ALICANTE. La Torre Sarrió ha dejado de ser únicamente uno de los vestigios más representativos de la Huerta de Alicante para convertirse, además, en la puerta de entrada a un patrimonio tan singular como desconocido para buena parte de la ciudadanía. El edificio alberga desde ahora el Centro de Interpretación de las Torres de la Huerta, un espacio museográfico concebido para explicar el origen, la función y la evolución de uno de los conjuntos defensivos más importantes de España. El alcalde de Alicante, Luis Barcala, la concejala de Cultura, Nayma Beldjilali, y miembros de la Corporación Municipal han recorrido este miércoles las renovadas instalaciones en una visita técnica en la que también han participado los responsables del proyecto, que han explicado el proceso de recuperación del inmueble y el discurso expositivo que articula el nuevo centro.
La visita a este nuevo espacio museístico permite comprender la importancia de un conjunto patrimonial formado originalmente por 35 torres, de las que todavía permanecen en pie 27, repartidas entre los términos municipales de Alicante, Sant Joan d'Alacant y Mutxamel. El arqueólogo municipal y jefe del Área de Patrimonio del Ayuntamiento de Alicante, José Manuel Pérez Burgos, ha explicado durante la visita que se trata de un conjunto "único en el país", cuya relevancia trasciende el ámbito local al constituir un ejemplo excepcional de arquitectura defensiva promovida por propietarios privados para proteger sus explotaciones agrícolas y a sus familias.
La planta baja del centro introduce al visitante en la historia de la huerta de Alicante durante los siglos XVI y XVII, cuando la prosperidad económica derivada de la agricultura y del comercio convirtió este territorio en un objetivo frecuente de las incursiones corsarias procedentes del Mediterráneo. Paneles explicativos, recursos audiovisuales, fotografías históricas, recreaciones digitales y piezas gráficas contextualizan un paisaje en el que las torres se integraban como parte esencial del sistema de defensa de la población. "Creo que es un hito, un nuevo hito cultural para la ciudad", afirmaba Pérez Burgos.
La exposición pone el foco en el carácter excepcional de estas construcciones, levantadas por familias nobles y propietarios acomodados para proteger personas, cosechas y bienes en un momento de gran inestabilidad política en el Mediterráneo. El recorrido explica cómo estas edificaciones formaban parte de una red visual de vigilancia que permitía alertar de la llegada de embarcaciones enemigas y ganar tiempo hasta la intervención de las milicias enviadas desde el Castillo de Santa Bárbara. Un enclave que ahora se convierte en un recurso con el que dar a conocer la historia del territorio. "Vamos a poder ofrecer un espacio para desarrollar actividades didácticas", añadía el arqueólogo municipal.

La relación de Alicante y el mar
La evolución de la relación entre Alicante y el mar transcurre a lo largo de dos mil años de historia, tal y como recordaba el director técnico del Museo Arqueológico Provincial (MARQ), Manuel Olcina. Mientras que en época romana la costa era un espacio de prosperidad donde se levantaban villas junto al Mediterráneo, tras la desaparición del Imperio romano el mar pasó a convertirse en una fuente permanente de amenaza. "Los romanos adoraban el mar; cuatro siglos después, el mar se convirtió en un espacio de peligro", explicaba Olcina. Fue precisamente ese cambio el que propició la construcción de torres defensivas como las de la huerta, concebidas para hacer frente a los continuos ataques corsarios. "El lugar en el que estamos ejemplifica como ningún otro la relación de las comunidades humanas con el Mediterráneo", añadía.
Es por eso que el recorrido conduce posteriormente al visitante a la primera planta de la torre, donde el discurso expositivo cambia de registro. La museografía abandona la explicación documental para proponer una experiencia inmersiva que recrea un hipotético episodio de asedio. La ambientación sonora transporta al público al interior de la fortificación mientras, en el exterior, se desarrolla el ataque. El sonido de la batalla y la representación del temor de quienes buscaban refugio ayudan a comprender la función original de estas construcciones mucho mejor que cualquier panel explicativo. "Las torres de la huerta son la materialización contundente de esa necesidad de refugio y defensa", explicaba.
La visita culmina con la subida al cuerpo superior de la Torre Sarrió. Desde lo alto se aprecia la posición estratégica que ocupaba la fortificación dentro de la antigua huerta y resulta fácil imaginar la comunicación visual que mantenían estas torres entre sí para alertar del peligro procedente del litoral. "El centro de interpretación que hoy se visita es un hito fundamental en este relato, no solo para la huerta de Alicante", sentenciaba el director del MARQ.

Una década de reconstrucción
La apertura del centro supone el final de un proceso iniciado hace más de una década, según recordó el arquitecto municipal y jefe de la Unidad Técnica de Edificación, Gabriel Manzanaro. La primera fase de rehabilitación de la torre concluyó en 2010, mientras que una segunda intervención desarrollada entre 2020 y 2021 permitió consolidar definitivamente el edificio y recuperar sus espacios interiores. "El proyecto de musealización ha dado valor a todo el trabajo arquitectónico que conlleva el propio edificio", afirmaba Manzanaro.
La actual musealización completa ese trabajo arquitectónico y dota al inmueble de un contenido permanente destinado tanto a la divulgación como a la educación patrimonial. Un proyecto que ha sido financiado con fondos europeos Next Generation, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de Alicante, fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento de Alicante, la Diputación Provincial y la Fundación CV MARQ.

Un lugar desde el que entender la historia
Precisamente, el director gerente de la Fundación CV MARQ, Josep Albert Cortés, destacó durante la presentación el valor didáctico del nuevo equipamiento y su potencial como recurso educativo para acercar a escolares y visitantes una parte esencial de la historia de Alicante. Y es que el nuevo centro de interpretación aspira a convertirse en el lugar desde el que comprender la evolución de la huerta, el papel estratégico que desempeñó Alicante en el Mediterráneo moderno y la importancia de conservar un conjunto patrimonial que no tiene equivalente en el resto del país.
Así, la Torre Sarrió deja de ser solo una antigua fortificación para convertirse ahora en un punto desde el que interpretar una parte fundamental de la identidad histórica del territorio. "Cuando esté en nuestras manos el catálogo y la guía didáctica verán la utilidad que tiene este recurso, no solamente para los visitantes, sino para nuestras generaciones más jóvenes", insistía Cortés.