Cultura

La exposición más extensa sobre la vida de Rafael Altamira, en la Casa de Cultura de El Campello

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EL CAMPELLO.- “Rafael Altamira: un alicantino universal… y el más universal de los alicantinos”. Con esa sentencia, pronunciada con la solemnidad de quien sabe que resume un siglo de historia, cerró ayer su intervención el presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez. Fue el broche a la inauguración de la exposición más completa dedicada hasta ahora a la vida, el legado y el pensamiento de Altamira, instalada en la Casa de Cultura de El Campello hasta el 22 de febrero. Diecisiete paneles, dispuestos como estaciones de un viaje, condensan la trayectoria humana y profesional de una de las figuras más luminosas de la intelectualidad española entre el final del siglo XIX y la primera mitad del XX.

La inauguración reunió a un público numeroso, atraído por la oportunidad de reencontrarse con un nombre que sigue resonando en la memoria colectiva. El acto, guiado con delicadeza por la concejala de Cultura, Dorian Gomis, contó con las palabras de los comisarios de la muestra —Francisco Moreno Sáenz y Rafael Ramos Altamira, bisnieto del jurista—, del alcalde Juanjo Berenguer, del propio Toni Pérez y de la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso.

Antes de que los asistentes se adentraran en el recorrido expositivo, llegó la sorpresa anunciada: Rafael Altamira apareció en la pantalla, recuperado del tiempo gracias a la inteligencia artificial, para dar la bienvenida con una serenidad que estremeció a la sala. El silencio que siguió al vídeo fue elocuente. En apenas unos minutos, la figura del humanista pareció regresar para recordar, con su propia voz, aquello que entregó a la humanidad a lo largo de su vida.

 

Momentos importantes

Francisco Moreno, filósofo y docente durante décadas, conocedor profundo de Altamira, explicó que la exposición “es fruto del trabajo de muchas manos y de la previsión del propio Altamira y su familia, que conservaron un archivo inmenso hoy repartido entre España, México y otros países”. Recordó también que la Guerra Civil marcó su destino y lo empujó al exilio, primero en Europa y después en México, donde continuó escribiendo y enseñando hasta el final de sus días.

Ignacio Ramos Altamira, por su parte, evocó el largo camino recorrido para lograr la repatriación de Altamira y su esposa desde México hasta El Campello, una empresa impulsada por el Ayuntamiento y sostenida por la colaboración de la Diputación, la Generalitat y el Consulado de España en México.

Años de esfuerzos

El alcalde, Juanjo Berenguer, dedicó su intervención a relatar el esfuerzo colectivo que culminó en la solemne ceremonia celebrada en el Cementerio Municipal de El Campello, presidida por el Rey Felipe VI. “Más de dos años de trabajo, dentro y fuera del Ayuntamiento, con mucha gente implicada… una repatriación que ya se intentó dos veces sin éxito”, recordó. Confesó incluso que, en los últimos compases, estuvieron a punto de rendirse: “No veíamos el final del túnel y el tiempo se agotaba”. Su reflexión quedó resumida en una frase atribuida a Jean Cocteau y popularizada por Einstein: “Lo consiguieron porque no sabían que era imposible”.

 

El alicantino más universal

Toni Pérez tomó después la palabra para subrayar que el pensamiento de Altamira “sigue plenamente vigente”. Afirmó que su legado cultural, intelectual y ético continúa iluminando el presente, y reivindicó la cultura como una responsabilidad compartida, no como un mero eco del pasado. De ahí su apuesta por acercar la figura de Altamira a la ciudadanía, especialmente a los más jóvenes, para que su ejemplo no se diluya con el tiempo.

La Generalitat toma el relevo

La secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, insistió en que este reconocimiento no debe limitarse a actos aislados, sino prolongarse en el tiempo. Destacó que la exposición es “una herramienta esencial para dar a conocer su vida y su obra”. En nombre del presidente de la Generalitat, Juan Francisco Pérez, anunció que la muestra viajará por distintos puntos de la Comunidad Valenciana y se exhibirá en la Biblioteca Valenciana. Además, se comprometió a difundir su legado y reeditar algunas de sus obras, donde laten valores como el diálogo, la tolerancia, el servicio público y la defensa del interés general. “Su pensamiento ético, humanista y pacifista sigue siendo una guía para construir una sociedad más justa y democrática”, concluyó.

Trayectoria vital

La exposición invita a recorrer los hitos de la vida de Altamira: su formación en Alicante y València, su etapa madrileña y su vínculo con la Institución Libre de Enseñanza, su labor docente y su empeño en elevar la educación y la cultura de la clase trabajadora. También se recuerda su viaje a América para restablecer lazos intelectuales tras 1898, su papel como primer director general de Primera Enseñanza, el reconocimiento internacional que alcanzó, su labor como juez en organismos internacionales y su compromiso con la paz, que lo llevó a ser propuesto dos veces para el Premio Nobel.

La muestra, nacida en 2011 cuando el Instituto Jorge Juan dio a conocer el legado donado por Altamira, ha sido reeditada y ampliada. El paso del tiempo deterioró los paneles originales, pero gracias al apoyo del Ayuntamiento de El Campello y de la Universidad de Alicante, la exposición ha sido renovada y actualizada. Ahora incorpora también los homenajes recientes, la repatriación de sus restos y la ceremonia de inhumación en El Campello, cerrando así un círculo histórico que devuelve a Altamira al lugar donde comenzó su camino.

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