ALICANTE. El problema del ruido asociado a la actividad hostelera persiste en el Casco Antiguo de Alicante. Cuando menos, así se constata a partir de las denuncias formuladas por la asociación Laderas del Benacantil, que agrupa a residentes y empresarios, en las que se vuelve a poner de manifiesto la existencia de molestias en algunas calles del barrio en horario nocturno, a pesar de la puesta en funcionamiento de las restricciones incorporadas en la Zona Acústica Saturada (ZAS) que se acordó hace once meses en el entorno de la Plaza de Quijano.
En esta línea, portavoces de la asociación denuncian que, pese a esas limitaciones, "hay pubs, cada vez más, que siguen haciendo caso omiso a las leyes y a la normativa actual". Además, sostienen que "paralelamente, hay una normativa de contaminación acústica aprobada en enero de 2025, que obligaba hace ya más de año y medio a que los pubs debían insonorizar los locales, colocar doble puerta reglamentaria, instalación de limitadores, personal de control en la puerta, entre otras medidas" y que no se habría velado por su cumplimiento.
Así, los representantes de la asociación sostienen que "todo esto competencia de Urbanismo que repetimos, con año y medio de retraso del plazo máximo establecido, continúan sin actualizarse a la normativa aprobada. Pese a nuestras denuncias y solicitud de reunión con Urbanismo en reiteradas ocasiones para que nos informe, nadie, ni el concejal ni funcionarios nos atienden o dan respuesta alguna", aseguran.
Además, en cuanto a la aplicación de la ZAS, los residentes sostienen que "los horarios de cierre se incumplen sistemáticamente", así como la reducción del número de veladores, que -en principio- queda limitada a la mitad. "Con la Concejalía de Medio Ambiente y la Policía Local sí recibimos buena comunicación y nos muestran el trabajo que están realizando para atajar el problema del ruido, cosa que agradecemos y valoramos, pero sin que hasta la fecha, desgraciadamente, hayamos avanzado como a todos nos gustaría, pues es la esencia de la ZAS", sostienen.
Un problema "sostenido"
El colectivo apunta que "la declaración ZAS no surge de una queja aislada, ni de una decisión carente de soporte técnico. Durante años los vecinos y residentes del Casco Antiguo formulamos de manera persistente peticiones de actuación frente a la contaminación acústica. Hubo más de 700 denuncias presentadas en el registro, dictámenes favorables del Síndic de Greugues o Defensor del pueblo inclinados a declarar la zona ZAS y a una problemática que ya había determinado que en 2018 el Ayuntamiento declarase la zona como ZPAE (zona protegida acústica especial); antecedente que evidencia que el conflicto acústico era previo y sostenido en el tiempo", señalan.
"Esa persistencia vecinal fue acompañada de comprobaciones objetivas. Por ello se instalaron tres sonómetros durante tres semanas consecutivas precisamente en los puntos en los que se venían denunciando las mayores molestias -calle Montengón, Plaza Quijano y Virgen de Belén-, obteniéndose mediciones superiores a los máximos permitidos y de carácter continuado. La aprobación de la ZAS contó además con un estudio previo de la mercantil especializada y posteriormente con informe favorable de la conselleria competente en materia de medio ambiente, además del refrendo de la jueza en Alicante", relatan.
"La posición de esta asociación ha sido constante: los residentes no se oponen a la actividad económica ni pretenden su desaparición, prueba de ello es que algunos de los vecinos que pertenecen a la asociación ejercen su actividad empresarial en el Casco Antiguo en el ámbito del sector servicios, hostelería u hospedaje en sus diferentes opciones, y ellos también resultan perjudicados por el ruido del ocio nocturno sin control que ha imperado en el Casco Antiguo", prosiguen.
"Por todo ello, los vecinos alientan al desarrollo de el tejido industrial de la zona pero sin menoscabar el derecho al descanso de quién reside en esa área. Y esa es la base de la reclamación: la aplicación efectiva de las normas de protección acústica y la conciliación de esas actividades con el descanso, la intimidad domiciliaria, la salud y la calidad de vida que no permite el ocio nocturno actual. La declaración ZAS constituyó una medida de intervención frente a un problema documentado, pero una vez lograda muchos de los pubs la están incumpliendo sistemáticamente", lamentan. De ahí que se cuestionen sin "están por encima de la ley". Por último, vuelven a reclamar "soluciones una vez más ante esta situación de indefensión y mayor frustración en la que nos encontramos", concluyen.