ALCOY. Alcoy ha disfrutado de la 141 Cabalgata de Reyes Magos y lo ha hecho desafiando a la lluvia, frío y a las previsiones de nieve. Con un protocolo previsto para ir ajustando el desarrollo del desfile a la meteorología de cada momento y buscando la seguridad, por lo que los pajes no han entregado los regalos a través de los balcones y subiendo por empinadas escaleras, pero por lo demás ha sido una Cabalgata como Alcoy la conoce y la quiere, con unas calles abarrotadas para seguir el desfile de los Reyes Magos. Nunca se ha planteado la suspensión de esta 141 edición y, de hecho, la ciudad contó con visita Real incluso en pandemia.
Con unos tres grados de temperatura, poco después de las seis de la tarde se ha iniciado el desfile y el tiempo se ha aliado en parte del mismo, puesto que no ha sido hasta que la comitiva Real, compuesta por unas 1.000 personas, estaba a punto de entrar en la Plaça d'Espanya cuando ha empezado a llover. Esto ha comportado que el momento de la Adoración se haya agilizado, con el fin de ganar tiempo, teniendo en cuenta que una vez finalizada aún queda recorrer aproximadamente la mitad del trayecto de la Cabalgata.
La Cabalgata de Alcoy ha mantenido su esencia. El Embajador Real abriendo la comitiva Real montado en su carroza, los tres Reyes Magos en sus dromedarios, hasta los que se acercan los más pequeños a recibir sus besos en una experiencia que queda marcada en su memoria.
Como parte de la comitiva, los grupos de danzas con los bailes tradicionales, las bandas de música y de 'dolçaines i tabals' con composiciones propias para la ocasión, como son 'L’Entrà dels Reis', una composición de Camilo Pérez Monllor, que data de 1913, 'Alcoi, cinc de gener' y 'Cavalcada dels Reis Mags d'Alcoi' de José María Valls Satorres, 'Passen bones festes', de Benedicto Ripoll Martínez y 'Nit màgica', de Alfonso Yépez Santamaría. Este año los Magos han estado acompañados por el Judo Club Alcoi, las Asociaciones de vecinos y la filà Vascos.

- Pajes entrando en una casa a repartir los regalos. -
- FOTO: MIGUEL ÁNGEL VALERO
Aunque los pajes, hasta 450, no hayan podido entrar por los balcones, con sus empinadas escaleras rojas, si han cumplido con el tradicional reparto de regalos al paso de los Magos y aunque hayan tenido que entrar por el interior de los edificios, en aquel domicilio en que han hecho acto de presencia se ha renovado, un año más, la magia, la ilusión y emoción, especialmente en las caras de los más pequeños.
La Cabalgata más antigua que se conoce, que se celebra desde 1885 de manera continuada y cuenta con precedentes documentados desde 1866, ha renovado un año más su compromiso con los alcoyanos y alcoyanas, en una cita a la que no pueden faltar y que está declarada de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural.

- Momento de la Adoración de los Reyes Magos. -
- Foto. MIGUEL ÁNGEL VALERO