VALÈNCIA. Año 2007. La directora de archivos del Museo del Holocausto en Estados Unidos, Rebecca Erdelding, recibe un álbum de fotografías plagado de imágenes de Auschwitz inéditas hasta el momento. Lejos de mostrar las escenas de crueldad y horror del campo de concentración, las fotografías capturan una cara B aún más dolorosa: a los oficiales de Auschwitz pasando el rato. Bailando, leyendo, montando un concierto improvisado y siendo felices a tan solo unos metros del horror del Holocausto. Al igual que sucede en la película La zona de interés, que sigue bien de cerca a los oficiales en su vida cotidiana y sus ratos de ocio, este álbum abrió las puertas a un nuevo escenario inimaginable de los campos de concentración nazis.
Ahora, sobre el escenario, La Rambleta presenta este 18 de abril la pieza Blaubeeren, de Moisés Kaufman y Amanda Gronich -texto finalista al Premio Pulitzer de Teatro 2024 bajo el título de Here There Arte Blueberries- que llega al teatro en una versión dirigida y adaptada por Sergio Peris-Mencheta, quien se centra en hablar de lo que estas fotografías revelan sobre el Holocausto y sobre “la historia de la humanidad y la banalidad del mal”. Sobre el escenario, Clara Alvarado, Víctor Clavijo, Nacho López, Irene Maquieira, Natxo Núñez, María Pascual, Paloma Porcel y Eric de Loizaga dan vida a esos oficiales que tenían sus ratos de ocio antes y después de ser el mejor ejemplo de crueldad humana en ese momento.
Lo hacen con una obra coral y musical, que se apoya en las imágenes para contemplar la historia de estos oficiales desde un presente desde el que se sigue sintiendo la tragedia “demasiado actual”. Para el actor Nacho López, la pieza habla de “cómo la gente normal que te cruzarías por la calle puede llegar a hacer grandes atrocidades”. Lo hace poniéndoles cara a los oficiales de Auschwitz a través de las fotografías que se comparten sobre sus actividades de ocio, y en un momento en el que la historia está más latente que nunca: “Esta obra es más importante que nunca por las situaciones de guerra en las que vivimos. La sociedad parece que avanza, cuando en realidad retrocede y es muy triste interpretar Blaubeeren en un momento en el que está sucediendo un genocidio en Gaza”.
“Aún hay quienes siguen sin llamarlo genocidio, pero si miramos atrás en la historia vemos que el crimen es un mecanismo que se repite constantemente y que no aprendemos nada como sociedad. Al representar Blaubeeren sobre el escenario, buscamos también que el espectador pueda reflexionar al irse a casa, queremos que genere debate y sirva para poner en común cómo esto pudo suceder hace tantos años y cómo sigue pasando ahora”, destaca López. Como ejercicio, los actores que trabajan este texto, se enfrentan tanto a las imágenes reales que se proyectan durante la obra como a este mismo debate para poder reflexionar sobre la maldad y cómo ejerce en el día a día.

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- Imágenes cedidas por Barco Pirata
Sobre el acercamiento emocional que hacen a esta historia, junto a Peris-Mencheta trabajan con un acercamiento emocional propio a lo sucedido para comprenderlo y así poder contarlo. “En los primeros ensayos leíamos el texto con las imágenes al lado. Nos parecía increíble pensar que esas personas, gente normal con la que podrías cruzarte en cualquier momento, podían cometer tales atrocidades. Estas imágenes te hacen plantearte como persona qué habrías hecho en esa situación, te ponen en una situación compleja en la que entra el debate”.
López explica que tristemente pueden comprender la crueldad de esta historia con ejemplos como el genocidio de Gaza, que de alguna manera les hace conectar con la historia a través de las noticias y las imágenes que ven a través de redes sociales en las que los soldados muestran su día a día como harían los oficiales nazis en su momento. Apoyándose siempre en las imágenes reales y comprendiendo la música casi como un personaje más, Blaubeeren logra mostrar el álbum con el que se muestra “el mundo que los nazis vislumbraban solo para los vencedores” y muestra una pieza teatral en la que una serie de imágenes reconfigura el recuerdo del Holocausto.

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- Imágenes cedidas por Barco Pirata