ALICANTE. El fin de la concesión del Faro del Cabo de las Huertas que se prevé acordar en la reunión del consejo de administración del Puerto prevista para este jueves abre un nuevo escenario para el futuro del conjunto de los faros que dependen de la Autoridad Portuaria de Alicante. Lejos de suponer un hipotético perjuicio, el descarte del proyecto promovido por Forty Group para convertir los edificios anexos a ese faro en un restaurante puede acabar suponiendo una oportunidad para regular las seis instalaciones que quedan bajo la gestión directa del Puerto mediante la tramitación de un Plan Especial específico.
Así se contempla, al menos, en los informes técnicos que avalan la extinción de la concesión del Faro del Cabo, en los que se determina que, con esa decisión, el Puerto podrá recuperar los inmuebles que habían quedado a disposición del grupo hostelero en 2021 para poder planificar un nuevo destino con un nuevo régimen de uso o modelo de gestión. Pero no solo eso. Esos planes entrañarían el impulso de una nueva ordenación urbanística para el conjunto de los terrenos que forman parte del dominio público portuario en los entornos de esos sistemas de señalización marítima, de forma que se procure una nueva fórmula para su explotación concesionada. Además, en esa nueva ordenación se aspiraría a reducir posibles limitaciones con el objetivo de que se facilite la obtención de las posibles licencias que resulten necesarias para que puedan tener esos nuevos usos.
De este modo, se persigue una nueva regulación que pueda eliminar el obstáculo que ha acabado bloqueando el desarrollo del restaurante proyectado por Forty Group, en función del objetivo que amparaba el concurso convocado por el Puerto en 2020 para los inmuebles del entorno del Faro del Cabo. Esa licitación dejó en manos del grupo hostelero un almacén, la antigua vivienda del Técnico de Señales Marítimas, el garaje-taller contiguo y los espacios exteriores aledaños, pero no del edificio del propio faro, como había informado este diario. Con todo, lo cierto es que ese procedimiento generó contestación social y política, canalizada con la constitución de la Plataforma Salvem el Faro. Y, a la postre, no ha llegado a tener ningún tipo de recorrido, en la medida en que Forty no ha podido obtener el permiso de obra indispensable para transformar esos inmuebles en un establecimiento hostelero.
Faros de España
Hasta ahora, no ha trascendido ningún avance de cuál podría ser la filosofía concreta de ese Plan Especial más allá de la de revisar las normas urbanísticas del suelo en el que se asientan esos seis faros, y marcar las nuevas reglas del juego sobre su posible explotación. En todo caso, el marco general en el que tendría encaje seguiría siendo el programa Faros de España, promovido por Puertos del Estado a partir de 2014, en el que se contempla el impulso de usos complementarios como el alojamiento, la restauración, el desarrollo de actividades culturales y eventos o la organización de visitas en las edificaciones anexas a las instalaciones de señalización marítima.
Ese programa habría permitido que hasta 28 faros hayan acogido usos como centros de interpretación, arte y exposiciones. Doce sirven o han servido para acoger centros culturales y de formación; otros cinco albergan o han albergado actividades como centros de investigación; siete han funcionado como cafeterías y restaurantes y uno ha contado con un acuario, según la información precisada por Ineco que ha venido actuando como apoyo técnico de Puertos del Estado en su desarrollo.
Los seis faros
¿Cuáles son esos seis faros a incluir en la redacción de ese nuevo Plan Especial pretendido por el Puerto? El primero es el propio Faro del Cabo de las Huertas, en Alicante, construido entre 1856 y 1858. El segundo, también situado en Alicante, es el Faro de Tabarca, construido en 1854. Se trata de un edificio de forma rectangular que fue concebido como centro científico y educativo, pionero en su época.

- El faro del Cabo de San Antonio y el de Punta Albir. -
El tercero es el Faro del Cabo de San Antonio, en Xàbia. Se encuentra sobre unos acantilados de más de 150 metros de altura en el extremo oriental del Parque Natural del Montgó. Su edificio actual se construyó en 1861, aunque tuvo un precedente en 1855, asentado sobre una torre vigía preexistente. Ahora es el Ayuntamiento de Xàbia quien asume su gestión gracias a la concesión administrativa de 15 años otorgada por el Puerto en 2020 para que se transformase en un centro de interpretación. El cuarto también se localiza en Xàbia: el Faro del Cabo de la Nao, en el extremo más oriental de la provincia de Alicante. Entró en funcionamiento en 1928 y cuenta con una torre octogonal de 20 metros de altura.
El quinto es el Faro de Punta Albir, en l'Alfàs del Pi. Se puso en funcionamiento en 1863. En la actualidad, alberga un centro de interpretación sobre la vida de los fareros y sobre el Parque Natural de Serra Gelada. Y su gestión también es municipal, en función de la concesión acordada por el Puerto hasta este mismo año 2026. Y el sexto y último es el Faro de Santa Pola, que se puso en funcionamiento en 1858 en lo alto del Cabo de Santa Pola. Está por ver, ahora, cuando podría llegar a concretarse ese Plan Especial pretendido por el Puerto y los usos específicos compatibles que se les pretende asignar, una vez que se trace su nueva ordenación urbanística.