Mikel Herrán (Puto Mikel): “Un historiador no lo sabe todo, siempre tenemos que seguir estudiando”

Libros y cómic

PUBLICA 'SOBREVIVIR EN EL MEDIEVO'
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VALÈNCIA. Abrir un libro, de cualquier tema, es siempre un viaje. En el momento en el que un lector comienza a formar parte de la historia que le están contando, ya está comprando, sin quererlo, un vuelo de ida hacia el relato. En el caso del arqueólogo y divulgador Mikel Herrán -conocido en redes sociales como Puto Mikel- la historia es siempre ese lugar al que quiere viajar, e invita a sus lectores a hacerlo con él, en primera clase, a través de sus libros como La historia no es la que te cuentan o Sodomitas, vagas y maleantes (ambos publicados con Planeta). Ahora Herrán da un paso más allá y se pone como protagonista en Sobrevivir en el Medievo (Planeta), una “antropología de la Edad Media ibérica desde los ojos de un viajero en el tiempo del siglo XXI”.

Para ello, él mismo se convierte en un viajero que, mochila en mano, recorre toda la península ibérica para comprender cómo se vivía en la época medieval. Centrándose en la arquitectura de ciudades como València, Zaragoza y Alicante, el autor dibuja también un esbozo de la vida en el Medievo que era “mucho más limpia y civilizada de lo que creemos”. Lo hace desde la primera persona y con un tono cercano que permite que el lector, aunque  tenga conocimientos de la historia del Medievo, se adentre en este perfectamente: “Quería hablar de los diferentes aspectos clave de la vida cotidiana de la Edad Media a través de un viaje en el que me cruzo con otros peregrinos, comerciantes y gente común que está en mi entorno. Quería hacer este recorrido como si durara un camino de Santiago que diera pie a diferentes historias”.

 

De esta forma, Herrán contempla a lo largo de este libro cómo no somos tan diferentes a las personas del medievo y cómo allí también tenían nuestros “problemas” actuales, como la crisis de la vivienda o el drama de pagar un cubierto exorbitado si nos invitan a una boda. “Cuando se piensa en la Edad Media, se tiene muy en mente la imagen que se da en las películas, cuando en realidad se parecen mucho más a nosotros de lo que creemos. Eran más limpios de lo que pensamos y no derramaban tanta sangre, además de crear cosas increíbles como el melón con jamón”. 

 

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El trabajo curatorial de Herrán es incluir también información pareja de todas las ciudades por las que pasa su viajero -o sea, él mismo- y estudiar constantemente sobre aquellas de las que había menos registros. “Ha sido una investigación muy intensa, porque la Edad Media es extensísima. Había muchas sociedades muy distintas que dialogaban entre sí. Al viajar en el libro por varias ciudades, también me encontraba con historias de todo tipo, ese proceso ha sido divertido”, destaca el autor, que señala que su modo de trabajar ha sido partiendo de las nociones generales a anécdotas más concretas. “Me preguntaba qué les podía sorprender a los viajeros cuando llegaban a la península, y a la vez pensaba en cómo podía impactar a mi personaje que viajaba en el tiempo desde el presente”.

 

Viendo la Edad Media con los ojos de un viajero que llega desde el siglo XXI, Herrán encuentra en Sobrevivir en el Medievo un lugar en el que comprender que “no nos diferenciamos tanto con nuestro pasado” y que hay modelos actuales que nos siguen desde la Edad Media. “Hay estructuras de resolución de crisis y problemas que nos son útiles desde el pasado, a veces, por ejemplo, pensamos en cómo un anciano puede llegar a una mayor edad pensando en cómo la gente llegaba a la tercera edad en aquella época. Hay otros sistemas como el de la vivienda, que se han quedado anticuados y que da pena ver que estamos estancados en ellos”.

 

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“Seguimos teniendo personas que se lucran de sus propiedades y sigue habiendo ciudades que se consideran más populares para vivir, eso no ha cambiado tanto”, señala el autor. Jugando a crear una ruta con sentido que recorra toda la península, Herrán teje la historia del Medievo entre ciudades, intentando hablar “un poco de cada una” y con un viaje que hable de gastronomía, de arquitectura y de historia mientras desmiente algunos mitos. “Todo el mundo piensa que en la Edad Media todo el mundo moría joven, pero la realidad es que su ritmo de vida simplemente era más veloz. Con trece años podían tener hijos y con veinte llevar media vida trabajando. También se piensa que todo el rato estaban en guerra, cuando en realidad no es así; no hay que llevarlo a estos extremos”.

 

De esta forma, bordeando los extremos y con mucho humor, Mikel Herrán consigue que cualquier persona -esté interesada o no en la historia que nos precede- se acerque a la Edad Media en un viaje con un mochilero que sabe perfectamente cómo contar la historia. Cargado de buenas historias y con una ruta que toca las ciudades clave de la península, Sobrevivir en el Medievo se convierte en una divertida y atípica guía con la que comprender en cuánto nos parecemos a las personas del Medievo. A ver las similitudes con aquellos que también se tuvieron que enfrentar a la crisis de la vivienda y que buscaban maneras de entretenerse en las fiestas populares y deleitándose con delicatessens como el mismo melón con jamón.

 

 

 

 

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