El Plan General de Alicante contempla una estación de Cercanías Norte y recupera el Tram hacia Elche

Alicante

El nuevo nodo ferroviario se plantea como complemento de la estación central y permitiría distribuir los desplazamientos del área metropolitana sin necesidad de atravesar el centro de Alicante

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ALICANTE.- El nuevo Plan General Estructural (PGE) de Alicante contempla la creación de una estación de Cercanías Norte, cerca de San Vicente del Raspeig, concebida como un segundo gran nodo ferroviario de la ciudad. Su objetivo es distribuir los desplazamientos procedentes del norte y del área metropolitana, facilitar la conexión con otros modos de transporte y evitar que una parte de estos viajes tenga que atravesar necesariamente el centro de Alicante.

Según el borrador del PGE, la futura estación se plantea como un nodo complementario al intercambiador central y podría concentrar servicios de Cercanías, larga distancia y, en su caso, alta velocidad y Tren de la Costa. Su posición permitiría atender especialmente los desplazamientos procedentes de Sant Vicent del Raspeig, las partidas rurales y los municipios del norte, conectándolos con el TRAM, la ronda A-70 y la red viaria metropolitana.

Uno de los elementos destacados de la propuesta es que recupera un viejo proyecto de la Generalitat Valenciana: la conexión con el Tram hacia Elche, dentro de una estrategia que busca reforzar las relaciones metropolitanas mediante transporte público de alta capacidad. El objetivo es avanzar hacia una red más integrada entre Alicante, Elche, el aeropuerto y los municipios del entorno, reduciendo la dependencia del vehículo privado.

  • Así quedaría la reordenación de los tráficos ferroviarios y tranviarios del área metropolitana de Alicante. 

Un segundo nodo para repartir los accesos a Alicante

La estación Norte no sustituiría al nodo central, sino que lo complementaría. Su función sería repartir los accesos ferroviarios a la ciudad y evitar que todos los desplazamientos confluyan en el centro, reduciendo así la presión tanto sobre la estación principal como sobre la red viaria urbana. La ubicación no está definida; es más plantea, dos ubicaciones: una, en San Vicente del Raspeig, que es la tiene más consistencia, y otra, a la altura de los polígonos, siempre aprovechando la línea férrea que circunvala la ciudad de Alicante, una vez ordenados los tráfico con la puesta en marcha de la Variante de Torrellano. También hay contemplada una propuesta de estación de mercancías.

El PGE contempla además un aparcamiento disuasorio de escala metropolitana y servicios vinculados a la movilidad peatonal y ciclista. La intención es que los usuarios procedentes del entorno puedan dejar el vehículo en este punto y continuar el trayecto mediante Cercanías, TRAM o transporte público.

Esta estrategia se integra en una concepción más amplia de la movilidad, en la que el Plan propone una jerarquía clara de la red viaria. Las grandes conexiones regionales —A-31, A-7, AP-7, A-70 y A-77— deben asumir los tráficos de largo recorrido y metropolitanos, evitando que atraviesen los ámbitos urbanos más sensibles.

Al mismo tiempo, las rondas y los nuevos ejes estructurantes permitirían distribuir los movimientos entre barrios y municipios sin concentrarlos en el centro ni en el frente litoral. La Vía Parque, cuya continuidad hacia el sur se plantea mediante su conexión con la A-79, configuraría un segundo anillo urbano, mientras que un nuevo eje articulador entre la avenida de Dénia y la A-79 mejoraría las relaciones norte-sur.

Menos tráfico en el centro y más espacio para la ciudad

Una de las consecuencias más relevantes de este modelo sería la reducción progresiva del tráfico rodado en la zona central y en determinados tramos del frente litoral. El espacio liberado podría destinarse a peatones, bicicleta, transporte público, arbolado y zonas de estancia.

El PGE plantea así una transformación que va más allá de la construcción de nuevas infraestructuras. La intención es reducir el efecto barrera de determinadas vías, mejorar las conexiones entre barrios y recuperar espacios actualmente condicionados por el tráfico para integrarlos en la estructura urbana y paisajística de Alicante. Así, el tráfico se reduciría en los accesos desde Elche y la zona de playas e, incluso, se plantea su eliminación frente a la Explanada.

El ferrocarril como columna vertebral metropolitana

Junto a la estación Norte, el Plan sitúa al ferrocarril y al transporte público de alta capacidad como base del sistema metropolitano. La estrategia contempla la coordinación de Cercanías, larga distancia, mercancías, TRAM y autobuses para mejorar las conexiones con Elche, el aeropuerto, el puerto, los municipios del norte (incluso se menciona el tren de la Costa), las universidades, los hospitales y las principales áreas de actividad.

Entre las actuaciones ferroviarias destaca la variante de Torrellano, que permitiría reorganizar los servicios de Cercanías, larga distancia y mercancías y mejorar la conexión ferroviaria con el aeropuerto. La propuesta contempla una estación aeroportuaria conectada con Cercanías y alta velocidad, reforzando las relaciones entre Alicante, Elche, Murcia y el corredor mediterráneo.

La reorganización ferroviaria también abriría una oportunidad de transformación urbana en el sur de Alicante. La liberación del trazado ferroviario actual del frente litoral permitiría plantear un corredor verde y de movilidad activa capaz de reconectar San Gabriel, El Palmeral, las áreas productivas y el litoral.

A ello se suma la propuesta de un nuevo acceso ferroviario de mercancías al puerto, planteado de forma soterrada para evitar la creación de una nueva barrera urbana y facilitar la continuidad de los tejidos urbanos, así como la recuperación de recorridos peatonales, ciclistas y espacios verdes. En el gráfico aparece la parte sur de la ciudad, a espaldas de Babel y San Gabriel.

El objetivo: una red metropolitana menos dependiente del coche

El modelo se completa con la mejora de las Cercanías, mayores frecuencias, integración tarifaria -algo que ya se está intentado con el bus de ambas ciudades) y nuevas paradas vinculadas a los grandes centros de actividad. También se plantea una parada de Cercanías en el arco productivo (la segunda alternativa) para atender los desplazamientos laborales y reducir el uso del automóvil.

Las partidas rurales y los núcleos del diseminado quedan igualmente incorporados a la estrategia, mediante una combinación de transporte a demanda, conexiones ciclistas, aparcamientos disuasorios y nodos metropolitanos.

En las áreas industriales y logísticas, la propuesta busca conectar directamente con las redes regionales y metropolitanas, evitando trasladar el tráfico pesado a los barrios y favoreciendo el transporte colectivo para los desplazamientos laborales.

El resultado es una visión de Alicante en la que la movilidad deja de plantearse únicamente como una cuestión de tráfico y carreteras y pasa a convertirse en una herramienta de transformación urbana y metropolitana, según recoge el borrador del Plan Estructural.

La futura de crear una estación Alicante Norte resume buena parte de esta estrategia: un nuevo acceso ferroviario conectado con el TRAM hacia Elche, integrado con la movilidad metropolitana y concebido para repartir los desplazamientos, reducir la presión sobre el centro y avanzar hacia una Alicante más conectada y menos dependiente del vehículo privado.

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