ALICANTE. Nueva actuación en proceso para mejorar el confort de los pasajeros en el aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández. En esta ocasión, centrada en los bancos de butacas distribuidos por toda la terminal. Aena acaba de poner en marcha el concurso para contratar la renovación de todas esas bancadas de asientos al constatar que habrían llegado al final de su periodo de uso aconsejable en la medida en que fueron instalados en 2011. Es decir, hace quince años.
No se trata de una intervención menor. La convocatoria parte con un presupuesto de licitación de más de 3 millones (3.088.013 euros, impuestos incluidos). Esa suma no solo responde a la cantidad de bancos a sustituir. De hecho, no se trata de un mero reemplazo, sino que también se contempla su ampliación para procurar una mayor cantidad de asientos. Y, además, ese importe obedece igualmente a la introducción de prestaciones adicionales, al margen de la comodidad. Entre ellas, la fundamental tiene que ver con la modernización de los propios asientos hasta el punto de que deberán incorporar un servicio añadido: la disponibilidad de puntos de conexión para cargar dispositivos electrónicos.
Con ello, se pretende facilitar que los viajeros puedan recargar sus equipos (teléfonos móviles, ordenadores, tablets, etc.) durante el tiempo en el que permanezcan en la terminal antes de poder embarcar. En esta línea, el concurso establece como requisito esencial que las bancadas cuenten con conexiones USB y tomas de corriente. Y aquellas unidades que no estén equipadas con puntos de alimentación, deberán contar en un punto cercano con tótems de conexión eléctrica.
La renovación de las butacas pretende, así, procurar un plus de comodidad en la asistencia a los viajeros en respuesta a los nuevos hábitos de consumo que permita que los pasajeros tengan una estancia más llevadera durante el tiempo en el que permanezcan en el edificio de la terminal. Máxime en un contexto en el que se requiere una llegada con una anticipación recomendada de cerca de dos horas antes de la salida del avión para evitar posibles contratiempos en los mostradores de facturación o en los filtros de seguridad.
Dos licitadores
La convocatoria ya ha suscitado el registro de dos propuestas interesadas en asumir el suministro de esos nuevos bancos. Se trata, en primer lugar, de una alianza de empresas formada por Montajes Eléctricos Generales y Aeronáuticos S.L. (MEGA) y Padecasa Obras y Servicios, S.A.. Y, en segundo término, de Vilor Infraestructuras. La primera oferta un importe neto de 2.417.662,20 euros y la segunda se ajusta al tipo de licitación de 2.552.077 euros (sin incluir impuestos).
La Mesa de Contratación de Aena evalúa todavía las dos ofertas para emitir una propuesta de adjudicación. La empresa que resulte seleccionada dispondrá de un plazo de diez meses para completar el encargo e instalar las nuevas bancadas provistas de conexión eléctrica.
Esta nueva licitación se suma al conjunto de actuaciones promovidas por el operador aeroportuario desde 2023, entre las que se incluyen la dotación de un Centro de Gestión Aeroportuaria (CGA) para solventar en tiempo real incidencias sobrevenidas que puedan desencadenarse en el aeródromo; a la dotación de un nuevo sistema de climatización en las pasarelas de acceso a las aeronaves; a la instalación de un doble sistema de embarque por la puerta delantera y trasera del avión en diez puertas de embarque; a la implantación de placas solares en sobre las cubiertas de las marquesinas de los aparcamientos para reducir el consumo eléctrico; y a la construcción de la nueva calle de rodadura para las aviones con el fin de mejorar su capacidad de maniobra en tierra.
Se trata de actuaciones que suman un importe de más de 33 millones en global, a la espera de que se ejecute el proyecto de ampliación en el que se incluye la construcción de un nuevo dique de embarque tras el derribo de los edificios de la actual T-1 (cerrada y en desuso) y el de Aviación General. Por lo pronto, el Ministerio de Transportes, a instancias de Aena, ya ha iniciado el proceso de expropiación de otros 88.000 metros cuadrados de suelo adicional que resulta necesario para construir un nuevo edificio destinado a Aviación General, toda vez que la prolongación del dique de embarque consumirá todo el espacio de los dos edificios a demoler.
