ALICANTE.- Alicante quiere ampliar de forma significativa su capacidad para acoger industria y actividad logística. El Plan General Estructural (PGE) plantea la incorporación de 4,34 millones de metros cuadrados de nuevo suelo industrial, que se sumarán a los 4,51 millones de metros cuadrados de suelo industrial procedentes del planeamiento anterior que se mantienen. En conjunto, la ciudad dispondría de cerca de 8,85 millones de metros cuadrados de suelo específicamente industrial.
La propuesta concentra buena parte de este crecimiento al oeste del término municipal y busca evitar la creación de polígonos aislados. El objetivo es configurar un arco productivo Alicante Oeste, conectado con las áreas industriales de San Vicente del Raspeig y prolongado hacia Elche a través de la A-79. El planteamiento pretende convertir el suelo industrial en una pieza más integrada dentro de la estructura económica y territorial metropolitana.
Cinco nuevos sectores
Los 4,34 millones de metros cuadrados de crecimiento industrial se distribuyen en cinco nuevos sectores. El mayor será Vallonga-Foncalent, con unos 1,04 millones de metros cuadrados, situado al oeste del Pla de la Vallonga y con un amplio frente hacia la A-31. Su posición permitirá completar el sistema productivo existente y mejorar las conexiones entre las distintas áreas empresariales.
Le siguen La Serreta, con unos 920.000 metros cuadrados, y Bacarot, con aproximadamente 910.000 metros cuadrados. Este último se ubicará al sur de la A-31, frente al área donde se encuentra Mercalicante, con la previsión de conectarlo mediante el paso inferior ya existente bajo la autovía. El PGE plantea aprovechar esta proximidad para generar sinergias entre actividades industriales, logísticas, agroalimentarias y de distribución.
Campaneta, al oeste de la actual fábrica de cementos, aportará unos 880.000 metros cuadrados. Su desarrollo tiene además una función estratégica para completar las conexiones viarias entre Alicante y San Vicente del Raspeig. Por su proximidad a viviendas y asentamientos dispersos, el planeamiento prevé una franja verde de amortiguación y limita el tipo de industrias que podrán implantarse, priorizando actividades de menor impacto.
Por último, Ampliación Atalayas incorpora unos 590.000 metros cuadrados en diferentes piezas situadas junto al área industrial existente. La actuación busca ampliar uno de los principales espacios empresariales de Alicante aprovechando sus infraestructuras y servicios ya consolidados. Su superficie definitiva podría variar en función de los estudios ambientales y paisajísticos actualmente en tramitación.

No solo crecer: modernizar los polígonos existentes
La propuesta parte de una constatación: Alicante tiene poco suelo industrial disponible y parte del que ya existe necesita modernizarse.
Por eso, junto a los nuevos desarrollos, el PGE plantea intervenir en áreas como Las Atalayas, el Pla de la Vallonga, la carretera de Ocaña, Aguamarga y Mercalicante. El objetivo es mejorar sus accesos, transporte público, calles, itinerarios peatonales y ciclistas, zonas verdes, drenaje, eficiencia energética y conectividad digital.
Es decir, la estrategia tiene dos velocidades: crear suelo nuevo y poner al día el existente.
La transformación también pretende cambiar el perfil de estos espacios. El PGE abre la puerta a una mayor presencia de industria avanzada, tecnología, servicios empresariales, formación, investigación aplicada y economía circular, sin plantear que estos nuevos usos sustituyan a la actividad industrial.
Un modelo industrial más tecnológico y conectado
Los nuevos sectores no se plantean únicamente como grandes superficies para instalar naves. El PGE apuesta por espacios productivos capaces de adaptarse a diferentes tipos de empresas, con parcelas de distintos tamaños y posibilidad de acoger industria avanzada, logística, servicios empresariales, tecnología y actividades vinculadas a la economía circular. También se prevén servicios comunes relacionados con la gestión energética, la digitalización, las telecomunicaciones, la logística inteligente y la gestión de residuos.
La infraestructura verde deberá formar parte de la ordenación desde el principio, mediante corredores ecológicos, arbolado, espacios de transición con el suelo rural y sistemas de drenaje sostenible. El plan también apuesta por mejorar la conexión de los nuevos polígonos con el transporte público y favorecer los desplazamientos a pie y en bicicleta.

La A-79, eje económico hacia Elche
Dentro de esta estrategia, la A-79 adquiere una dimensión que va más allá de su función como carretera. El PGE la identifica como un posible corredor económico de escala supramunicipal capaz de reforzar las relaciones entre Alicante y Elche.
La propuesta contempla que, de forma selectiva, puedan localizarse junto a este eje determinadas actividades económicas estratégicas que necesiten grandes superficies o una elevada accesibilidad. El planteamiento no pretende urbanizar de manera continua los márgenes de la carretera, sino seleccionar aquellos emplazamientos que tengan una justificación territorial y económica.
El corredor estaría conectado con el arco productivo Alicante Oeste, el aeropuerto y el eje de innovación entre el aeropuerto y el puerto, reforzando la dimensión metropolitana de la actividad económica.
El reto de conectar los nuevos polígonos
Uno de los elementos centrales del modelo es evitar que las nuevas áreas industriales dependan exclusivamente de las autovías. El PGE plantea nuevas conexiones interiores entre los diferentes espacios empresariales para facilitar los desplazamientos de corto recorrido.
A esta red viaria se suma una apuesta por el transporte público de alta capacidad y por la conexión ferroviaria. El plan contempla una nueva parada de Cercanías vinculada a la futura variante de Torrellano, con la intención de conectar el arco productivo con Alicante-Terminal, el aeropuerto y otros puntos del área metropolitana.
La idea de fondo es que el crecimiento industrial no se limite a poner más suelo a disposición de las empresas, sino que vaya acompañado de mejores conexiones, servicios, espacios verdes y condiciones urbanas.
Con esta estrategia, el PGE busca responder a una de las principales limitaciones detectadas en la estructura económica de Alicante: la escasez de suelo industrial disponible. La ampliación de 4,34 millones de metros cuadrados se plantea así como una oportunidad para atraer nuevas empresas y actividad, pero también como una transformación del sistema productivo existente para hacerlo más conectado, diversificado y preparado para actividades de mayor valor añadido.