El audiovisual sufrió el 40% de las todas las pérdidas de facturación de la cultura por la Dana

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VALÈNCIA. Un informe de la Acadèmia Valenciana de l’Audiovisual (AVAV) cifra en 13,9 millones de euros los pérdidas por la Dana de València de octubre de 2024 y advierte de una recuperación a medias, en la que algunos indicadores suben, pero contextualizados en el crecimiento del autoempleo. De fondo, se encuentra en realidad el estancamiento empresarial del sector en la provincia de Valencia y la certificación de la insuficiencia de las ayudas públicas. "La incertidumbre prolongada y el desgaste emocional siguen presentes dos años después", resumía de alguna manera, la presidenta de la AVAV, Glòria March.

Según el estudio, que se presentó ayer en La Nau de la Universitat de València, la Dana golpeó con especial intensidad al sector audiovisual valenciano. Aunque representaba el 21,7% de las empresas y el 25,8% de los trabajadores de las actividades culturales y creativas afectadas, concentró hasta el 37,8% de su facturación perdida durante el último trimestre de 2024. 

El estudio, dirigido por Pau Rausell, de Econcult, dimensiona las consecuencias económicas, laborales y psicosociales de la catástrofe y plantea una hoja de ruta para la reconstrucción del sector. En los municipios afectados, las actividades de producción audiovisual y radiotelevisión sumaron hasta 141 empresas y 545 trabajadores expuestos. 

El estudio mide también la fase de recuperación, estudiando la evolución de algunos datos entre septiembre de 2024 y junio de 2026. Esta muestra recuperación en términos de empleo, pero no necesariamente de fortaleza empresarial. La afiliación total del sector en la Comunitat Valenciana ha crecido un 35,2%, impulsada principalmente por el autoempleo, que aumenta un 42,7%. En cambio, el número de empresas con trabajadores apenas ha crecido un 4,5%, menos de la mitad del ritmo nacional (10,5%).

Las cifras empeoran si se circunscriben a la provincia de Valencia, donde el crecimiento de empresas es negativa, un 0,4% inferior al registrado antes de la tragedia. Alicante, con los grandes rodajes de Ciudad de la Luz, protagoniza el crecimiento de las cifras de la Comunitat. También en el empleo asalariado: el peso de Alicante ha pasado del 22,8% al 34,1 %, mientras Valencia ha retrocedido del 71% al 59%.

Según explica el informe, el crecimiento del trabajo autónomo, junto al estancamiento empresarial, dibujan un sector más atomizado y frágil, con dificultades para consolidar proyectos y retener talento.

  • El centro comercial MN4, en Alfafar, tras la Dana. Foto: VP -

Unas ayudas insuficientes

La investigación incorpora también una dimensión psicosocial a través de una encuesta a 26 profesionales y entrevistas cualitativas con otros seis participantes. Los testimonios describen una interrupción abrupta de la actividad, pérdida de materiales, cancelación de proyectos e incertidumbre sobre la continuidad profesional. “Perdí todo mi trabajo de un plumazo; en cuestión de horas, se esfumó toda la actividad que tenía planificada para los dos años siguientes”, relata uno de los participantes.

El estudio identifica como consecuentas la ansiedad, el desgaste emocional, la sensación de abandono o la pérdida de satisfacción laboral. También señala que la falta de protocolos claros durante los primeros días dificultó la respuesta y obligó a tomar decisiones de manera intuitiva. Los investigadores advierten, no obstante, de que el reducido tamaño de la muestra no permite extrapolar estadísticamente los resultados al conjunto del sector.

Por otra parte, las ayudas públicas no han acompañado tampoco la recuperación. La investigación cifra en unos 5,4 millones de euros la financiación específicamente cultural identificable, sumando las líneas autonómicas y estatales, aproximadamente el 10% del daño directo estimado para el conjunto de las actividades culturales afectadas. En el audiovisual, la cobertura identificada se sitúa en torno al 5%: 737.300 euros frente a 13,9 millones de euros en activos perdidos.

El informe reconoce la relativa agilidad administrativa de los primeros instrumentos de emergencia, pero tacha de insuficiente su alcance. Como ejemplo, señala que ninguna línea del Ministerio de Cultura fuera específica a la producción audiovisual o a sus servicios técnicos, pese a concentrar buena parte de las pérdidas de actividad. A ello se suma que el lucro cesante —los ingresos que dejaron de percibirse por la paralización de proyectos— quedó fuera de los instrumentos específicos de compensación.

À Punt, ¿pilar de la reconstrucción?

A partir del diagnóstico, la AVAV plantea una hoja de ruta que pasa por resolver las ayudas e indemnizaciones pendientes, mejorar la cobertura de los seguros y establecer mecanismos que contemplen también las pérdidas de actividad. Entre las propuestas destaca la utilización de la contratación pública como herramienta de reactivación, especialmente mediante encargos plurianuales de À Punt que favorezcan a las empresas de los municipios afectados.

El estudio también propone incentivos fiscales para atraer rodajes a estas zonas, medidas de apoyo psicosocial y actuaciones para favorecer la consolidación empresarial. Más cosas: reclama protocolos de emergencia y continuidad de la actividad, un sistema de aseguramiento colectivo y un observatorio sectorial permanente. Todas estas medidas deberían incorporarse al Plan Estratégico del Audiovisual Valenciano 2026-2030, todavía pendiente de presentar por parte de la Generalitat. "El análisis lo tenemos, el diagnóstico está hecho y ahora queda trabajar para que esto no vuelva a pasar", remató en su introducción Glòria March.

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