ELCHE. La administración local ya ha activado el procedimiento para contratar a una compañía que se encargue del desmontaje de la fachada de Nuevos Riegos El Progreso, ahora con protección parcial ambiental. Una actuación que empezará después de verano y que deberá ser una actuación cuidadosa para la que tiene un plazo de tres meses. De hecho, la demolición de la fachada se hará de forma manual, como se actuó por ejemplo en el caso de los derribos de San Antón, aunque en este caso, hay que tener en cuenta que no se trata por los residuos que genere, sino porque la fachada centenaria e industrial está protegida.
Además de la intervención selectiva y controlada de la nave, se acometerán distintas medidas de seguridad estructural de los edificios colindantes y la recuperación de materiales patrimoniales. En este sentido, el desmontaje que ha realizado Studiomas Concept se ha diseñado específicamente para permitir su posterior reposición en una nueva alineación, ya que quedará retranqueado al resto de los inmuebles de la calle. Antes de empezar, se realizará una documentación gráfica exhaustiva, tomando como referencia informes arqueológicos y ortofotos, para garantizar la identificación precisa de cada elemento.
Se numerarán individualmente todas las piezas recuperables, como los los sillares del zócalo, así como recercados de huecos, cornisas y el frontón curvo superior. La numeración se reflejará en un alzado y en un inventario que permita asegurar la trazabilidad de cada pieza de cara a su reposición. El proceso se ejecutará manualmente y de forma ordenada, comenzando por los elementos superiores (frontón y cornisa) y continuando con los recercados, jambas y el zócalo. Para ello se utilizarán herramientas manuales o medios de baja vibración para evitar golpes o palancas excesivas que puedan dañar las piezas.
Se aprovechará para sanear las piezas
Cada pieza se extraerá de forma independiente, con medios auxiliares de elevación y sistemas de sujeción adecuados para garantizar un descenso controlado. Una vez recuperadas, las piezas se limpiarán superficialmente, se protegerán, se etiquetarán y se embalarán en palés para llevarlas a un almacén municipal, donde se guardarán hasta que se tenga que montar de nuevo junto al edificio de oficinas resultante. Como indica el despacho, este procedimiento garantiza que se conserven los valores patrimoniales de la centenaria sala de venta de agua, respetando su composición original en la futura edificación.
Y sobre el patio interior, nexo de los dos cuerpos edificatorios del inmueble (el otro es el que da a la calle Empedrat) y que se sitúa dentro del ámbito de actuación de la demolición se conservará el muro que recae al patio en la medida de lo posible. Se desmontarán las carpinterías del mismo, y sobre todo se evitarán afecciones al patio, que ya fue restaurado.
Respecto a la afección de la intervención a los edificios de alrededor, se adoptarán medidas para prevenir humedades, así como otras de aislamiento térmico y frente a la intemperie para aquellas medianeras que queden a la vista tras el derribo.
El Ayuntamiento prevé un coste máximo para este contrato de 214.000 euros. Las obras empezarán después de las fiestas patronales para evitar molestias en época de máxima afluencia. Además, el proyecto no contempla cuánto tiempo será necesario el corte de tráfico.