelado durante la primera fase de su reforma para ampliar la superficie destinada a exposiciones temporales. Aunque se planteó recuperar la exhibición de los fondos retirados en fases posteriores de la intervención, por el momento no se ha concretado su restitución, mientras los nuevos materiales arqueológicos siguen incorporándose a los depósitos municipales.