Alicante

El general Demetrio Muñoz: "La guerra amenaza con una crisis económica global y abre una oportunidad para el turismo en España"

El militar advierte en Alicante del impacto en energía, comercio y geopolítica, pero apunta al país como “destino refugio” ante la inestabilidad

  • El general Demetrio Muñoz, en su comparecencia en la Cámara de Comercio de Alicante.
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ALICANTE. La actual escalada bélica iniciada por EE UU puede desencadenar una crisis económica global de dimensiones superiores a las vividas en 2003 y 2007, pero también generar oportunidades para sectores como el turismo en países seguros como España. Así lo ha expuesto el general de brigada retirado Demetrio Muñoz durante una conferencia celebrada en la Cámara de Comercio de Alicante bajo el título “Conflictos internacionales y economía: qué deben entender hoy las empresas”.

Muñoz ha centrado su análisis en las consecuencias económicas del conflicto, marcado —según ha explicado— por un cambio en la forma de hacer la guerra que multiplica los costes y tensiona las economías mundiales. “Las enseñanzas de la guerra de Ucrania se están confirmando”, ha señalado, en referencia al uso masivo de medios baratos que logran saturar sistemas de defensa altamente sofisticados, generando una relación “negativa” entre coste y eficacia.

Uno de los principales focos de preocupación es el impacto energético. El deterioro de infraestructuras petrolíferas y gasísticas podría elevar el precio de los productos energéticos a niveles “altos o muy altos”, con un horizonte de recuperación que podría alargarse durante meses o incluso años. En este sentido, ha apuntado que la Agencia Internacional de la Energía prevé un impacto superior al de las crisis de principios de siglo, equivalente a “dos crisis del petróleo y un colapso del gas juntos”.

El general ha destacado también el efecto dominó sobre sectores clave de la economía global. Entre ellos, los productos químicos —como el azufre o el níquel—, la alimentación, especialmente por el papel estratégico del estrecho de Ormuz en el tránsito de fertilizantes, o el sector farmacéutico, donde Doha actúa como nodo logístico clave para productos procedentes de India, país que produce el 60% de los medicamentos genéricos del mundo.

A este escenario se suma la posible alteración de los mercados financieros, con un dólar al alza que encarecería las importaciones europeas, añadiendo presión inflacionista en economías como la española.

Sin embargo, en paralelo a estos riesgos, Muñoz ha señalado que la inestabilidad internacional puede tener un efecto indirecto positivo en el turismo español. “España puede convertirse en un destino refugio”, ha apuntado, al considerar que los conflictos armados de gran escala suelen provocar una redistribución de los flujos turísticos hacia países percibidos como seguros.

En este contexto, el litoral mediterráneo y destinos consolidados como la Costa Blanca podrían beneficiarse de un desvío de turistas que eviten zonas cercanas al conflicto o con mayor percepción de riesgo. España, ha subrayado, combina estabilidad, seguridad y una infraestructura turística sólida, factores clave en este tipo de escenarios.

Muñoz ha recordado que fenómenos similares ya se han producido en crisis anteriores, donde España logró captar parte de la demanda turística desviada de otros destinos afectados por la inestabilidad internacional.

Desde el punto de vista geopolítico, el general ha advertido de que Estados Unidos se juega su credibilidad internacional en el conflicto, tras solicitar 200.000 millones de dólares para sostener el esfuerzo bélico, lo que puede derivar en una pérdida de influencia en regiones estratégicas como el Golfo Pérsico y en un debilitamiento del vínculo transatlántico con Europa. Frente a ello, ha apuntado que China podría salir reforzada, mientras que Israel consolidaría su liderazgo regional.

El general ha concluido que el conflicto no apunta a una resolución inmediata. “No va a acabar en paz”, ha señalado, al considerar que el desenlace llegará más por agotamiento económico de Estados Unidos que por una solución diplomática.

En clave nacional, ha recordado las consecuencias de la crisis de 2008 en España —con fuerte desempleo, inflación y crisis financiera— para alertar de posibles escenarios similares si la actual situación se prolonga. No obstante, ha insistido en que, en medio de ese contexto adverso, el turismo podría convertirse en uno de los principales vectores de crecimiento si España logra consolidarse como un destino seguro en un mundo cada vez más inestable.

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