Cultura

El Museo de Aguas de Alicante saca a la luz imágenes históricas de la ciudad que cobran vida con IA

Los Pozos de Garrigós acogen la exposición 'Alicante, cerca del agua' comisariada por Inma Guilló a partir de la colección inédita reunida durante décadas por Pedro Picatoste

  • Inma Guilló
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ALICANTE. Más de medio centenar de imágenes estereoscópicas de finales del siglo XIX y comienzos del XX dialogan con la inteligencia artificial para ofrecer una experiencia que oscila entre el documento histórico y la escena viva en la exposición Alicante, cerca del agua que el Museo de Aguas de Alicante (M2A) acaba de inaugurar en los Pozos de Garrigós. Una muestra que no se limita a mostrar fotografías históricas de la ciudad, la mayoría de ellas inéditas, sino que además las pone en movimiento para evidenciar la relación de la sociedad de hace más de un siglo con su patrimonio hidráulico.

Y es que aquí las fuentes y el agua son también protagonistas. "Esta exposición reúne algunos de los ejes con los que trabajamos en el museo: el agua, Alicante, la tradición, pero también la modernidad y la innovación", subrayó durante la presentación del proyecto Martín Sanz, director de Comunicación y Relaciones Externas de Aguas de Alicante. "Lo que la hace única es su apuesta por lograr que estas fotografías cobren vida", describía el directivo.

El lugar no es anecdótico. Los aljibes del los Pozos de Garrigós, excavados para almacenar el agua que descendía del monte, refuerzan el relato de una ciudad que ha crecido siempre condicionada por la escasez de este recurso natural. Es por eso que, entre estos muros de piedra, el pasado no se contempla con distancia. "Para nosotros era muy importante presentar esta exposición aquí mismo", explicó Inma Guilló, comisaria de la muestra. "Este espacio conserva el saber histórico de la gestión y la conservación del agua en Alicante, y dialoga de forma natural con las imágenes que mostramos", describía.

Un archivo privado que sale a la luz

El proyecto parte de la colección particular de Pedro Picatoste, fruto de más de treinta años de trabajo y rastreo paciente. La mayoría de las fotografías que se exhiben son inéditas. Se trata de imágenes estereoscópicas realizadas sobre placas de cristal que han sido cuidadosamente digitalizadas para su presentación en gran formato. "Hasta ahora nunca habíamos podido reunirlas y verlas así", destacaba Guilló.

"Estas placas de cristal se han digitalizado y, en algunos casos, se han tratado con inteligencia artificial para animarlas", explicaba. A esta selección se suman diez fotografías procedentes del Archivo Histórico Municipal de Alicante (AMA), centradas especialmente en fuentes históricas y espacios vinculados al uso del agua. "Queríamos mostrar cómo la ciudad siempre ha estado muy preocupada por conservar cada gota", añadía la comisaria.

La gran singularidad de Alicante, cerca del agua está en esa animación mediante inteligencia artificial. Algunas imágenes abandonan su inmovilidad original para recuperar gestos, desplazamientos y ritmos cotidianos. "Las fotos siempre habían sido estáticas, y ahora podemos ver cómo se movía la gente, cómo era la ciudad a principios del siglo XX", señalaba Guilló. Familias paseando por el Postiguet, pescadores trabajando en el Raval Roig, el tren llegando hasta la plaza del Mar o la vida social concentrada en una inauguración urbana dejan de ser intuiciones para convertirse en escenas reconocibles. La animación, lejos del artificio, funciona como una ampliación de la mirada.

  • Inma Guilló y Martín Sanz

Escenas de una ciudad reconocible

El recorrido incluye 26 fotografías presentadas de forma estática y 17 animadas, algunas concebidas exclusivamente para verse en movimiento. Entre las escenas más significativas aparecen la Explanada antes del mosaico, los palmerales estivales del Postiguet convertidos en balnearios improvisados, el lavadero de San Antón o la plaza de San Francisco con sus fuentes históricas, hoy desaparecidas, como también las fuentes del Protal de Elche o Alfonso el Sabio.

Con todo, también hay espacio para lo festivo y lo simbólico. Una boda alicantina con indumentaria tradicional, una hoguera premiada frente al Teatro Principal de Alicante, la calle Altamira engalanada, jugadores del Hércules o la inauguración del Mercado Central. "Muchas de estas imágenes se ven por primera vez; era importante mostrarlas de una manera que conectara con el público actual", recordaba Guilló.

Tradición e innovación, sin contradicción

La exposición se completa con textos explicativos de distintos autores y una ambientación musical creada específicamente para la sala multimedia del Museo de Aguas de Alicante, reforzando una experiencia inmersiva pensada para todos los públicos. "Honrar nuestra historia no está reñido con innovar, sino que, al contrario, la tecnología puede ser una herramienta para acercar ese patrimonio a la ciudadanía de una forma nueva", insistía Martín Sanz. De esta forma, Alicante, cerca del agua podrá visitarse hasta el próximo 6 de marzo, en el horario habitual del Museo de Aguas de Alicante, mirando a la ciudad desde otro ángulo, no como una postal detenida, sino como un lugar en movimiento.

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