Educación

El Colegio Fundación Antonio Bonny: donde la educación vuelve a ser algo personal

El centro apuesta por el trato cercano, la formación en valores y un modelo alejado de la dependencia tecnológica

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EL CAMPELLO. En un momento en el que muchos centros educativos compiten por ofrecer las instalaciones más modernas o la mayor digitalización en el aula, hay colegios que han decidido ir en otra dirección. En El Campello, el Colegio Fundación Antonio Bonny ha consolidado un modelo educativo que pone el foco en la persona, el acompañamiento cercano y el desarrollo integral del alumnado en armonía con los valores cristianos. “Nuestra identidad es, sobre todo, el enfoque humano”, explica su directora, Paloma Cartagena.

“Apostamos por una educación personalizada, con grupos reducidos y un seguimiento cercano de cada alumno”. Un planteamiento que se traduce en un día a día donde el alumno no es un simple número. El centro trabaja con metodologías activas, pero introduce la tecnología de forma controlada. “La utilizamos como herramienta, no como vehículo principal en el aprendizaje”, señala Cartagena. Todo ello con claro objetivo de evitar la dependencia digital y fomentar la autonomía desde edades tempranas.

Mientras otros colegios incorporan tablets como elemento central del aprendizaje, el Colegio Fundación Antonio Bonny apuesta por reforzar habilidades que consideran esenciales. “Reducir el uso de dispositivos mejora la atención, la capacidad de análisis y la creatividad”, explica la directora. “Permite que los alumnos desarrollen habilidades fundamentales como la comunicación, la resolución de problemas o el pensamiento crítico sin depender de estímulos digitales continuos”, describe. Una filosofía que responde a una visión más amplia de la educación. Y es que no se trata solo de transmitir conocimientos, sino formar personas. “Queremos que sepan valerse por sí mismas, que tengan criterio y estén comprometidas con su entorno”, añade la directora.

  • Paloma Cartagena, directora del Colegio Fundación Antonio Bonny

Valores y acompañamiento individual

El proyecto educativo del centro gira en torno a valores como el respeto, el esfuerzo, la responsabilidad o la empatía. Pero no se queda en el plano teórico. El colegio pone especial énfasis en la tutorización individual. “Dedicamos mucho tiempo a conocer a cada alumno con sus aspiraciones, sus capacidades y también sus necesidades”, explica Cartagena. Y ese seguimiento permite no solo reforzar dificultades, sino también potenciar talentos. Y es que la educación emocional también forma parte del día a día, integrada en el aula y reforzada con actividades específicas y de convivencia.

Una comunidad educativa conectada

Otro de los pilares del centro es la relación con las familias. Lejos de limitarse a reuniones puntuales, el colegio promueve una comunicación constante. “La educación es un proceso compartido”, afirma la directora. “Mantenemos un contacto cercano y bidireccional con las familias para tener una visión global del alumno”, añade. Un enfoque que contribuye a crear un ambiente que muchas familias definen como “familiar”, que es uno de los aspectos más valorados por quienes eligen el centro.

Una cocina propia que también educa

Entre los elementos diferenciales del colegio destaca un servicio poco habitual como su cocina casera propia. “Los menús se elaboran diariamente en nuestras instalaciones, cuidando cada detalle y evitando los procesados industriales”, explica Cartagena. La apuesta va más allá de la alimentación. Y es que también se busca inculcar hábitos saludables y acercar a los alumnos a la dieta mediterránea. “Creemos que la alimentación influye directamente en el bienestar, la concentración y el rendimiento”, sentencia.

Un entorno que amplía el aula

La zona exterior constituye otro de los grandes activos del centro. Lejos de ser solo un lugar de recreo, se integra en el proceso educativo. “Los espacios exteriores son una extensión del aula”, señala la directora. En ellos se desarrollan actividades que fomentan la exploración, la creatividad y el contacto con la naturaleza, elementos clave para el desarrollo integral del alumnado.

Un modelo que genera confianza

El éxito del proyecto se refleja, en buena medida, en la fidelidad de las familias. “Para nosotros es muy significativo que muchas familias repitan con sus hijos o que antiguos alumnos quieran traer a los suyos”, destaca Cartagena. El trato cercano, la excelencia académica y el ambiente son algunos de los factores más valorados. En un contexto donde los padres buscan cada vez más una educación integral, el centro considera que su propuesta encaja con esa demanda. “Hoy las familias buscan personalización, atención real al alumno y valores sólidos”, afirma.

Una alternativa en la educación privada

Con la mirada puesta en el futuro, el Colegio Fundación Antonio Bonny quiere ampliar su alcance sin renunciar a lo que lo define. “Queremos crecer de forma sostenible, manteniendo nuestra esencia”, explica su directora. Tras años en los que el proyecto estuvo más vinculado a un entorno concreto, el centro se abre ahora a un público más amplio con la intención de seguir aportando a la sociedad su modelo educativo. Frente a la carrera por la innovación tecnológica o las grandes infraestructuras, el Colegio Fundación Antonio Bonny propone una alternativa basada en lo esencial, que es el acompañamiento, los valores y el desarrollo personal. Una opción para familias que, más allá de las pantallas, buscan un lugar donde sus hijos aprendan y crezcan como personas.

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