Sergio Dalma: "La música es atemporal y su virtud es que puedes escuchar canciones de otra época y disfrutarlas"

Entrevista

CULTURA

El cantante catalán llega este viernes al SOM Festival de Castelló para presentar 'Ritorno a Via Dalma' y el 22 de agosto pasará por el ciclo 'El Muelle Live' en el Puerto de Alicante

  • Sergio Dalma.
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CASTELLÓ. Quince años después de convertir Via Dalma en uno de los mayores éxitos de su carrera, Sergio Dalma regresa al universo de la canción italiana con Ritorno a Via Dalma, un disco que presentará en el Grau de Castelló este viernes, 31 de julio, de la mano del SOM Festival. A partir de las 22 horas, el cantante catalán reinterpretará en el Real Club Náutico esas grandes canciones italianas que acaba de grabar, pero con nuevos arreglos y un sonido Dalma inconfundible. El repertorio se completará con los éxitos imprescindibles de sus más de 30 años de carrera, como Galilea, La vida empieza hoy, Esa chica es mía o Bailar pegados, unas canciones que, como él mismo admite, ya forman parte de su ADN “y no soy capaz de bajarme de un escenario sin cantarlas”. Su ruta por la Comunitat Valenciana le llevará el 22 de agosto al ciclo El Muelle Live en el Puerto de Alicante. 

En conversación con Castellón Plaza, Sergio Dalma reconoce que afronta la cita con especial ilusión. “Hace demasiado tiempo que no voy por vuestra tierra a cantar; tengo muchas ganas de reencontrarme con la gente de Castellón”, asegura el artista antes de una velada en la que la nostalgia y la emoción volverán a darse la mano. 

-¿Por qué pensaste que volver a grabar un álbum con temas italianos era lo mejor en este momento?

-Cuando después de la última gira y del anterior disco nos sentamos todo el equipo para diseñar lo que tenía que ser el siguiente proyecto, empezamos a lanzar ideas. Entonces caímos en la cuenta de que se cumplían 15 años de Via Dalma, un disco que acabó convirtiéndose en una trilogía muy vendida. Pensamos que recuperar canciones italianas de décadas muy diferentes y de artistas a los que antes no había versionado era una buena forma de celebrarlo. Además, queríamos grabarlo en España porque los tres anteriores se hicieron en Italia y queríamos trabajar con productores jóvenes, muchos de los cuales ni siquiera conocían esas canciones. Como el equipo está formado por gente de distintas generaciones, empezamos a proponer títulos y artistas y nos volvimos un poco locos. Hacer algo de Raffaella Carrà, Gianni Morandi, Franco Battiato, Nek o Laura Pausini era muy variado y, evidentemente, también muy arriesgado.

-¿Lo viviste como un reto?

-Totalmente. Ha sido un reto difícil porque, ni mucho menos, se trataba de competir con los originales; eso es imposible. Pero sí te enfrentas a canciones muy míticas, que siguen estando en la cabeza de la gente, y eso es mucho más complicado que grabar un disco inédito. Aun así, me apetecía volver a asumir ese desafío. Todo el equipo lo disfrutó muchísimo y, por lo que estamos viendo, el público también lo ha recibido con muchas ganas.

-Tú lo acabas de decir: todos tenemos esas canciones en la cabeza. ¿Representa un grado de responsabilidad extra?

-Sí, porque cuando interpretas un tema así tienes que encontrar la inspiración para hacerlo tuyo, darle tu personalidad, tu manera de cantar y tus propios giros. Cuando son canciones con las que has convivido toda la vida, no es fácil. Pero precisamente por eso me apetecía. Es un reto enfrentarte a temas tan icónicos y, sobre todo, de artistas a los que admiras. Nunca se me habría ocurrido versionar una canción de Raffaella Carrà y, cuando la pusimos sobre la mesa, empezamos a hacer pruebas. Al final te das cuenta de que, a veces, solo hace falta que alguien te dé ese pequeño empujón para atreverte a hacer según qué cosas.

No puedo bajar del escenario sin cantar Galilea, Esa chica es mía o Bailar pegados; forman parte de mi ADN

-La elección de 'Penso a te' para cerrar el álbum es maravillosa y la versión de 'Parole Parole', muy atrevida. Son dos ejemplos del trabajo de selección y de cómo habéis abordado cada canción. ¿Es lo que marca el resultado final del disco?

-Primero hay un trabajo de elección para decidir qué repertorio va a formar parte del disco y en qué orden. Después llega el trabajo con cada canción. Evidentemente, detrás de cada tema hay una reflexión previa para conseguir que acabe sonando a Dalma. En el caso de "Parole, parole", por ejemplo, hablamos de una canción que ha tenido infinidad de versiones y en la que todo el mundo está acostumbrado a escuchar la voz principal femenina de Mina y la réplica masculina. Nosotros lo hemos hecho al revés. Además, no queríamos reproducir ese diálogo constante entre las dos voces, sino buscar una interpretación diferente. De hecho, el productor de este tema ni siquiera conocía la canción, y precisamente por eso se atrevió a plantear un arreglo completamente nuevo. Mi papel era llevarla a un terreno distinto.

-¿Tienen edad las canciones, Sergio?

-No, para nada. La música es atemporal. Me da mucha rabia cuando alguien dice que una canción "es muy vieja" o "es del año pasado". Sería terrible que la música tuviera fecha de caducidad. Una de sus grandes virtudes es que puedes escuchar canciones de cualquier época y seguir disfrutándolas. En este caso, además, existe la oportunidad de actualizarlas y darlas a conocer a nuevas generaciones que quizá nunca las habían escuchado. A mí me pasó cuando vivía con mis padres, que fue cuando conocí toda esta música italiana. Fue gracias a ellos. Ahora poder hacer ese mismo puente con otros es algo precioso.

-Además de presentar 'Ritorno a Via Dalma', ¿vamos a escuchar en Castelló esas otras canciones que todos estamos deseando oír?

-(Ríe). Evidentemente, la del viernes será una noche muy italiana. Van a sonar canciones que es imposible que la gente no reconozca, pero también hay temas de Dalma que nunca pueden faltar y sería incapaz de bajarme del escenario sin cantarlos. Forman parte de mí, de mi ADN, y no me canso de interpretarlos. Les debo muchísimo. Así que no habrá sorpresas en ese sentido.

-No sé si te dejarían bajar del escenario si no las cantaras...

-No, y yo tampoco bajaría sin hacerlo. Sería incapaz.

-En cualquier caso, ¿hay alguna canción que jamás hayas dejado fuera de un concierto?

-Sí. A lo largo de todos estos años hay canciones que nunca han faltado, como Galilea, La vida empieza hoy, Solo para ti, Esa chica es mía o Bailar pegados. No sonarán todas este viernes, pero sí estarán las que la gente espera escuchar.

Conocía la música italiana en casa de mis padres y es precioso hacer ese mismo puente con otras generaciones

-Siempre has defendido que los discos hay que escucharlos de principio a fin. ¿Sigue teniendo sentido mantener esa idea hoy en día?

-Yo sigo pensando un poco a la vieja usanza. Me gusta preparar un disco como una obra completa, y así sigo haciéndolo. Es verdad que ahora, gracias a las plataformas, podemos escuchar la música de inmediato y consumir muchísima más. Antes esperabas a comprarte aquel vinilo o aquel CD para escucharlo entero; hoy se consumen canciones sueltas. Es otra forma de vivir la música. Pero cuando preparo un disco, sigo buscando un orden emocional en el repertorio. Es mi forma de trabajar, igual que cuando preparo el repertorio de un concierto.

-Seguro que te han dicho muchas veces que la gente sale feliz de tus conciertos. ¿Cómo consigues transmitir esa alegría?

-Eso es precisamente lo que nos decimos siempre antes de salir al escenario. Tenemos la enorme suerte de dedicarnos a lo que nos gusta y de poder compartirlo con la gente. Durante esas dos horas intentamos emocionar, jugar con los sentimientos, con la ilusión. Para mí, eso hace que este trabajo sea maravilloso. Antes de empezar un concierto, siempre me gusta mirar entre bambalinas cómo va entrando el público. Más o menos ya intuyes cómo puede ser la noche. Y cuando termina, siempre pregunto a los técnicos cómo han visto a la gente, qué comentarios han escuchado, si la gente salía contenta. Hoy en día le doy muchísimo valor a quien paga una entrada. Quiero ofrecerle lo máximo para que se vaya feliz y, si puede ser, quiera volver la próxima vez. En este sentido, creo que tenemos una gran responsabilidad, pero también una enorme suerte por poder hacer que la gente desconecte y disfrute durante un rato. Y siempre decimos una cosa: que si nosotros nos lo pasamos bien sobre el escenario, es mucho más fácil contagiar esa energía al público. Ese buen ambiente entre nosotros acaba llegando a la gente.

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