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La nueva leyenda vence a la de todos los tiempos: Alcaraz es campeón en Australia frente a Djokovic 

El murciano número 1 conquistó el título en el Abierto de Australia, el único Grand Slam que le faltaba y, con 22 años, 7 meses y 27 días, se convierte en el tenista más joven de la historia en completar el ciclo de los cuatro grandes ganados con 22 años, 8 meses y 27 días. Lo hizo imponiéndose con remontada ante el serbio Djokovic por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 en 3 horas y 2 minutos

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  • La final del Abierto de Australia coronó a Carlos Alcaraz ante Novak Djokovic.
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MURCIA. La nueva leyenda vence a la leyenda de todos los tiempos. Carlos Alcaraz Garfia conquistó el título en el Abierto de Australia, el único Grand Slam que le faltaba y, con 22 años, 8 meses y 27 días, se convierte en el tenista más joven de la historia en completar el ciclo de los cuatro grandes ganados -también tiene dos trofeos del Abierto de Estados Unidos, otros dos de Roland Garros y dos más de Wimbledon-. El de El Palmar, número 1 del mundo, se impuso al serbio Novak Djokovic remontando por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 en 3 horas y 2 minutos. Es el séptimo trofeo entorchado de los grandes para este chico que no se cansa de sorprender, si es que ya lo hace. Lleva 25 éxitos en el circuito y arranca 2026 de la mejor manera

Tras unas semifinales tremendas -Alcaraz se deshizo del alemán Alexander Zverev por 6-4, 7-6 (5), 6-7 (3), 6-7 (4) y 7-5 y Djokovic del italiano Jannik Sinner por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4- se presentaba una final repleta de alicientes. Era el décimo enfrentamiento entre el actual líder de la ATP y quien ya sabía que acabaría el torneo como tercero y 16 años mayor.

Ese cara a cara arrojaba un 4-5 para el de Belgrado, ante el que Alcaraz, que ya le ganó en las dos anteriores finales en las que se cruzaron -Wimbledon 2023 y 2024- iba a por su primer título en el Australian Open y tenía ante sí el reto de vencer una final a Djokovic en el jardín de su casa, la pista Rod Laver, que es la central del Melbourne Park, donde el balcánico disputaba su undécima final y había ganado las otras diez que había jugado siendo el tenista más laureado en el Grand Slam que abre la temporada.

La pista dura y el techo a medio cubrir porque la temperatura era de 16 grados. La grada absolutamente llena, como no podía ser de otra manera, con cerca de 15.000 espectadores y no se perdió el encuentro ni Rafa Nadal

CA ganó el sorteo y eligió restar. Nole comenzó llevándose el primer turno de saque con varios errores no forzados de Carlos, quien echando la bola al aire sí que se mostró fime (1-1). Novak mantuvo la iniciativa en blanco y fue a por más. Dispuso de tres bolas de break y, aunque el español levantó las dos primeras con una espectacular dejada y con una volea ganadora, a la tercera, ya no pudo. El 1-3 era su primera adversidad de la tarde australiana -mañana española- y todavía habría un 1-4 porque el serbio empezó como un tiro, con determinación y sin fallar prácticamente en nada. Así tuvo un 0-30 restando para haber dejado el set casi cerrado pero el de El Palmar si que salió de ese apuro y se escuchó su ¡vamooooos!

Sin embargo, esperando la llegada de la pelota seguía lejos de encontrar soluciones. Otro juego en blanco de su rival y 2-5. ND estaba siendo claramente mejor y lo materializó anotándose el primer set con su segunda ruptura. Inapelable su 2-6 después de apenas 33 minutos y un 15-29 en puntos que no dejó lugar a dudas de la superioridad de uno sobre otro.

Las finales no dejan tiempo para el lamento y sí para la reflexión. En el segundo parcial empezó sirviendo Djokovic y mantuvo la delantera remontando un 0-30 gracias a su fiable derecha. A Carlos se le empezaba a ver algo desesperado ante el recital táctico de su oponente, habituando más que nadie a jugar partidos como éste. No obstante, mostró que ha madurado y supo lo que debía hacer. Empató llevándose su saque en blanco y rematando con un ace, lo cual le permitió ganar confianza. Pudo ser un claro punto de inflexión en el encuentro.

¡Vamos, Charly!, se dijo a sí mismo... Y Charly fue. El break que parecía tan alejado lo consiguió con una volea que no volvió a su pista y supuso el 2-1. Lo transformó con su saque en el 3-1 aunque para ello debió salvar otra opción de quiebre. Lo celebró apretando el puño siendo consciente de lo importante que era resistir en ese momento del encuentro y tratar de castigar a un adversario que, pese a ese marcador, seguía muy entero y lo corroboró recortando distancias.

Pero Carlos Alcaraz había vuelto y lo hizo para quedarse. El 4-2 lo consiguió otra vez en blanco y acumulando ya cinco aces. No se paró y otra ruptura le dejaba a un paso de anotarse un set que se llevó tras 36 minutos y devolviéndosela a Novak, a quien llevó a fallar lo que antes no erraba. Del 2-6 al 6-2, con 29-16 en puntos, y la inercia ahora favorable al pupilo de Samuel López.

Las finales tampoco dejan tiempo a las celebraciones. Igualmente eso lo entendió CA porque, en realidad, no había nada que celebrar al menos todavía. Djokovic se fue al vestuario. Lo que suele hacer cuando se le tuerce un partido y es que, como zorro viejo que es, sabía que había que romperle el ritmo al rival. De vuelta a la pista los dos exhibieron un gran nivel y Novak resistió tras verse 0-30 abajo cuando servía. Al de Belgrado se le veía algo fatigado -pronto para estarlo, debió pensar- y el español, que lo detectó, fue a hacerle daño. Buscó los puntos largos porque la mayoría los ganaba él y, de ese modo, con otro servicio sin concesión alguna, logró el 1-1. De la misma forma respondió el ganador de 24 títulos major -quería el 25- y no perdió el tono, tanto que Carlos debió exigirse al máximo para no perder comba en el set y lo hizo. Para eso y para luego, al resto, rascar un break de los que disparan al que lo consigue y lastra al oponente.

CA se veía por delante por primera vez en la final y eso le animó aún más. Tres juegos seguidos del número 1 le valieron el 4-2 y, alcanzado su plenitud, siguió a lo suyo. Se llevó varios puntazos que hasta merecieron el reconocimiento de su adversario aunque la pelea no dejó de estar servida. Quien buscaba su undécimo título en el AO puso el 4-3 pero tampoco eso iba a descentrar al español, que sumó otros dos juegos, el último de ellos con su cuarto break en su quinta bola de set y se acercó aún más a la gloria en Melbourne tras 51 minutos más (32-26).

El siguiente parcial lo comenzó ganando el saque con bastante solvencia y añadiendo otro punto directo para el 1-0 y continuó apretándole al jugador que tenía al otro lado de la red. No en vano tuvo otras seis opciones de ruptura y que no materializó -más de 11 minutos duró el juego- pero la sensación era la de que estaba para más. En todo caso, habría que sudar aún mucho más en una manga en la que se sucedieron las igualadas (1-1 y 2-2). CA, sin perder la concentración, mantuvo el saque y así puso el 3-2 y 4-3 con autoridad. 

Luego se generó un goloso 0-30 pero no fue más allá. De todos modos, golpeando primero estableció el 5-4 aunque para eso tuvo que levantar un 30-40. Lo hizo con resiliencia y maestría. Su grito se escuchó en toda Melbourne y hasta casi en Sidney. Djokovic, ajeno a la presión, lo volvió a empatar pero el palmareño no cedió y llegó al 6-5, con lo que se aseguró cuanto menos el tie break. No es lo que quería. Pretendía cerrarlo ya y lo hizo con su quinto quiebre consumado tras otros 62 minutos (41-35). El ultimo punto fue un tiro que se le fue largo a Nole y Carlos Alcaraz Garfia lo hizo en un encuentro en el que dominó por 118-106.  

Fue la rúbrica a un gran torneo, en el que superó la barrera de los cuartos de final que tenía como tope en 2024 y 2025, y se llevó el título venciendo sucesivamente al australiano Adam Walton (6-3, 7-6 (2) y 6-2), al alemán Yannick Hanfmann (7-6 (4), 6-3 y 6-2), al francés Corentin Moutet (6-2, 6-4 y 6-1), al estadoundiense Tommy Paul (7-6 (6), 6-4 y 7-5), a otro australiano como Alex de Miñaur (7-5, 6-2 y 6-1), a Zverev y Djokovic.

 

"Nadie sabe lo que hemos sufrido para llegar hasta aquí y el triunfo es todo el equipo"

"Nadie sabe lo que hemos sufrido para llegar hasta aquí y el triunfo es todo el equipo", remarcó Alcaraz en su discurso después del triunfo en la pista Rod Laver al tiempo que dio las gracias a la organización del torneo y al público que lo siguió. 

"Estoy deseando volver el año que viene", añadió.

De Novak dijo que "es alguien que me inspiró a lo largo de toda su carrera" y también tuvo palabras para Rafa Nadal: "Es un privilegio tener a Rafa en la grada".

Djokovic, por su parte, se rindió ante Alcaraz y también ante Nadal, a los que elogió y hasta se permitió bromear.

"Hay que dar paso a los nuevos talentos pero nos veremos durante los próximos diez años", dijo para igualmente referirse a "la leyenda que es Rafa Nadal, a quien se me hace extraño no ver en la pista". "Parece que jugábamos dos contra uno en esta final", indicó en tono jocoso y sin perder la sonrisa pese a la derrota. 

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