VALÈNCIA. Sorpresa en el juzgado de Catarroja. Un mando de la Unidad Militar de Emergencias (UME) ha acudido a declarar como testigo ante la jueza que investiga la gestión de la Dana y ha asegurado que la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), organismo presidido por Miguel Polo, sí habló del caudal del barranco del Poyo al iniciarse el Cecopi pero minimizó su riesgo.
Unas declaraciones que chocan frontalmente con las prestadas por todos y cada uno de los testigos que estuvieron presentes en el centro de emergencias aquella tarde, que han coincidido en que nunca nadie habló del barranco y mucho menos para hacer referencia a su caudal. No hay que olvidar que el agua transportada por este cauce fue el que, junto a la aportada por otros barrancos tributarios, resultó en el fallecimiento de la mayoría de las 230 víctimas de la Dana.
El comandante de la UME ha relatado cómo vivió la reunión que presidía la consellera de Interior, Salomé Pradas, y que dio comienzo a las 17h de la tarde. Ha confirmado, como el resto de testigos, que al principio del encuentro intervinieron de la Agencia Española de Meteorología (Aemet) y la CHJ, porque eran los que tenían "información clave" de precipitaciones y caudales. Entonces, la agencia estatal explicó la evolución de la Dana y la Confederación puso sobre la mesa el peligro sobre la presa de Forata, que podía alcanzar horas después al nivel 3 de emergencia, que significa peligro de colapso.
¿Tras esa primera intervención de la CHJ se propone alguna medida?, le ha preguntado la jueza Nuria Ruiz Tobarra. Y es aquí cuando el comandante de la UME ha dicho que no "porque no se comenta que haya problemas de caudales". "Dijeron que subía el caudal del [barranco del] Poyo pero sin preocupación", ha asegurado el mando del Ejército, según fuentes presenciales de la declaración. Las palabras no han dejado indiferente a nadie porque es la primera vez que se dice en sede judicial. Incluso los dos investigados, la exconsellera y el ex secretario autonómico de Emergencias, Emilio Argüeso, han negado tajantemente que se hiciera referencia al barranco del Poyo aquella tarde.
Según la testifical del comandante, por parte de la Confederación "no había preocupación" por los caudales. "Solo comentaron eso", ha dicho en relación a la información del barranco del Poyo, y ha insistido en que eso no lo expusieron "como una preocupación por caudales". Ante estas declaraciones, la magistrada le ha preguntado quién comentó la subida de caudales. "Lo dijo la CHJ", ha remarcado el testigo. ¿Y no era una preocupación?, le ha repreguntado la instructora. "Exacto, dijeron que no era preocupante", ha insistido.

Eso ocurrió, según su relato, poco después de las 17h de la tarde. Para entonces, el único sensor del que dispone la CHJ en dicho barranco, a la altura de Riba-roja, ya había registrado una crecida leve del caudal que superaba dos de los tres umbrales que obliga al organismo de cuenca a avisar a los 30 y los 70 metros cúbicos por segundo. Antes de las 17.30h, ya se había superado el umbral máximo de los 150 y fue cuando se produjo la súbita crecida que reventó todos los registros y de la que la CHJ no avisó hasta las 18.43h en un correo tardío, cuando el caudal ya superaba los 1.600 metros cúbicos por segundo.
Cabe recordar que en informe anterior de la CHJ explica que el sistema "realiza avisos de caudal tras la validación manual por los técnicos de sala al superarse determinados umbrales". Y es "una vez se validan" cuando "se envía el aviso por correo electrónico a las autoridades de protección civil y emergencias". Un proceso que, apunta la Confederación, "puede llevar un tiempo de entre 10 y 15 minutos en situaciones ordinarias".