Música y ópera

TODO DA LO MISMO

El disco que cuenta la historia del CBGB con temas de Ramones, Blondie, Cramps y otras bandas olvidadas

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VALÈNCIA. Tras su inauguración en diciembre de 1973, Hilly Krystal tomó la decisión de abrir las puertas del CBGB a las nuevas bandas de la ciudad.  No le importaba que no tuviesen un disco editado –ninguna de las que pasaría por el bar en aquellos primeros años lo tenía-, la única condición que puso fue que no interpretaran versiones. Había hecho algo similar cuando el bar todavía se llamaba Hilly’s. Allí habían actuado grupos de glitter rock como Magic Tramps, que pretendían ser la respuesta neoyorquina al glam británico. Ellos junto a grupos de esa tendencia como Harlots Of 42nd Street –que le hacían descaradamente la competencia a los New York Dolls maquillándose y travistiéndose- son ahora rescatados del olvido en el disco CBGB & OMFUG: A New York City Soundtrack 1975-1986, un recopilatorio de cuatro discos que recorre los años dorados del club donde se fraguó el cambio musical que condujo al punk.

En el disco también están las grandes estrellas del local: Talking Heads, Patti Smith, Blondie, Richard Hell, Mink Deville, Dictators y, cómo no, Ramones. Dee Dee Ramone nunca olvidaría las palabras de Krystal cuando los escuchó por primera vez: “No le gustáis a nadie, todo el mundo se marcha de vuestros conciertos… pero creo que vuestra propuesta es interesante”. El CBGB era un establecimiento pequeño y poco vistoso, con una mesa de billar junto a la barra, y un perpetuo olor a meado (la falta de higiene de sus servicios era legendaria) y a excremento de perro (la mascota del dueño hacía sus necesidades dentro del bar). Pero a principios de 1974, las salas de la ciudad que acogían a grupos desconocidos eran muy pocas. Estaba el Max’s Kansas City, un clásico que vivía horas bajas; y el Club 82, que era un local de transformistas. Y poco más. Por eso la aparición del CBGB y su política resultaron cruciales para el desarrollo de la nueva escena musical que germinaba en el centro de Manhattan.

La primera banda que actuó con regularidad fue Television. Inmediatamente otros debutantes ansiosos por darse a conocer hablaron con Krystal. Una de las primeras figuras en despuntar allí fue Patti Smith. Ninguna mujer, ni siquiera Janis Joplin había transgredido los límites del rock tanto como aquella poetisa flacucha y desgarbada, mitad Keith Richards, mitad Arthur Rimbaud. “Lo que queríamos –declaró en 2011- era abrir el espectro, devolverlo a sus raíces, a las manos de la gente. El CBGB nos ofreció un lugar en el que poder tocar nuestra propia música y vestirnos como quisiéramos”. Artistas como ella y bandas como Blondie o Talking Heads tenían como uno de sus principales referentes a The Velvet Underground,vel primer grupo que sometió el rock a un enfoque artístico, tanto por su conexión con Warhol como por una tendencia a experimentar que los conectaba con la vanguardia. “Los Velvet eran el modelo para seguir”, explica Debbie Harry, su cantante. “En sus comienzos, Blondie también tenía esa intención, hacer rock desde una perspectiva pop art. Queríamos ser un homenaje a esa manera de hacer música”. La formación liderada por Lou Reed y John Cale y apadrinada en sus comienzos por Warhol, era el grupo alternativo neoyorquino por excelencia. Un experimento entre rock & roll y arte cuya libertad creativa sentó las bases para futuras generaciones de músicos locales.

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Lo que ocurrió dentro del club durante 1974 fue un momento fugaz porque solo un año después el underground musical neoyorquino comenzó a despertar un gran interés en medios e industria. Hasta entonces, todo lo que sucedía en el CBGB y alrededores era algo que solo incumbía a los artistas que vivían o alternaban por allí. “El local estaba siempre medio vacío, incluso los fines de semana, y las audiencias más grandes, aun cuando se trataba de los grupos más populares, eran conscientes de su estatus de iniciados iluminados”, contaría años después Richard Hell en I Dreamt I Was A Very Clean Tramp, su libro de memorias. El público del local lo conformaban básicamente miembros de bandas que iban a ver actuar a otras bandas compuestas por amigos. A pesar de contar con temas memorables, muchos de aquellos grupos nunca llegaron donde merecían. A veces fue por una cuestión de mala suerte, como ocurrió con Mumps. Tenían al frente a toda una estrella, el cantante Lance Loud, que se había hecho famoso siendo niño. A principios de los setenta, la familia Loud protagonizó el primer reality de la historia, An American Family. En él, Lance confesó su homosexualidad ante millones de espectadores. Mumps eran una banda histriónica y brillante, representados en el disco por Crocodile Tears, uno de sus mejores temas.

“En general, creo que lo que ocurrió en el CBGB se puede comparar a los que pasaba en el Cavern Club de Liverpool cuando los Beatles empezaban”, comentó el guitarra y cofundador de Blondie, Chris Stein. Muchas de las historias de aquellas bandas fueron contadas en el libro Por favor, mátame. Su autor, Legs McNeil, coautor de dicho libro, había sido testigo de muchas de ellas. En 1975 había creado junto al dibujante John Holstrom, Punk, una revista donde escribir de sus aficiones y sus bandas favoritas, algunas de las cuales había descubierto en el CBGB. El primer número se publicó en enero de 1976, con una caricatura de Lou Reed. Los textos estaban caligrafiados y la mitad de las ilustraciones eran dibujos. Las entrevistas seguían el método periodístico que Warhol había potenciado desde su revista Interview, conversaciones sin editar, revelando hasta los detalles más insignificantes, e incluso situaciones inauditas, como cuando McNeil se durmió durante una entrevista con Richard Hell. “La revista se llamaba Punk –explica Harry- y el término definía también al público que iba a ver tocar a todos esos grupos. De repente la palabra punk pasó de denominar una actitud a tener un significado muy concreto. Se transformó en un término muy simplista que definía un cierto estilo de música. Creo que eso mató la libertad creativa de los grupos del CBGB. Y desde luego, Blondie nunca fue un grupo al que pudieras llamar punk".

Muchos de aquellos músicos -Dictators, Dead Boys, Cherry Vanilla, Heartbreakers, Richard Hell, Suicide, Mink De Ville, Tuff Darts, The Cramps- editaron discos, casi todos ellos en grandes sellos, pero ninguno logró repercusión comercial. Ese privilegio solamente lo obtuvieron Patti Smith, Blondie y Talking Heads. Hoy, mucho de ellos son historia de la música. Pero quien tenga curiosidad por saber qué ocurrió en el trasfondo de aquella historia, CBGB & OMFUG: A New York City Soundtrack 1975-1986 es un recopilatorio fundamental. Grupos apenas recordados como Marbles, Planets o The Miamis que apenas publicaron un sencillo. Nombres que grabaron para sellos importantes y que se desaparecieron sin pena ni gloria, como Tuff Darts (la banda donde cantaba Robert Gordon), Milk’n’Cookies, Paley Brothers, Cherry Vanilla. Las bandas de la no wave y el art rock local como Mars, Contortions, DNA, Dark Day, Love Of Life Orchestra, Theoretical Girls. Bandas de otras ciudades que hicieron del CBGB su hogar neoyorquino como Human Switchboard, The dB’s o Pure Hell. Y la hornada hardcore donde estaban Bad Brains, Reagan Youth o Vatican Commandos, el grupo donde se dio a conocer Moby.

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