SANT DOAN D'ALACANT.-Cuentan los que saben que en el Handbol Sant Joan se juega un balonmano potente, vistoso y abierto al mundo, de esos que entienden este deporte como un lenguaje universal capaz de mezclar acentos, trayectorias y culturas sin perder identidad ni coherencia. Una realidad que ha convertido a Sant Joan d’Alacant en un escenario único donde el balonmano internacional se disfruta de cerca, donde el ingenio global y la ambición local se dan la mano cada fin de semana.
No es una metáfora para encajar un artículo. Basta asomarse puntualmente al Polideportivo Municipal de Sant Joan para descubrir esta particular ‘Commonwealth’ del balonmano que ha tomado forma como un proyecto competitivo y reconocible, y que aúna en el primer equipo -líder hoy de la Primera División Nacional- la experiencia de jugadores internacionales con el talento formado en la propia cantera del club santjoaner.
Y es ahí donde la dimensión internacional del Handbol Sant Joan deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una realidad tangible que ensancha y enriquece a la entidad alicantina. Porque una parte significativa de la plantilla sabe lo que significa escuchar un himno antes de un partido internacional, conoce el orgullo y la responsabilidad de competir representando a su país y ha vivido el balonmano en clave global, ese que se juega entre banderas, fases clasificatorias y niveles de exigencia máxima. Hoy visten la camiseta de Sant Joan, pero su experiencia pertenece también a ese otro escenario donde el balonmano trasciende fronteras.

Contamos entre ellos a Emil L. Feuchtmann y a Cristian E. Moll, internacionales absolutos con Chile, quienes desde la exigente posición de la primera línea exhiben cada fin de semana las credenciales de las decenas de partidos disputados con su selección en un contexto de calidad y alta exigencia deportiva; o al pivote Bruno Cerrotta, exinternacional con la selección argentina, a quien, como a los chilenos, esa experiencia ha dejado una huella profunda en la manera de entender el juego que combina disciplina táctica, intensidad sostenida y una naturalidad especial para hacer fácil lo difícil ante escenarios de presión y desconcierto de los rivales.
Sin embargo, si hay un jugador que encarna en el Handbol Sant Joan esa dimensión global con especial fuerza es Sean Corning, actual integrante de la selección nacional de los Estados Unidos y preseleccionado olímpico para Los Ángeles 2028. Corning es potencia y verticalidad, un extremo de una
espectacularidad atlética poco habitual en la categoría, capaz de transformar una transición en un estallido y de convertir un contrataque en una lección explosiva de calidad, al alcance de pocos. Su presencia es un regalo para los amantes del balonmano astuto y vibrante, ese que levanta al público del asiento antes incluso de que el balón toque la red.
A ese núcleo internacional experto se suma también el empuje de perfiles como el del brasileño Henry Douglas Vitalino, la joven promesa que, desde el lateral, combina presencia física y efectividad en el tiro exterior y que ha encontrado en Sant Joan un entorno idóneo para desarrollarse y progresar como jugador.
Lo relevante, sin embargo, no es la suma de pasaportes, sino la coherencia de un proyecto deportivo que integra ese talento internacional con una envidiable base de jugadores españoles -Kiko, Adrián, Salva, Sergio, Dani, José Mari, Alberto, Félix, Dani, Antonio o los juniors Román, Justo y Gonzalo- que sostienen la estructura competitiva del equipo y que, bajo la dirección de Pepe Rizo y Jorge Estévez, han convertido al Handbol Sant Joan en un bloque reconocible y respetado por los rivales que conjuga destreza, intensidad defensiva, creatividad en ataque, ritmo constante y una ambición colectiva que explica por qué el Club lidera su grupo de Primera Nacional y apunta, con argumentos firmes, al play-off de ascenso a la División de Honor Plata de balonmano español.
Esa mochila viajera y competitiva se nota. El próximo sábado 14 de febrero, a las 17:00 horas, en el Pabellón de Sant Joan y frente al Club Balonmano Petrer, habrá una nueva ocasión para comprobarlo, una oportunidad para ver de cerca a jugadores que lo han sido todo con sus selecciones nacionales y que hoy forman parte de un proyecto que ha traído lo mejor del deporte internacional aquí al lado, a esta multinacional del balonmano auténtico que es el Handbol Sant Joan. Un pequeño lujo al alcance de todos, un equipo que tiene muchos acentos, pero que se entiende perfectamente desde la grada.