ELCHE. Decía este martes con sarcasmo Manuel Román, presidente de la Asociación Española para los Componentes (AEC) del calzado en la tradicional comparecencia de prensa para presentar la nueva edición de Futurmoda, que el calzado "lleva en crisis desde que yo iba al colegio". Y no le falta razón. El sector de la moda, donde se incardina la industria zapatera, con corazón en Elche pero también con importantes polos en las comarcas del Vinalopó en general, ha estado siempre sujeto a vaivenes en cada crisis o amago de ello. Ante la incertidumbre económica, donde la gente pone el freno es en el consumo de moda. Tras la pandemia, varias amenazas arancelarias, la inflación por la pospandemia o la guerra de Ucrania, ahora llega la guerra en Oriente Próximo que hace temblar a la economá mundial. Algo que el propio Román vaticina que les afectará menos. Pero sin embargo, de fondo, hay otras situaciones que preocupan en el sector de la industria auxiliar del calzado, como es la competencia desleal del comercio digital. En esta esta edición de Futurmoda lo plasmarán con un acuerdo entre distintas patronales.
Contra plataformas digitales que compiten sin casi carga impositiva
El jueves por tanto se firmará una alianza estratégica del sector moda y calzado. Un protocolo entre la principal patronal de calzado a nivel nacional, Fice; la patronal de componentes, AEC; la Asociación Nacional de Comerciantes del Calzado y la Asociación Española de Fabricantes de Marroquinería (Asefma). "Tenemos que fijar las bases que hagan frente a estas plataformas que están generando un daño incalculable a nivel económico", explica el director general de AEC, Álvaro Sánchez. "Estamos en un momento crítico ante la llegada masiva de producto barato, procedente de Asia, que viene de plataformas de e-commerce que inundan el mercado a nivel mundial". Como agrega el director general, esto lleva aparejado un mensaje implícito al consumidor, la idea de que hay que comprar un producto que no solo es barato, "sino de baja calidad", apunta Sánchez. "Cuando es al contrario, hay que adquirir un producto de calidad", sostiene.
Un producto de calidad que pasa por el made in Spain; el fabricado en España, añade Román. Es una alianza que excede al calzado, también afecta a todo el comercio, pero en lo que respecta a la moda, sobre todo el textil es quien más lo sufre. "No puede ser que entren sin pagar prácticamente impuestos", explica Román, que hace un llamamiento a "luchar con las mismas armas, sea un producto de comercio electrónico, sea de China o sea de aquí". Subraya que desde China están aprovechando además la ventaja de pequeños envíos que implican que cualquiera puede pagar varios pares de zapatos sin que ello implique un abono impositivo.
Un impacto que lleva aparejado además unos costes medioambientales y logísticos, porque son pequeños pedidos que llegan directamente a casa del consumidor. "Y sin apenas impuestos", esgrime Sánchez, que entiende que es un problema complejo y contra el que es difícil luchar, y que la solución debería pasar en todo caso no solo por Madrid, sino por Bruselas. Un tema, y sobre todo problema que ya está en la mesa, porque afecta al fabricante local. Con el protocolo se pretende hacer un primer llamamiento para visibilizar el conflicto a las administraciones.
El pasaporte digital, posible aliado para contrarrestar este comercio
Con todo, una de las cuestiones que se abordará en Futurmoda es el pasaporte digital, una suerte de sello que se exige desde Europa, que permitirá conocer la trazabilidad del producto, cómo se ha obtenido, desde dónde llega, las emisiones de carbono que ha provocado, y que para importaciones desde el extranjero, podría penalizar a países de fuera de la Unión Europea que quieran colocar su producto si no cumplen ciertos requisitos. Por ejemplo, uno de los escenarios que plantea es penalizar productos que han pasado por la deforestación.
Eso sí, como siempre ocurre con estas exigentes legislaciones europeas, tendrán un encaje desigual para la industria española e ilicitana en el caso del calzado, cuyo pasaporte ha de estar en vigor en 2030, mientras que para el textil antes de 2027. Desde AEC contemplan que el pasaporte puede permitir contrarrestar esas importaciones y dar un espaldarazo al producto local, algo que a priori, se considera que el consumidor valorará. Pero no será igual de fácil de asumir para una pyme, que es la mayoría del calzado, que para grandes compañías que pueden soportar estas medidas, ya que la obtención del pasaporte será exigente, e implicará que los proveedores con los que trabajan las compañías también cumplan con esos marcadores de excelencia en la trazabilidad. Una exigencia por tanto para toda la cadena.
La nueva inestabilidad geopolítica por Irán
Por otra parte, en cuanto a cómo puede afectar la situación en Oriente Próximo, Manuel Román adhiere que todo depende, pero que "indudablemente habrá una subida de los productos químicos seguro, y también de los fletes. Una subida de muchas cosas, como por ejemplo los costes energéticos". Indica que algunos pueden ver esto como una "oportunidad" porque van a encarecerse más las importaciones, y la ventaja para el sector local es que la industria de los componentes trabaja sobre todo con el producto nacional. "Aunque al final, como siempre, todo se equilibra". Así pues, considera que la subida de fletes y costes energéticos va a perjudicar posiblemente más a las importaciones que al mercado local.
Por lo que aprovecha para mencionar, una vez más, que el consumidor debe comprar zapatos fabricados en España. "Muchos vivimos exclusivamente del fabricamente nacional". Para acabar, y sobre la incertidumbre en el sector, siempre por una cuestión u otra en los últimos años, encadenando constantes etapas de incertidumbre, Román esgrime que el calzado siempre ha convivido con las crisis. "Siempre van quedando los mejores. Aquellos que saben adaptarse y otros que desaparecerán. Eso sí, indudablemente el calzado ni el sector van a desaparecer, lo que sí puede ser es que todo acabe en una remodelación y en mucha más tecnología. Hoy cualquier empresario o empleado tiene que ser prácticamente un técnico".