Quién es quién en 'Eixam', el 'cluedo' rural de Óscar Bernàcer

Cine

ESTRENO ESTE VIERNES 4 DE SEPTIEMBRE
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VALÈNCIA. Este viernes llega a la cartelera Eixam. El primer largometraje de Óscar Bernácer toma el territorio rural para contar, con los códigops del thriller, las tensiones y misterios de una comunidad autogestionada que, en realidad, se sostiene a través de la violencia y los secretos. La llegada de Lluc (Pablo Molinero) tensará aún más una cuerda que sostiene la gran mentira del paraíso aislado de los males de la sociedad.

El film, rodado principalmente en Bejís, sostiene, a partir de un nutrido elenco, los difíciles equilibrios de esta micro-sociedad. María Maroto, Pablo Derqui, Marta Belenguer, Jordi Aguilar, Glòria March, Àngel Fígols, Abdelatif Hwidar, Elías Hwidar, June Bernàcer Martínez, Nuria Herrero, Neus Asensi y Sergio Caballero, forman parte de los créditos.

Al frente de ellos, Pablo Molinero y Cristina Fernández Pintado. El nuevo en Malpàs y la líder de la comunidad. Uno y otro se sientan con Culturplaza para desgranar sus personajes y el trabajo actoral con el que sostienen una película tan coral.

“Óscar nos pasó unas biografías de los personajes como si fuera una especie de juego del Cluedo. Había cosas que unos no sabíamos pero que otros sí, de modo que no éramos conscientes qué se sabía de ti y qué no”, relata la actriz. “En los ensayos trabajamos con mucha conversación para la creación del personaje. En mi caso, por ejemplo, el eje fundamental era la contención; trabajar desde la contención fue un reto para mí, pero creo que era el rasgo principal del personaje de Alba para poder moverse en ese espacio y poder ser tan manipuladora. Tenía que trabajar sin mostrar ni demostrar lo que realmente estaba pasando, pero manteniendo el control que ejerce sobre la comunidad”, desgrana.

En el caso del personaje de Lluc, en la piel de Pablo Molinero, y siguiendo la analogía del Cluedo: “Soy la persona que llega allí e intenta averiguar quién es quién y qué está pasando. Yo partía de esa base: igual que el público, no sabe muy bien si los habitantes de esta comunidad son buena gente o qué”. Su método para afinar el personaje ha sido desde el cuerpo: “Trabajé desde la fisicidad de un urbanita que llega al pueblo. Al principio no se entera de nada y luego se va soltando más allí. Dentro de esta comunidad acabas un poco absorbido por ella. Con un reparto tan coral, diluirte entre todas las interpretaciones e intenciones de cada personaje, te acaba llevando a algo diferente a lo tuyo”.

Más allá de su trabajo individual, una película coral obliga, no solo a defender un papel, sino a ponerlo en equilibrio con el resto. En el caso de Molinero, el personaje que lo desesquilibra es  Blai (Jordi Aguilar), que, consciente de todo lo que parece sostener la comunidad, la desestabiliza hablando abiertamente de sus sospechas. “Lluc hace amistad con él, y es un personaje frágil y contradictorio. Creo que es el menos cerrado y el que me permite entrar un poco en su mundo y él en el mío. Con él aprendo a que hemos cruzado una línea roja y no todo vale”, explica el actor.

En el caso de Alba, a cargo de Fernández Pintado, los personajes que sostienen sus mentiras son Jordi (Pablo Derqui) y Ernest (Àngel Fígols), dos habitantes que “no se hacen preguntas de más, que siguen y entienden el sacrificio que hay que hacer por la comunidad tal Alba la cree y en la que tiene fe”. Por otra parte, el arco de Silvia (María Maroto) le lleva de un lugar a otro a lo largo del metraje.

Un lugar inhóspito que se mete dentro

La localización, un paraje montañoso en Bejís, ha sido clave para asumir la situación de aislamiento tan presente en la película. Las localizaciones se han transformado para adoptar el nombre de Malpàs, pero poco más; precisamente el lugar donde se ha desarrollado el rodaje ha sido uno de los pilares para que el elenco construyera el thriller.

“No hacía falta hacer nada porque dormíamos allí, en un hotel rural que estaba cerrado allí en la montaña. Dormíamos y pasábamos todo el día juntos todos, era como un trabajo de comunidad de verdad, es decir, más allá de la ficción”, explica Cristina Fernández Pintado.

Para Pablo Molinero “la naturaleza acaba siendo un personaje más en la película y la tenías muy presente. Mi personaje, al principio, está incómodo con todo aquello. La naturaleza también era una barrera: estar allí en medio, colgado, teniendo que coger el coche para llegar a las localizaciones… Era un aislamiento real”, desvela. 

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